jueves, 22 de agosto de 2013

Petróleo, impacto positivo

(Publicado en el periódico ABC el 22 de agosto de 2013)

Una evaluación de impacto analiza qué consecuencias tendría la ejecución de un determinado proyecto sobre la naturaleza y sobre las personas, mide la evolución de las diferentes variables con y sin la acción programada, su efecto, positivo o negativo, según el caso. Puede ser una obra, una repoblación forestal o una prospección petrolífera. Nacida en Estados Unidos, esta técnica tuvo su sentido a finales de los ochenta, cuando la protección del medio ambiente empezó a ser tenida en cuenta. Hoy en día, la evaluación de impacto es un trámite administrativo más al que la legislación canaria otorga una desproporcionada importancia; un ejercicio retórico, ya que las consideraciones ambientales y su legislación son condicionantes de los propios proyectos. El estudio debe incluir la repercusión socio-económica de la actuación prevista que equilibre sus afecciones. Aun no ha trascendido qué tendría de bueno el éxito de las prospecciones en Canarias, aunque estoy seguro de que los redactores de la evaluación han considerado la presumible generación de riqueza y de puestos de trabajo.
En una reunión con empresarios, Paulino Rivero confesó que «el problema» del petróleo —su posición contraria al Ministerio— era la propia concesión, que adjudica los derechos sobre lo encontrado al que sufraga la exploración y sin impuestos no hay ingresos para el gobierno autónomo... esto va de dinero.
El presidente modula su discurso según el auditorio: no se atreve en las islas orientales cuyos partidos nacionalistas lo sostienen en el poder. Allí, han montado un pollo monumental con los mismos argumentos que empleaban contra los campos de golf que ahora defienden. El presidente del cabildo de Fuerteventura afirma que «Canarias dice no al petróleo»; un tanto pretencioso, creo, hablar en nombre de dos millones de canarios. Además, muchos decimos sí al petróleo, aunque estoy con Rivero en que hay que dejar atado y bien atado que el crudo hallado, si aparece, deje premio en las Islas.
Una encrucijada apasionante. Toca revisar el REF y está en nuestra mano diseñar una nueva relación de Canarias con España y con Europa en la que dar encaje a cómo gestionar el petróleo, por ejemplo.
Me puedo imaginar el preámbulo de la nueva ley: «El descubrimiento de una importante bolsa de gas y petróleo frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura marca un hito sin precedentes en la historia de Canarias. La aplicación del canon de extracción que incluye el siguiente articulado permitirá financiar los servicios públicos básicos —pensiones, educación y sanidad— y reducir la presión impositivasobre las empresas y los particulares».

viernes, 16 de agosto de 2013

Independentismo salvaje

(Publicado en el periódico El Día el 16 de agosto de 2013)

Paso a paso. Mi discrepancia con la línea editorial de este periódico es de formas. Criticar la inacción de los representantes de lo público está en la esencia de la prensa, mal que le pese a quienes no entienden la libertad de expresión y su efecto equilibrante. Confunde, sin embargo, su director-editor nacionalismo con independentismo, que no son sinónimos, ni tan siquiera etapas de un pensamiento evolutivo. Los nacionalistas crean su propia red clientelar de patriotismo rancio y explotan el "carácter diferencial" para la limosna en beneficio de los de siempre, los de siempre de aquí y de allí, que el que parte y reparte... ya se sabe. Pensar en la independencia -económica o política- exige otro esquema mental y un plan, por ahora, inexistentes. Toda emancipación da vértigo y todo plan tiene sus hitos y sus plazos.

El primero. Anuncia el PSOE su propuesta de reforma constitucional en la que plantea el Estado federal. Y lo dice el segundo partido en número de votos y el que más tiempo ha gobernado la España democrática. Que nuestras autonomías son lo mismo, con parlamento y capacidad legislativa, puede ser, aunque el matiz es importante: los nuevos Estados se organizarán en torno a una administración federal por interés propio... o no, según el caso. El porqué de la independencia o el porqué no difícil respuesta; pregúntese si acepta la política suicida de la Unión Europea, insostenible, burocratizada e intervencionista. En cualquier caso, tenemos la oportunidad de probar un estatus intermedio, sin saltar todavía al abismo de la independencia: usemos el REF para pedir libertad.

Salvaje. Me dicen, cuando propongo la "izquierda liberal" como filosofía política para gobernar. La idea es simple: prestar los servicios públicos y participar solo como árbitro en la actividad económica, fuera incentivos y subvenciones, y dejemos que funcione el mercado. Acepto el calificativo y prometo seguir igual, con el martillo pilón. No sé si conseguiremos animar el debate sobre las líneas gruesas del modelo para nuestro futuro, solo las líneas gruesas, de momento: ¿qué queremos para Canarias?, ¿nos conformamos con las ayudas ultraperiféricas o pensamos en algo nuevo? Y dejemos opinar a los más jóvenes (las víctimas), a quienes sostienen el sistema con los impuestos y a los muchos que no tendrían nada que perder con el cambio.

Evidencias . Después de conocer que disfrutamos en Canarias de un setenta y cinco por ciento de paro juvenil, cabría esperar que alguien dijera "me equivoqué", como confesó Rajoy. Después de la denuncia vuelven los anuncios oficiales a la edición en papel de este diario: "Al enemigo ni agua", Paulino como Bilardo. Después de permitir durante meses a una enorme cadena de supermercados la práctica ilegal de vender a pérdidas, se anuncia la bajada del IPC en las Islas, la deflación es otro escalón a la pobreza: ¿objetivo conseguido?

Punto ciego . Hay otra estadística preocupante: la correlación entre el número de parados y el número de turistas. A más turistas, más parados; no tiene mucha lógica pero los números son los números. A lo mejor vivimos engañados y el turismo no es la panacea. No reduce el desempleo, ocupa suelo, genera enormes cantidades de residuos y de aguas negras, requiere importantes infraestructuras pagadas con dinero público y consume servicios sanitarios. A lo mejor hemos hecho el toti tantos años con una apuesta perdedora en un negocio que no dominamos: no hay touroperadores canarios, ni líneas aéreas, las empresas hoteleras pagan sus impuestos en sus lugares de origen... A lo mejor, cuando nos demos cuenta y acabe el botellón, nos encontramos la plaza abandonada llena de basura. Eso es un punto ciego, una evidencia que está delante de nuestras narices y que no somos capaces de descifrar. Qué peligro que un gobierno apoye este o aquel sector económico, qué miedo.


jueves, 8 de agosto de 2013

Gibraltar es Canarias

(Publicado en el periódico ABC el 8 de agosto de 2013)

El profesor García Ramos añora el siglo XIX, con sus compañías británicas y aquel dinamismo mercantil: todo razonamiento converge. Canarias carece hoy de atractivo para las inversiones, sobra intervención oficial, burocracia y todas esas cosas. Sabemos (siempre supimos) que es difícil vivir en unas islas en mitad de la nada, aunque disfrutemos de grandes ventajas competitivas. En 1852 se apostó por las oportunidades y en 1972 por aventar las dificultades; ideas y libertad versus subsidio y protección. Apuestan los políticos con una visión y la sociedad con su complicidad, tantas veces suicida. Como no tenemos ni idea de qué será negocio en el futuro, ni aquí ni en China, parecería razonable no dedicar esfuerzo ni dinero a dinamizar este o aquel sector económico, bastaría un ambiente propicio. Curiosa reflexión del ideólogo del nacionalismo canario tal añoranza, que pone en valor la aportación de los inmigrantes como impulsores del progreso mientras se plantea limitar la residencia, y la apología de la iniciativa privada, tan lejos de la conducta actual de reparto de la sopa ultraperiférica.
Gibraltar está en el candelero, ese objeto del deseo, una minieconomía que genera riqueza en todo su entorno y muchos miles de puestos de trabajo. Será que los ingleses son unos hachas para el business; una pena nosotros, por haber derrotado al pirata Nelson. O quizás sea el especial estatus de la finca ibérica de su graciosa majestad, que permite las transacciones comerciales en condiciones semejantes a un paraíso fiscal, opacidad que urge erradicar, por cierto. Ahora bien, la baja tributación relativa sería un interesante instrumento para Canarias. Relativa en comparación con lo que hay alrededor, se entiende, porque los inversores funcionan así, por ese vil afán de ganar dinero y las pocas ganas de pagar impuestos, comportamiento que tantos beneficios aporta a la sociedad. En la colonia británica hay un puerto, un aeropuerto, comercio, actividad financiera y poco más. Nosotros tenemos infraestructuras y playas, montes, un clima privilegiado, millones de turistas, petróleo y cientos de miles de desempleados. Cabría analizar si Europa admitiría una Canarias libre de impuestos. Puede que no. Habría que demostrar con números que le saldríamos más baratos, negociar menos dinero de subsidios a cambio de más libertad. Parece razonable considerar nuestro carácter diferencial, pero sin limosna. Calcular, además, el retorno de la actividad generada con la no tributación. Una Canarias libre... no está mal.
Y otra curiosidad, quién lo diría, el mismísimo PSOE, que adelanta a nuestros atlánticos nacionalistas con su propuesta de reforma constitucional hacia el modelo federal. Canarias sería un Estado, qué vértigo.