sábado, 25 de octubre de 2014

Paridas

(Publicado en el periódico El Día el 25 de octubre de 2014)

Empleo. Que no, que la economía no funciona por obligación. ¿Cómo que exigir a los empresarios que contraten? Un ratio de tantos trabajadores por turista, eso es lo que proponen, vaya parida, con perdón. ¿Cuántos muros (de Berlín) deben caer para que el movimiento neo-bolchevique que gobierna Canarias se entere que dirigir la economía no genera riqueza sino pobreza? Que se miren las estadísticas con espíritu crítico y que apliquen el método científico: haz lo mismo y obtendrás idéntico resultado. Bueno, haz lo contrario, se entiende, si queremos salir de la sentina. La EPA de esta semana despeja el humo y nos sitúa a casi diez puntos de la media española de la tasa de paro, a dieciocho puntos de Navarra o del País Vasco, que gozan de fueros históricos que funcionan. Y afirma un portavoz de los em presarios que el paro no baja porque hay trabas a la inversión... No sé si a usted le pa sa lo que a mí, que me da que tenemos tanto desempleo porque quieren, porque acabar con la burocracia sí que pueden, si quisieran.

REF. Por la gracia de Montoro. Y aquí la discusión versa sobre si mandar la RIC para África (pero, ¿qué RIC?) o la parida reiterada del “REF para el empleo” que de muestra que no entienden cómo funciona el asunto: crece la economía y con el crecimiento los empresarios (si los dejan) generan empleo, ah, y ganan dinero, claro, que de eso va el juego. Y resulta que nosotros aquí preocupados y el REF se aprueba en las Cortes del PP con su absolutísima mayoría. Y Montoro promete “el mejor REF de toda su historia” y se ríe, pero no nos dice por qué, nada de nada, y entonces todo suena a eso, a risa. Canarias se aleja de Europa por un pésimo acuerdo de medianía, cada vez más lejos y más atados. Siempre me pregunté por qué en Madrid tienen tan escaso interés por empujar un poco... a lo mejor es un amor no correspondido y nosotros aquí perdiendo el tiempo.

Humo. Del comisionado para el autogobierno, Fernando Ríos, que afirma que “no hay webs” para organizar una manifestación a favor de explotar el petróleo y de hacernos ricos, así se las gasta. Perseveran con la distracción mientras caemos en barrena. Qué pena, cuánto esfuerzo en vano. No se moviliza a la gente para pedir la quinta libertad en el tráfico aéreo ni para ese nuevo REF ni para exigir más dinero para la sanidad, la educación o para inversiones. La estrategia de CC funciona: seguimos con el petróleo zumba que dale, pero ya se ha dejado de hablar del fraude de Bodegas Insulares, del vino de La Mancha y de la traición del Cabildo de Tenerife... Bueno, las instituciones no tienen la capacidad de traicionar, usted me entiende. Al final todos calladitos y el oprobio nos lo comemos con papas.

Recortes. Calcula Transparencia Internacional, la ONG con sede en Berlín (va ya casualidad), que la contratación pública en España soporta un veinte por ciento de sobrecoste por falta de transparencia: un diez por ciento a causa de la corrupción y el otro diez debido a la falta de concurrencia. El desajuste es tan grande que equivale a todos los recortes aplicados a los servicios públicos esenciales. La transparencia es una conducta con la que duerme más tranquilo quien no tiene nada que ocultar. Desde hace un tiempo también lo que siempre fue una obligación ética es obligación legal para las Administraciones Públicas. Solo el reto ya resulta apasionante.

Tarjetas. Dicen que en unos pocos días se destapa la información detallada sobre las tarjetas de crédito “negras” de los altos cargos de las antiguas cajas de ahorros de Canarias. No me lo creo.

sábado, 18 de octubre de 2014

Axiomas falsos sobre los que se sustenta la política canaria

Canarias es un territorio frágil.

Si hay un territorio capaz de soportar cambios drásticos y fenómenos catastróficos, esas son las islas
volcánicas, es su esencia. El territorio y todo lo que está encima. Desde los fondos marinos que son arrasados sistemáticamente por las erupciones volcánicas a los que la vida regresa a los pocos años (tenemos el ejemplo al sur de El Hierro), hasta la cumbre y sus pinares que son pasto del fuego con regularidad desde hace millones de años y ahí siguen.

Decía el profesor Barquín, botánico infatigable que se pateaba hasta el último rincón de nuestras islas, del que aprendí, sobre todo, a observar el medio, que no había mayor problema en construir lo que fuera en el fondo de los barrancos, que ni siquiera las formaciones vegetales tenían mucho futuro, que ya la naturaleza en Canarias se ocupa de despejar los cauces y de llevarse todo por delante... también lo vivimos, en Santa Cruz en 2001.

Las islas crecen con los volcanes (en Tenerife toca uno ya, según la estadística de los últimos quinientos años) y se desmoronan con las tormentas y los grandes desplomes geológicos y los tsunamis que estos provocan... en el barranco de Agaete hay restos de uno, de un tsunami, no sé cuántos kilómetros tierra a dentro. Ni siquiera el hombre ha sido capaz de cambiar sustancialmente la dinámica de su equilibrio, explotamos el monte de laurisilva hasta casi acabar con él y en menos de treinta años, ahí está, debajo de los pinos, para recordarnos lo que somos: unos simples huéspedes.

El puerto de Granadilla se lo llevará cualquier tormenta tropical del suroeste dentro de... ¿cien años?, pueblos y carreteras serán sepultadas por las cenizas, unas antes y otras después, ¿en cuánto?, ¿doscientos años?, quizás algunas ya el mes que viene. Somos tan vanidosos que creemos que nuestras acciones serán eternas, pero no es así, el volcán vencerá y nosotros no lo vamos a ver.

viernes, 17 de octubre de 2014

Dar el salto

Hay momentos en la vida de la empresa en los que toca hacer algo distinto; aquello de “renovarse o morir” pero menos drástico y más meditado. Mantener clientes y cuota no basta. Quien se limita a hacer lo que siempre hizo verá como le adelantan por la derecha y por la izquierda. De eso va la innovación en las empresas, la innovación tecnológica, la renovación de nuestra oferta y la que se refiere a cómo presentamos y/o cómo vendemos nuestros productos o servicios.

Hablamos de planificación estratégica cuando tratamos sobre estas cuestiones, cuando sentamos a nuestro equipo directivo, nuestros asesores y consejeros para hablar del futuro, para decidir cómo cambiar y qué hacer en el futuro. Abandonamos nuestra gorra de la gestión y nos colocamos la de estrategas, obviamos la inmediatez y nos adentramos en el medio plazo, dejamos de actuar y nos dedicamos a pensar. Pero no puede ser un ejercicio retórico, la planificación requiere su soporte documental y su justificación con números, un esquema, las alternativas, los pros y los contras, y las proyecciones para los siguientes ejercicios. Esa es la “gestión por objetivos” la herramienta que nos permite actuar con enfoque.

Los cambios no se improvisan, se planifican. Y nosotros desde nuestro punto de vista de empresario debemos adaptar nuestro esquema mental (a veces es lo más difícil) e inculcar al equipo las nuevas directrices. Las empresas son, o deben ser, máquinas engrasadas con personas alineadas a un logro, a ese nuevo proyecto. Y debemos plantear nueva formación como un potente instrumento de motivación. Formación para nuestro equipo y formación directiva para nosotros mismos, para crecer y poder dar el salto.

(Me han propuesto para participar como profesor en el Programa Superior de Dirección de la Pequeña Empresa que impartirá ENIC en Santa Cruz de Tenerife)