viernes, 20 de diciembre de 2013

Las cinco diferencias del nuevo REF

(Publicado en el periódico El Día el 20 de diciembre de 2013)

Una. Bastaría una. Establecer las diferencias es la esencia de un régimen propio. Afirmo que una única de peso sería suficiente. Clara, fácil de explicar y que sea percibida como verdaderamente ventajosa para un hipotético inversor. Que de eso se trata, de iniciar el proceso de 1) atraer inversiones para 2) arrancar la actividad económica que 3) reduzca el desempleo; uno, dos y tres, un pasito detrás de otro. No hay otra forma, ni el xenófobo planteamiento de limitar la residencia ni la tentación de apostar por incentivos con dinero que sale de la presión fiscal y el endeudamiento. Tácheme de mercantilista, puede ser, pero observe el resultado y analice sus causas: a los mercados habrá que dejarles lo que corresponda al mercado, incluido el de la mano de obra, y a la Administración los servicios públicos, que para eso está. El REF enfocado a captar inversiones: una conclusión simple que ya es un avance.

Dos. Canarias y el resto del mundo ¿Qué nos hace distintos, ese brillo en los ojos, esa sonrisa sensual? No es fácil diseñar ese elemento diferenciador y sin él estamos perdidos. Sin él no procede un régimen específico, volveríamos a caer en la perversión de la actual regulación y sus nefastos (palpables) resultados, el clientelismo, la aduana y todo lo que ya sabemos: esas particularidades pensadas para ayudar que nos perjudican. No sé si Europa aceptaría esa condición especial para los negocios en Canarias, fuese la que fuere. Alternativas, pocas, a priori. Podríamos convertirnos en paraíso fiscal para que los capitales circulen con libertad o volver a ser puerto franco para que lo hagan las mercancías o quizás una puerta de entrada a Europa con menos aranceles...

Tres. Una propuesta de éxito en esta difícil negociación requiere conocer qué querría ese hipotético inversor. Me atrevo con una conjetura: ganar dinero y pagar pocos impuestos, por ese orden. Lo cual exige hospitalidad, seguridad jurídica, profesionales cualificados a buen precio, energía, disponibilidad de suelo y rápidas comunicaciones. Para salir del pozo no solo debemos trabajar en el REF sino en todos los detalles y en uno sobre todos ellos: la simplificación administrativa, léase acabar con la burocracia, tarea inaplazable que no necesita recursos adicionales sino tan solo la voluntad de sus señorías.

Cuatro. Puede que los ponentes del nuevo REF compartan conmigo la conveniencia de definir ese carácter diferencial que mueva la economía y el empleo, pero que no se vean capaces de negociar o ya sepan que es imposible articular un instrumento legal con suficiente potencia como para compensar "nuestras dificultades permanentes", como decía Solbes (qué cruz), o generar ingresos equivalentes a la morterada del Posei y el resto de limosna ultraperiférica. Puede que no quede otra y que el REF sea eso o nada. En cualquier caso, la encomienda es trascendente porque resta pulir sus efectos perversos; si no puede ser aquello que nos distinga, que sea el marco que regule nuestra interacción política y que sirva para apuntalar un plan de futuro.

Cinco. Tres reflexiones (una mía, las otras no), un deseo y un brindis para acabar el año. "Algo obsceno tiene la limosna en público" con esto del telemaratón solidario, que no me gusta nada. "No todo es votable", en referencia al referéndum soberanista catalán como tampoco lo sería, por ejemplo, plantear la eutanasia obligatoria para los mayores de setenta. "El universo no existe", solo las relaciones con nuestro entorno; eso dice un físico cuántico y puede que tenga razón, del mismo modo que no hay paisaje sin observador. Sea feliz y si se ve incapaz procure que las personas de su entorno lo sean, la felicidad de las pequeñas cosas. Estas fiestas practique el libre albedrío: "Salud, salud y salud, y lo demás te lo buscas tú".

viernes, 6 de diciembre de 2013

La herencia de Carlos Alonso

(Publicado en el periódico El Día el 6 de diciembre de 2013)

Recibida. A beneficio de inventario. La herencia que es solo el punto de partida, solo eso, entiéndame, los compromisos no son suyos y si su predecesor quiere medrar, que hubiera seguido en el cargo. Esto es lo que hay a-Dios-gracias. La administración pública necesita un cambio y el Cabildo de Tenerife también: el tránsito desde el habitual "qué hay de lo mío" hasta conseguir que la política defienda el interés general a largo plazo. Y no es fácil porque son pocos los que aplaudirán los beneficios del cambio y muchos los que se perjudican con él, ya lo decía Maquiavelo. Inténtelo. Tenga la certeza de que muchos de los que usted cree que ofrecerán resistencia tienen claro que muerto el perro se acabó la rabia; qué bonito fue mientras duró. Quien esté en disposición de hacer favores... pues eso. Inercia cero.

Alfombras. Que urge levantar y sacudir. El Cabildo no debe/no puede participar como un operador más en la economía de mercado. No juega limpio cuando sufraga las pérdidas de sus empresas con dinero de los impuestos. Ni fabricar yogures ni elaborar vino ni ofrecer servicios de Internet, entre tantas otras actividades, que ni forman parte de su abanico competencial ni favorecen la economía. "El Cabildo solo interviene donde no actúan los empresarios", se defendía Melchior acusado por aplicar políticas bolcheviques: esa era la crítica; en los negocios que cada cual se juegue su propio capital. Un político situado tan a la izquierda que no entendía ni aplicaba la ley de contratos del sector público, que dispone que toda iniciativa promovida por la administración -calificable de servicio público- puede/debe ser llevada a efecto mediante la participación de un privado. Costará desmontar semejante tinglado.

Fantasmas. Que pululan por sus organismos y sus empresas. Caterva de protegidos. No evaluados por su eficacia sino por su fidelidad, sustento de la red clientelar, pilares del inmovilismo.

Preocupaciones. Las hereda todas, don Carlos. No caiga en la tentación de luchar contra el paro con más empleo público, no funciona, haga participar a los empresarios en los proyectos iniciados. Tiene dinero para infraestructuras, perfecto, licite y contrate, es suficiente para engrasar la máquina. Qué importante enfocar bien y priorizar para resolver los graves problemas no coyunturales que son de su competencia, por atribución o delegación: el tratamiento de residuos y la depuración de aguas negras; ni enterrar la basura ni verter al mar los orines sin tratar. Y una tarea indelegable, ni en plataforma alguna ni en los ciudadanos, es cosa suya, de usted como presidente del Cabildo: reivindique las inversiones que el Gobierno Autónomo tiene pendientes en Tenerife, con energía y vehemencia, porque no son admisibles los insoportables atascos de tráfico que impiden la movilidad. El cierre del anillo y la vía exterior, al menos y cuanto antes. No vale la excusa de la crisis, que se endeude quien tenga que hacerlo. Recuérdele a quien corresponda los túneles de La Laja, en Las Palmas, y su circunvalación, con sus no sé cuántos ramales, y los túneles a Mogán y el más reciente viaducto a Teror. ¡Qué caro para Tenerife el pleito insular en la gaveta!

Política. Acérquese a su partido que gobierna Canarias y tiene grupo parlamentario; encomiéndele a ellos el debate sobre el REF, la supresión de la moratoria o la simplificación administrativa que favorezca las inversiones. Acérquese a Paulino Rivero -aquella animadversión y rivalidad no son cosa suya- y juegue a la política, claro, esa es su función. Paulino anda solo, desamparado, encuentra cariño en Lanzarote y Fuerteventura y se suma a la pelea contra el petróleo, niega la oportunidad y condiciona el futuro de todos. Paulino negocia créditos millonarios para los hoteleros y se olvida de los demás sectores económicos. Paulino necesita apoyo... no por él, sino por Tenerife.