domingo, 30 de marzo de 2014

La araucaria venció

  Distendió su esbeltez, vertical guía,
  cabe el alto dosel de la arboleda,
  alcázar de verdor, oración queda,
  aire de paz, silente sinfonía.

  En la semipenumbra de la umbría,
  que tamiza la luz y el fulgor veda,
  su pericia añoró la sutil seda,
  en pura y deslumbrante orgía.

  La ascendente espiral del varillaje,
  al fin rasgó la urdimbre del boscaje,
  y traspasó las ondas de verdura.

  Gentil goleta sobre agitado mar,
  la ve el poeta clavar
  en el azul su arboladura.

Este soneto es de Víctor Zurita Soler, mi abuelo, trascrito según recuerda mi padre, Víctor Zurita Molina. Cuenta este último que desde su casa en el callejón del Combate, en Santa Cruz de Tenerife, se divisaba la espesura de la Plaza del Príncipe con la majestuosa araucaria y su incontestable hegemonía. La transformación de una ciudad, nuevos edificios y el paso del tiempo: hoy ni está la araucaria ni tampoco se vería como la admiró el poeta.

Me compré una mini araucaria para mi terraza: un particular homenaje, 21/09/2015

viernes, 28 de marzo de 2014

El estado de la materia

(Publicado en el periódico El Día el 28 de marzo de 2014)

Sólido. Como el hormigón armado. Hay que tener cara para afirmar que las cosas no están bien en
Canarias: Paulino descubrió la pólvora. Confieso el hartazgo propio del que ha visto una película por quinta vez. En el Parlamento no se dijo nada nuevo, los problemas de ahora, que son los que son, y las soluciones de siempre. La ilusión del presidente no basta, ni mucho menos señalar a Madrid como causante de todos nuestros males. Eso tiene un sistema montado alrededor de poner la mano, que ocurre lo de ahora, que el que da no tiene o no quiere. De ahí la importancia del REF, que debe ser entendido como "caña de pescar", aunque Rivero se empeñe en pedir el pescado, pan para hoy... ya se sabe y ahora ni eso. Una pena, sus señorías atrapadas por el acuerdo unánime de 2012 y nadie se atreve a proponer ese elemento diferenciador que consiga que las Islas sean de verdad atractivas para inversión, el primer paso para el empleo.

Líquido. Hay que adoptar la forma del envase que te contiene, "Be water", "Sé cómo el agua", decía Bruce Lee. En política ser agua requiere estar a pie de calle y gestionar un negocio, por ejemplo, o pretender recibir atención médica o ayuda a la dependencia. En definitiva, vivir (sufrir) en carne propia cómo es la relación de los ciudadanos con la Administración y cómo afectan las ocurrencias del legislador: el enredo legal, las pegas, la competencia desleal de las empresas públicas y de la economía sumergida; el atraco al trabajador y al empresario para sostener un sistema obsoleto, ineficaz e injusto. Ir a la raíz de los problemas y no a la solución de sus efectos: no sirve luchar contra el paro mientras persisten tantas dificultades para la actividad económica. Ahora que comienza el ciclo electoral exijamos personal de refresco en las listas; en la endogamia reside gran parte del problema.

Gaseoso. La maquinaria empieza a funcionar y echa humo. Desde los billetes del tranvía a una cena romántica en el museo: el Cabildo de Tenerife te hace feliz y se esfuerza en recordártelo. El Cabildo es gaseoso, todo lo envuelve. Una gran jugada, eleva competencias, crea una monumental estructura y cumple lo que le interesa; mientras, los ayuntamientos siguen obligados, ¿quién depura las aguas residuales?

Objetivo. El CD Tenerife en estado de gracia, cuyo entrenador prohíbe hablar del ascenso aunque el equipo ya está en puestos de promoción, juega como pocos y disfruta de una afición irreductible. Cervera dirige con mucha inteligencia, marca un objetivo alcanzable cuyo cumplimiento sienta bien, tan bien que ya se ven con fuerzas para conseguir lo que parecía imposible. Eso tiene fijar objetivos -energía para la motivación- y por eso en el mundo de la empresa los directivos nos empeñamos en definirlos para cada ejercicio. No luchamos en un mercado cruel y competitivo, sino contra el objetivo, igual que el representativo no pelea contra la Unión Deportiva o el Coruña, sino contra los cincuenta puntos que salvan el descenso. Definir objetivos alcanzables y hacer partícipe al ciudadano son tareas pendientes de la política.

Memoria. Adolfo Suárez, un hombre de Estado. En su homenaje, mientras todos ensalzaban el talante conciliador -talante, fíjese usted- yo pensaba en sus diez años de alzhéimer, qué miedo, y si el presidente de la primera legislatura sería consciente de su dolencia. Me temo que no, que el enfermo que pierde la memoria lo niega por pudor o por lógica frustración, aunque disimular solo sirva para retrasar el diagnóstico y el tratamiento. Si usted recuerda todos los detalles de su vida escolar y anda con ganas de contarlos, pero no sabe qué cenó anoche, regale el coche, no conduzca más y déjese ver por el neurólogo. Está a tiempo.

viernes, 14 de marzo de 2014

La ambición de Miguel Zerolo

(Publicado en el periódico El Día el 14 de marzo de 2014)

Arrastra. Tan útil y qué lejos que ha llegado. No hay combustible más eficaz para alcanzar la cima, aunque
usted no comparta la motivación última de su carrera política; yo tampoco, que conste. Lo difícil hoy es encontrar cierta ambición, da igual el ámbito. La ambición -la sana ambición, si prefiere- está en franco declive, es insolidaria, soez, incluso, pensará alguno, con la que está cayendo. Vivimos en un país de conformistas, créame, los candidatos de ahora no sueñan con chalets a todo trapo junto al campo de golf, les va bien con su sueldito y a correr. Una lástima porque la ambición mueve montañas y genera movimiento. En la Canarias de ahora actuamos todos como perro del hortelano. Reivindico aquí la figura del aspirante a triunfador que tanto bien aporta a la sociedad, dentro de los límites de la ética, huelga aclarar.

No falla. Eso tienen las ocurrencias legislativas -léase la moratoria turística- que contravienen los principios básicos de la economía de mercado. No funciona porque no se puede imponer decisiones empresariales a fuego y martillo. El mundo de los negocios se rige por la ambición del capital que pretende hacerlo crecer y de paso paga impuestos y da empleo, no hay más y no es poco. La perversión de la ley, la inseguridad y la burocracia espantan la inversión, la competencia y la ambición la animan. Las restricciones técnicas y urbanísticas son más que suficientes para que ninguno se salga del tiesto ni ninguna política activa condiciona más que la demanda, ahora en máximos históricos, por cierto. El PP de Soria (el ministro) enreda todavía más con el recurso en una estrategia de ahogar a sus adversarios para luego echarles la culpa de la paupérrima situación en las Islas. Rivero & Cía. (la mayoría), por su parte, están en disposición para el contraataque: derogada la ley se acabó la rabia.

A lo grande. Ni chochos ni moscas, que de eso ya tenemos bastante. Ni apoyo incondicional al emprendedor que busca el autoempleo. Mi coach personal me recrimina que estoy muy pesado con el asunto, que todo emprendedor es un gran empresario en potencia. Puede que tenga algo de razón pero es que me da pena tanto talento malogrado y tanta energía disipada, porque arrancar un negocio desde cero requiere un esfuerzo titánico que tantas veces conduce a la melancolía. No es que rechace el fenómeno emprendedor, no podría, -son esas nuevas ideas el valor de futuro- solo propongo un camino alternativo, más ambición. Tantos empresarios con su estructura, cada uno en su sector, muchos atrapados por esta crisis que ya no es coyuntural, que no saben qué hacer, si seguir, si abandonar. Qué fácil sería poner a ambos en contacto: imaginación con capacidad de gestión, entusiasmo con experiencia empresarial...

Propia. Que usted me lea y que estas reflexiones aporten algo. Como al fin desaparece el DUA para el comercio electrónico -denunciado con insistencia en esta sección-, satisfecha por partida doble.

Para la acción. Atrapadas también las administraciones sin un duro para invertir. Mas la ley de contratos del sector público permite explotar la colaboración con la empresa privada a la que recurrir cuando no existe financiación vía impuestos. Ningún problema si quien gobierna antepone el servicio público al prurito funcionarial y entiende que promover, definir y controlar son cometidos suficientes para cumplir el fin. Concesiones con precio tasado y/o subvención al usuario según necesidad social, desde residencias para personas mayores hasta puertos deportivos, desde depuración de aguas hasta la limpieza de montes. Lo dijo Keynes: la inversión pública es necesaria para activar el ciclo económico; y de paso para mejorar el bienestar de la población. Ambición y ganas de hacer cosas, un buen pliego de prescripciones y un buen sistema de control.