lunes, 19 de enero de 2015

Innovar

El arte de incorporar cosas nuevas a la gestión cotidiana de nuestro negocio. Innovar es cambiar, no solo emplear tecnología ni proponer soluciones inéditas. Innova quien aplica nuevos procedimientos, quien mejora la atención a sus clientes, las relaciones con sus proveedores o los rendimientos de las tareas que realiza su personal. La innovación va de copiar formas de trabajar que ya están contrastadas, de adaptarlas a nuestras circunstancias particulares, de simplificar. Copiar lo que hacen bien otros, aquí enfrente o en otros países o en otros sectores. Innovar es un primer paso a la excelencia, aunque, casi siempre, suficiente para garantizar el éxito empresarial.

No hablamos de plagiar sino de coger ideas, de observar lo que otros se han atrevido a hacer, de analizarlo, criticarlo desde un punto de vista constructivo, de añadir matices y conseguir una solución mejor. Innovamos para vender más o para reducir nuestros costes y vale todo, desde sonreír a nuestros clientes, qué simple, hasta eliminar burocracia interna. El espíritu innovador debe ser una constante en el trabajo del empresario, siempre presente, siempre atento a qué puede hacer para mejorar, para ser el mejor: la esencia de la competencia. Ofrecer productos o servicios contemporáneos con los deseos de nuestro público que ya sabemos que están sujetos a los vaivenes de la moda y la conveniencia como factor relativo, sujetos siempre a comparación.

Algunos iluminados consiguen inventar algo nuevo de la nada y tienen el arrojo y la capacidad financiera para desarrollarlo y probarlo. Si la idea es muy buena -en el sentido de muy rentable-, quizás valga la pena tramitar una patente para evitar que otros nos la copien gratis. Aunque muchas veces basta ser discretos, diseñar un buen plan de marketing y salir al mercado con suficiente intensidad como para sorprender a nuestra competencia. Tiene mucho riesgo la investigación y el desarrollo, riesgo de que no funcione: los caprichos del mercado. La otra, la innovación, la i minúscula de esa ecuación, I+D+i, es mucho más barata. Y no piense que se conforma con adaptar lo que hacen otros, espere el momento propicio y mientras garantice que su negocio está a la última.

(Publicado en www.cajasietecontunegocio.com)

sábado, 17 de enero de 2015

Influencia

(Publicado en el periódico El Día el 17 de enero de 2015)

Salud. Puede que la gestión política tenga cierta influencia sobre el funcionamiento de la sanidad pública, aunque me da que bastante menos de la que se presupone. Ningún gobierno ha tenido el arrojo de meterle mano a la casta -de casta le viene al galgo- que maneja los recursos públicos a su antojo. Por algo será. Quienes manipulan las listas de espera y cuelan al paciente que convenga. Para que te atiendan bien lo mejor es conocer a alguien o contratar los servicios de ese reputado especialista en su consulta privada, que ya te hará el hueco para las pruebas diagnósticas o para esa intervención quirúrgica "con todas las garantías y los recursos de la sanidad pública". Es "vox populi", práctica habitual, ¿ilegal?, no lo sé, debe ser que no. La sanidad privada privada no existe en muchas especialidades. La receta: transparencia. Y quienes apuesten por la sanidad pública, perfecto, necesitamos profesionales implicados y seremos los contribuyentes los principales interesados en que sea en condiciones adecuadas. Y quienes apuesten por la sanidad privada, pues adelante, esa es la grandeza de la economía de mercado.

Prevención. Influencia nefasta del polvo en suspensión sobre la salud de las personas. Bastaría emplear el pañuelito que usan nuestros vecinos del Sahara Occidental para evitar los efectos perjudiciales de la calima. O una simple mascarilla de papel de distribución masiva: solución mucho más barata, cómoda y eficaz que ampliar los servicios de Urgencias de hospitales y centros de salud como se reivindica estos días. Política de prevención que no se emplea no vaya a ser que alguien piense que se pretende aleccionar al pueblo. Puestos a socializar las conductas individuales irresponsables, como es el caso -porque a usted le atienden igual en la sanidad pública aunque sea fumador empedernido-, tratar de fomentar hábitos saludables debería ser causa nacional. Porque en la medicina no todo es cuestión de dinero, sino de tener claro su finalidad última: preservar la salud, más vale prevenir que curar, culito de rana, etcétera.

Leyes. Su influencia sobre la economía. Lo veremos ahora con la modificación de la moratoria turística que abre la mano a otros proyectos hoteleros. Demostración empírica para los gurús del intervencionismo rancio, tan propio del "lobby", de que la competencia es el mejor incentivo para subir el nivel, para rehabilitar y para seguir en el mercado; las ventas de barrio desaparecieron y no hizo falta prohibirlas. Sucumbir a la tentación del proteccionismo es muy fácil, se puede entender, porque las ventajas de competir no se perciben de inmediato y siempre hay damnificados: los inadaptados a la mejora continua. La influencia de un REF para Canarias que prevea ventajas reales para ayudar a competir a las empresas sería perfecto respecto a la reducción del paro, uno de los resultados que pretendemos conseguir. Promulgar las leyes y hacerlas cumplir: que los apartamentos tributen por sus ingresos y que los hoteles cumplan sus obligaciones laborales, con los descansos del personal y todo eso.

Pleito. Ninguna influencia política en la designación de María del Mar Julios como senadora de la comunidad autónoma. Lealtad que CC paga con un favor personal: resignada a perder su condición de diputada regional bien vale un echadero en la villa y corte. Significativo que el partido sacrifique su única baza en la isla redonda, la darán por perdida. Desagradecidos, ingratos, tanto amor que CC le ha dado a Gran Canaria para nada, porque el canarión no se ha dejado comprar con hospitales ni túneles ni circunvalaciones. A lo mejor este divorcio nos viene bien a Tenerife, para ponernos al día.

Abandono. Ruego en postdata: "Solo quiero que don Paulino Rivero venga una noche al sur, que traiga a Urgencias a algún familiar enfermo, que viva la experiencia y luego hablamos".

viernes, 9 de enero de 2015

Control y enfoque, GPS para la empresa

La “Gestión por objetivos” es un método que funciona. No solo para la planificación financiera sino también como herramienta de motivación y para implantar cultura de empresa. Establecer como objetivo cuánto vamos a vender cada día, por ejemplo, alinea a todo el equipo a conseguirlo. Si la meta es razonable, la mera posibilidad funciona como combustible para trabajar con enfoque, no hace falta más, ni siquiera dar un premio por alcanzarlo. Se llama “motivación por el logro”, la más potente y duradera, garantía de éxito empresarial.

Sobre este tema versa el curso que impartirá Pablo Zurita, consultor de estrategia empresarial, en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife a finales de este mes de enero. “El sistema del GPS” porque emplea el símil con ese dispositivo que nos ayuda en la carretera: nos dice dónde estamos, cómo llegar al destino que hemos indicado y, además, corrige la ruta si nos desviamos. Hablará de números, de cómo elaborar esa previsión con los principales parámetros de control económico, de cómo comparar los resultados esperados con la realidad de la actividad en cada cierre mensual y de cómo proyectar esos resultados al final de cada ejercicio.

Formación para empresarios y directivos, apta para la Fundación Tripartita, y planteada en dos sesiones presenciales de 3 horas con los fundamentos teóricos del método y supuestos prácticos. “Ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde va”, decía Séneca, por eso resulta conveniente hacer estimaciones, imprescindible cuando se analiza la viabilidad de un negocio y necesario para cada nuevo ejercicio. “Hay quien le propone a sus empleados trabajar por dinero cuando podrían plantearles trabajar por un proyecto”, afirma Zurita, convencido que este método es algo más que un sistema de control. La “Gestión por objetivos” es una herramienta sencilla de implantar para uso del empresario: ayuda en la toma de decisiones y a mantener el enfoque.

sábado, 3 de enero de 2015

Hacernos oír

(Publicado en el periódico El Día el 3 de enero de 2015)

En Madrid. No es suficiente, aunque Paulino Rivero se conforme. Confiesa su inoperancia (nada nuevo), porque capacidad se le presupone como presidente autonómico. Cuenta con el altavoz de la prensa y conoce bien el laberinto después de diez años en Cortes. El victimismo y el pedigüeñismo son una vía ineficaz de liderazgo, efímera y proclive a la limosna que satisface al que la da, pero que poco resuelve al que la recibe. Han conseguido, él y sus antecesores, que Canarias no se perciba como una oportunidad para España, sino una carga. Cambiar esa apreciación sí que sería un excelente propósito para el año nuevo: el ministro Montoro que deje esa carita condescendiente con el nuevo REF continuista del que poco distinto podemos esperar; los nueve diputados canarios que sostienen al Gobierno que manifiesten su presencia y digan algo, y el Parlamento de Canarias que le eche algo más de ambición e imaginación a sus propuestas. Si el problema es nuestro, algo se podrá hacer; si el problema es de Madrid, seguiremos esperando.

Costas. La elección entre puerto o playa en Santa Cruz, más playa y menos puerto, dicen, bonito eslogan suicida. No haría falta eliminar actividad portuaria para disponer de más zonas de baño, de hecho los proyectos están y siguen pendientes de que alguien se digne: Valleseco, el Castillo Negro o Las Teresitas... ¡Ay, Las Teresitas! O el muelle de enlace, esa conexión del centro de la ciudad con el mar, en la que trabajan tan despacio. Porque el puerto, ese motor económico imprescindible en nuestra condición de isla, es lo primero, aunque haya tantos que se empeñen en relegarlo, y aunque la propia Autoridad que lo gobierna lo explique tan mal y tantas veces parezca que hace la guerra por su cuenta sin considerar al ayuntamiento capitalino; bastaría algo más de información (transparencia) sobre su operativa y sus planes de futuro. Ah, y que alguien se digne a empujar los proyectos: ¿es que en Costas no hay sino funcionarios de manguitos insensibles con la voluntad del pueblo?, ¿no está dirigido por cargos políticos del PP?

Carreteras. Eso tienen los muchos años de llevar la batuta, eso tiene el poder en sí mismo si no persigue un fin más elevado. Lo de la falta de inversión en carreteras en Tenerife no tiene explicación plausible. Las colas en la autopista del norte y sus intersecciones, tantos accesos colapsados por toda la isla... Una lista de atascos que asusta. Aquí a los ciudadanos nos defiende el Cabildo, erigido en adalid por la cara, cómplice del maltrato persistente y continuado. Tanto tren y tanta vaina. A ver si el causante explica qué pasa con los millones gastados en la redacción de los proyectos de las estaciones cuando la línea ferroviaria nunca tuvo financiación ni trazado definitivo. Y usted perdone la retórica, que ya sabemos que el causante no va a explicar nada. Las carreteras que ejecuta el Gobierno de Canarias y se pagan de los presupuestos generales del Estado: ¿tampoco hay responsable político? Y que cuenten bien cuántos años más de penitencia, porque al ínclito "Anillo Insular" no solo le falta el tramo de Santiago del Teide, sino también el de Los Realejos a Icod, ahí es nada.

Contribuyente. Difícil hacernos oír, de momento pagar y punto. Otro excelente propósito para este 2015, porque podemos resignarnos a pagar, de acuerdo, si pagamos todos. Lo de la lucha contra la economía sumergida debe estar en los programas de las elecciones que se avecinan. Quien no le preste importancia se significa. Ahora parece que sí, que estamos sensibilizados para atajar el problema.

Deseos. El año en sí mismo, magnífico invento, como periodo de tiempo acotado con principio y fin. Nos permite fijar metas y evaluarlas. No deje de hacerlo.