viernes, 31 de enero de 2014

Calvinismo subtropical

(Publicado en el periódico El Día el 31 de enero de 2014)

Minorías. Democracia maltratada, triunfo de lo individual sobre lo colectivo. El mero anuncio de cualquier reforma en la educación, la sanidad o la administración local recibe la oposición frontal de maestros, médicos y alcaldes, cada cual en defensa de su fortaleza inexpugnable. Lejos de colaborar en matizar o racionalizar las propuestas políticas -desde el conocimiento del sector y su experiencia profesional- intentan (y consiguen) preservar su status quo... "lo mío no me lo toques". No se negocia la reforma, no, se revienta en la barricada. Tremenda falta de ambición entre los implicados que evidencia escasa preocupación por la sociedad en su conjunto, hábito plañidero y ninguna fe en que su sector pueda mejorar. Los derechos adquiridos son lo más importante y cualquier tiempo futuro será peor. Pedro Serrahima, directivo de una compañía de telefonía en auge, sostiene que basta hacer las cosas "normal"; lo comparto como objetivo alcanzable en la gestión de los servicios públicos.

Presión. Corren malos tiempos para la democracia representativa (constitucional) y se impone la asamblearia de la participación ciudadana. Las asambleas las convocan almas cándidas de buena voluntad y las manipulan los expertos de la palabra a conveniencia propia; participan y se significan quienes tienen algo que perder o que ganar, el resto, en casa. Igual que en las elecciones, pensará usted, que cada cual hace con su voto lo que le viene en gana. Es igual pero es distinto: el mandato proporciona perspectiva y funcionan los mecanismos de control (incluida la prensa). Y hay cuestiones que no pueden ser sometidas a votación porque la mayoría no siempre tiene la razón. No creo que sea la manera de redactar un PGO o de planificar las obras públicas. Gobernar según la corriente evita conflictos pero no es gobernar.

Fraude. Mi amigo, que es buena persona, profesional inteligente y trabajador, justifica la economía sumergida porque no está conforme con el uso del dinero recaudado. No entiende (o no quiere entender) que son cosas distintas pagar los impuestos para formar parte del sistema que exigir una buena práctica política. Y puede que tampoco esté de acuerdo con el sistema, pero así son las reglas que hemos diseñado para la convivencia; si no le gustan las puede cambiar, existe el procedimiento; incumplir no es el camino y lo sabe. El veintiocho por ciento de la actividad económica en Canarias no tributa, estiman los inspectores de Hacienda. Demuestra que nuestro principal problema no es el paro sino el fraude. Menos subir los impuestos y más contundencia en la inspección, menos políticas activas de empleo y más concienciación ciudadana. Menos demagogia y al grano.

Promesa. Para cuando sea alcalde de Santa Cruz: renombrar las avenidas Hermoso Rojas y García Gómez y que juzguen las generaciones futuras. Queda escrito.

Intervenir. Financiar con dinero público la puesta en marcha de un instituto tecnológico es una buena idea: después de unos cuantos ejercicios la incorporación de materia gris (importada de donde haga falta) genera patentes y esas patentes pingües beneficios; así se retribuye la I+D, permite crecer, devolver la inversión y crear riqueza. Invertir en infraestructuras, aunque sea a costa de endeudamiento, mejora nuestras condiciones de vida y ofrece oportunidades a la actividad económica. Conseguir que los servicios públicos funcionen "normal" es el leitmotiv de la Administración. Poco más, el resto es prescindible: ni incentivos ni subvenciones ni moratorias. El reto en Canarias a largo plazo es hacer palpable la no intervención: que las ideas de negocio encuentren aquí facilidades para establecerse (simplicidad burocrática), seguridad jurídica (simplicidad legislativa) y bajos impuestos. Lo simple es bueno. Cuando una multinacional como Cepsa, después de ochenta años y de tantísima inversión, cuestiona su continuidad en las Islas -no se nos escapa- es que nuestro régimen especial no funciona. El nuevo REF es el reto.

domingo, 26 de enero de 2014

Refinería, ¿sí o no?

No es exigir que contamine menos sino que se vaya. O ese parece ser el mensaje que se quiere transmitir en
las diferentes informaciones que han aparecido en prensa durante las últimas semanas. Lamentable. Al periodista (que informa) debemos pedirle objetividad y responsabilidad. Eliminar las emisiones es solo una cuestión de dinero, de aplicar tecnología, y para eso el que contamina debe entender que es una acción rentable, no solo porque evita sanciones, sino porque proyecta una imagen respetuosa y garantiza una actividad a largo plazo.

La refinería de Tenerife es la primera industria ubicada en Canarias por número de trabajadores y volumen de facturación. Con más de un treinta por ciento de paro no se nos puede ni pasar por la cabeza que la empresa cierre la planta, más bien al contrario, habría que  pensar cómo -desde las administraciones públicas y con presión ciudadana- conseguimos que la compañía amplíe sus líneas negocio. Cómo conseguir que invierta en no contaminar, por supuesto, y en retomar la fabricación de lubricantes, por ejemplo, o la de polímeros plásticos que podría dar lugar a una importante industria paralela de sus derivados (como la fabricación de envases que la industria alimentaria ahora tiene que importar) o que abunde en la cogeneración para abaratar el precio de la electricidad o que desarrolle aquí las investigaciones en combustibles alternativos en los que seguro ya está trabajando la petrolera para el futuro.

A una multinacional del tamaño de Cepsa los incentivos del REF tendrían que ser suficientes para plantearse una estancia a largo plazo, montar aquí sus centros de I+D y tener su plataforma de distribución para África Occidental. El reto no es poner fecha para que Cepsa se vaya sino establecer un calendario de inversiones para reducir la contaminación (que sí), para conseguir una imagen más amable (que cuide la arquitectura y el urbanismo en las reformas y nuevas ampliaciones) y que sea el polo de generación de riqueza que Santa Cruz necesita. Si no fuera así, si no conseguimos que una empresa que ya está aquí, que tiene terrenos, instalaciones en funcionamiento y equipos profesionales con alta capacitación, si no conseguimos que invierta, entonces habría que revisar a fondo nuestra política de incentivos y plantear otra cosa antes de que sea demasiado tarde.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

jueves, 23 de enero de 2014

Canarias acude a Fitur

La cita en Madrid; el frío se soporta con buen cocido y vino español. Feria a lo grande, una feria donde los operadores coinciden para hacer negocios o para verse en persona y fortalecer las relaciones personales. Un gran escaparate que pone en contacto compradores y vendedores.

Confieso que no entiendo qué pintan las administraciones públicas canarias (ni ninguna otra) con su stand y su despliegue en una feria de este tipo. ¿Qué vende el Gobierno de Canarias en Fitur?, ¿la Zona Especial con tributación reducida, la facilidad para invertir en las Islas o las otras bondades del REF? "Hace promoción", contestará el responsable del ramo, "de sus paisajes, su naturaleza, la simpatía natural de sus habitantes". Es el destino, claro, es que no me entero: el destino es un todo... Creo que en estas ferias debemos cuestionar la presencia de consejeros, presidentes de cabildo, alcaldes y concejales (cuyos viajes y dietas se sufragan con dinero público, by the way). ¿Qué beneficio reporta la intervención del concejal de turismo?, ¿que un touroperador decida contratar un hotel ubicado en su municipio? Pero, ¿cuál es su intención última?, ¿garantizar que la empresa tiene ocupación suficiente para hacer frente al IBI o al pago de la tasa de basuras? Y una pregunta más, si el susodicho concejal no acudiera a la feria, ¿ese hotel no hubiera cerrado el acuerdo con su cliente?

No entiendo por qué el presidente del cabildo debe negociar el número de plazas aéreas para la próxima temporada. ¿Es que los empresarios no tienen su propio canal de comercialización? ¿Qué ofrece la intervención política a este tipo de transacción comercial?, ¿la promesa de menos impuestos? Me cuesta creer que un político hable de productos, precios y formas de pago, que de eso va la negociación comercial. Me da que tampoco esas funciones son de su competencia, por no hablar de capacidad profesional. Para negociar "paxs", ni ellos se han presentado ni nosotros les hemos votado. Además, ¿por qué a Fitur y no a la feria de informática o a la de maquinaria agrícola?, ¿por qué el Gobierno no lleva su propio stand a la próxima feria del petróleo y sus derivados?

El Fitur de los políticos es una foto; una foto carísima y prescindible. Atender con eficacia a los servicios públicos es una tarea suficientemente importante como para prestarle toda la atención desde el poder político... y el que se aburra que busque trabajo en el sector privado; créame, el mundo de la empresa es mucho más emocionante.

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

domingo, 19 de enero de 2014

Buen tinerfeño

No sé si lo hago bien. Aunque pago mis impuestos, soy socio del Club Deportivo, me alegro cuando pierde Las Palmas, amo mi ciudad, Santa Cruz, sin rubor, conozco mi isla, pateo sus montes, disfruto de sus playas, me gustan los tintos de La Victoria y los blancos de Abona, me encanta el puchero, compro el pescado en la recova, trabajo aquí, me implico con los problemas de las personas, denuncio las injusticias, propongo ideas, ayudo a los empresarios en su difícil tarea, educo a mis hijos en valores, les enseño a querer a su tierra sin fanatismos y les hago potajes con su piña de millo.

No sé si soy un buen tinerfeño porque no comulgo con ruedas de molino. No aplaudo el intervencionismo en la economía de las instituciones públicas ni que se use dinero público para la actividad mercantil. No acepto que el criterio de unos pocos defina qué va a ser negocio en el futuro, llámeme incrédulo, pero puede que estén equivocados porque con el futuro siempre hay incertidumbre. No trago con la política del "qué hay de lo mío", del clientelismo, de los favores, de los lobbies y sus presiones, rechazo la política enfocada al interés de unos pocos en detrimento del interés general, rechazo la política del corto plazo.

No debo ser buen tinerfeño porque respeto a los empresarios y a los inversores que, con su sana ambición, se juegan sus cuartos y crean puestos de trabajo. Los respeto y los compadezco por el trato abusivo de políticos y funcionarios que los tienen tupidos a impuestos y enredados en la burocracia mientras la economía sumergida campea a sus anchas. No, no creo que sea buen tinerfeño porque no entiendo las subvenciones estructurales y permanentes sobre las que se sostiene no sabemos qué economía ficticia.

Definitivamente no soy buen tinerfeño porque denuncio la acción política de los últimos veinte años que nos deja el desempleo por encima del treinta por ciento, diez puntos por encima del resto de España, y cada vez más pobres, porque no me dejo engañar cuando la respuesta es que sin ellos, los de antes que son los mismos de ahora, que sin ellos el paro sería del treinta y siete. No lo soy porque no entiendo que permitamos gobernantes que se creen en la posesión absoluta de la verdad, que no escuchan y que actúan por mandato divino para salvarnos a todos nosotros de nuestra propia estupidez.

Fue ayer cuando me dijeron que criticar lo que hacen nuestros representantes en lo público no era de buen tinerfeño o cosa de ignorantes. Ya creo que lo tengo claro.

P.D.: No me parece correcto -llámeme como quiera- citar al interfecto. Adivine...

(Publicado también en Elblogoferoz.com)

viernes, 17 de enero de 2014

Creencias o evidencias

(Publicado en el periódico El Día el 17 de enero de 2014)

“Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.”
San Juan 20 29

Replay. El presidente Rivero nos quiere hacer ver que sin hacer nada nuevo cambiará la tendencia. Pensará que son cosas del ciclo o de la divina providencia. Le preocupa el paro sin percatarse de que los miles de desempleados son la consecuencia de la disminución de la actividad de las empresas y la imposibilidad de insuflar dinero público al sistema. El matiz es importante: como preocupación el paro es un elemento cuantificable y tangible; como fenómeno económico es el resultado final de toda una cadena de despropósitos. En vez de anunciar un REF enfocado a generar empleo debería plantear uno que facilite las inversiones y los negocios. Porque sin negocios no habrá trabajo ni tributos que recaudar para sostener los servicios básicos.

Frío invierno. La creencia popular sostiene que hace frío porque el Teide está nevado y en realidad es al contrario, el Teide está nevado porque hace frío.

Sí podemos. Hay quien sitúa el atasco de esta crisis en la falta de crédito; yo insisto en señalar al fraude como principal impedimento. La economía sumergida no paga impuestos, no hay cómo sostener el sistema, cesan las inversiones, bajan las ventas, hay despidos, se congela el consumo… cada bucle nos hace más pobres. El contenido fiscal del REF persigue establecer diferencias (positivas) con el fin de incentivar la actividad. Una ley tan potente que introduce especificidades en el impuesto de sociedades y es capaz de condicionar la libre circulación de bienes y servicios, uno de los pilares del tratado de la UE. Y falla porque mantener la aduana da muchos problemas y proteger a unos cuantos dificulta la competencia. Pregunta: ¿de dónde sacar para sustituir los pingües ingresos que provienen del AIEM? Respuesta: del impuesto indirecto, que todas las transacciones, todas, paguen su IGIC. Consiga que nos podamos desgravar los gastos domésticos -el médico, la reforma del baño o la boda de su hija- en la declaración del IRPF y se acabó el fraude: todo quisque a pedir factura.

Emprender. Se jactan en La Laguna, no sin razón, por las seiscientas nuevas empresas erradicadas en el municipio el año pasado, pero no dicen cuál es el saldo neto, la diferencia entre las que abrieron y las que cerraron. Que sí, que está bien, demuestra lo esencial de simplificar la burocracia y que burro cargado busca camino. Sentimiento encontrado, porque no sé hasta qué punto se debe empujar gente desesperada al mundo de la empresa para que cada cual haga la guerra por su cuenta. Canarias necesita proyectos ambiciosos con sus grandes inversiones en capital y en tecnología, capaces de innovar para competir en el mundo globalizado, no hay otra. El talento, el empuje y la imaginación deben incorporarse a estructuras productivas organizadas.

Revelaciones. Los vecinos en la ciudad de Burgos alternan barricada y asamblea, la democracia hasta el extremo; interpretación imperfecta, porque serán más los afectados que los amotinados. En el fondo, el pataleo de una minoría que discrepa; bravo. Magnífico movimiento revolucionario… no habrá en Canarias motivos suficientes para hacer lo propio. ¿Cómo conseguir si no que se atienda las evidencias? Porque no nos pueden hacer creer que el maquillaje al mismo REF pedigüeño bastará para incentivar el crecimiento después de tantos años y con tales efectos perversos. Ni debemos permitir que se nos machaque más como contribuyentes para sostener una administración pública sobredimensionada, ocupada en sí misma y desafecta de los problemas de las personas. Ni comulgar con el poder nacionalista-clientelar que ha repartido en todas las islas hasta que ya no queda nada para finalizar las infraestructuras en Tenerife. Ni la acción política ni las decisiones empresariales son cuestión de fe.

jueves, 9 de enero de 2014

Santa Cruz, qué pena

Abandono. Santa Cruz sufre de abandono. Consecuencia de la falta de responsable. En Santa Cruz todo el mundo mira para otro lado. Una tapa de registro en la acera puede estar mal puesta -con peligro para los viandantes- durante meses sin que nadie diga nada. "Yo no he sido", "a mí no me toca", dirá el barrendero, el jardinero, el electricista, el policía local o el concejal que se tropieza con la evidencia y mira para otra parte. Son todos empleados municipales al servicio de quienes pagamos sus salarios pero no se sienten responsables de que el espacio público sea habitable, confortable y sin riesgos. No tienen inculcada cuál es su misión, para qué trabajan ni saben quién es su "cliente" ni disfrutan con su trabajo ni perciben como logro colectivo que visitantes y vecinos dispongan de una ciudad mejor.
En Santa Cruz todos trabajan por dinero y ninguno de corazón. Y habrá planes de mantenimiento y protocolos de comunicación de incidencias (para denunciar) y procedimientos de actuación certificados por la ISO nueve mil... pero no hay corazón. No basta con seguir el manual al pie de la letra aunque tampoco es el caso.
Los perritos defecan en los parterres, los contenedores de basura invaden las calles, la noche es oscura, los bolardos aquí y allá, un semáforo en cada esquina... ¿a quién le importa? A nadie.
Y luego una señora mayor mete el pie en la trampa, se estampa contra la fuente (esta es la de la Alameda del Duque de Santa Elena... el centro centro), se rompe una costilla, viene la ambulancia, al hospital, pastillas, miedo y puede que no se atreva a salir más a la calle. Ah, eso sí, siempre puede pedir responsabilidad patrimonial.
¡Qué pena!

viernes, 3 de enero de 2014

Los retos del año nuevo

(Publicado en el periódico El Día el 3 de enero de 2014)

Santa Cruz. Toda reorganización exige limpiar la sentina, trabajo ingrato y necesario; alargada sombra del senador. En este 2014 habrá inversiones aunque todavía falta ilusionar a la parroquia y que las contratas municipales dejen de trabajar por dinero y lo hagan de corazón. El alcalde Bermúdez podría tomar ejemplo de La Laguna que confía en sus funcionarios y la burocracia camina como máquina bien engrasada. En La Laguna hace frío y prosperan las empresas. Santa Cruz da penita y su puerto es un horror. El nivel se lo marca cada cual. Santa Cruz puede/debe abandonar las cholas y el chándal, prescindir del mercadillo dominical y de la churrería ambulante de la plaza del Chicharro y exigirle mucho a la Autoridad Portuaria, que ya está bien. Falta de aseo, dificultades para mover un papel y escaso interés en general: el reto es apasionante.

Tenerife. Cien días de gracia para Carlos Alonso transcurridos ya. En el Cabildo quedan muchas alfombras por levantar y tantos fantasmas por ahuyentar. Aunque volver a la senda de la racionalidad y al cumplimiento del mandato competencial es un cambio político que quizás no esté en disposición ni de plantear ni de acometer. Puede que el afán intervencionista del delfín, ahora presidente, fuera ese punto en común que lo convirtió en heredero. Puede que el entramado de organismos, fundaciones y empresas financiadas con dinero público no sea percibido como un problema, aunque solo el ITER, con el jubilado Ricardo Melchior aun en la presidencia (Oh, mein Gott!), participa en once. Servicios públicos municipales por encomienda y competencias autonómicas por delegación expresa, vaya aburrimiento. El reto de Alonso para el año recién nacido es conseguir apuntar en una lista todo lo que hace el Cabildo, todo, todo, y empezar a tachar lo que le es impropio.

Canarias. Quiénes somos y a dónde vamos como pueblo, como nación o como país. El reto para Canarias, pospuesto sine die, es parar a filosofar, trascender la política del corto plazo y pensar a largo en el interés general. Este año negociaremos unas nuevas reglas de juego para nuestra relación con España y con Europa: el nuevo REF que debe incluir un elemento que nos distinga -esa es su razón de ser-, que sea percibido como algo verdaderamente atractivo para invertir en las Islas, fácil de aplicar, de evaluar sus efectos y de corregir sus defectos, según el caso. Protección blindada desde los presupuestos generales del Estado o libertad comercial con baja fiscalidad... quizás haya alternativas sobre las que no hemos escuchado nada. Análisis participativo con la mente abierta, constructivo y con voluntad de consenso.

España. La desesperación es mala consejera hasta para ir a votar y así ocurre que las mayorías absolutas las decide el ciudadano y las carga el diablo. No sé qué otra cosa esperaban quienes votaron al PP como castigo... ya tienen su propia penitencia. Que nos mintieran, sí, pero al principio de la legislatura para insuflar el optimismo necesario para activar la economía. Las otras mentiras (que bajarían los impuestos y después subirlos, por ejemplo) solo generan desazón y más miseria. El Estado aconfesional no puede permitir las prebendas de la Iglesia, sin entrar en juicios morales, solo legales, ni entrometerse en la voluntad de las personas por idéntico motivo. El reto constitucional sería abolir el enfrentamiento sustentado en la rancia ideología en pro del debate para encontrar solución a los problemas de las personas.

El ciudadano. Usted y yo. El reto para sobrevivir consiste en distinguir lo trivial de lo sustancial. La crisis (dígale a mi abuela que esto es una crisis) acabará en el momento en que dejemos de mencionarla. Salud para el nuevo año y recuerde, ser feliz no es un reto, es un logro.