domingo, 28 de julio de 2013

Respuesta del presidente Melchior

Cumplido el objetivo de mis colaboraciones en prensa, que las leen quienes tienen que leerlas y, además, me contestan. Hoy en El Día el presidente Melchior responde a mi artículo de la semana pasada: "Gestión de residuos y empleo verde"... está orgulloso de venir enterrando la basura desde 1985. Bonito regalo a las generaciones futuras.

Esta fue mi crítica que algún amigo ya ha tildado de valiente: "Homenaje al presidente Melchior". Quiero pensar que hace honor a la filosofía de este blog, "Lo que nadie dice... y muchos piensan". Pues eso.

jueves, 25 de julio de 2013

La izquierda liberal salvará Canarias

(Publicado en el periódico ABC el 25 de julio de 2013)

Echo de menos una auténtica política de derechas en Canarias capaz de contrapesar mi natural tendencia socialdemócrata. A mi entender, resulta necesaria cierta dosis de liberalismo en las acciones de gobierno que demuestre algo de confianza en la dinámica de oferta y demanda, y que considere los beneficios del mercado como mecanismo eficaz para el progreso de la sociedad y la felicidad de los individuos. Está inventado. No sabría catalogar a nuestros conservadores patrios, que no piensan en términos de sana competencia, sino en cómo proteger los oligopolios y en dar cobijo a sus amigos a la sombra de los presupuestos oficiales. Y así, hasta el PP canario defiende ante Europa el incremento de la ficha financiera para el plátano, pretende la privatización de servicios y negocia cerrar en Madrid un REF pedigüeño en base al socorrido argumento de la “ultraperificidad”.
No tenemos quien proponga bajar impuestos, eliminar las aduanas, acabar con la intervención política en el mundo de la empresa -incluidas las subvenciones-, permitir el despido libre, instaurar el mérito como única vía para la progresión profesional, sanidad, educación y pensiones, para quienes las puedan pagar, etcétera. Si un banco quiebra, los accionistas pierden su inversión y el resto de acreedores a la cola; si un cultivo no cubre gastos, que el agricultor lo arranque y que pruebe con otra cosa; si una persona se queda sin empleo, por algo será, que busque trabajo y, si no lo encuentra, que coja camino. Esas son las medidas que aplicaría un liberal de verdad, convencido de que los mercados son capaces de autorregularse por sí solos, incluso el de la mano de obra. Alguno habrá pero no se le oye. La derecha de verdad no resopla ni en las Islas ni en España.
Que conozca la teoría no quiere decir que la comparta, ojo. Sí creo que esa fuerza liberalizadora debe existir para equilibrar la tendencia al abuso de las políticas de compensación que confunden a menudo la solidaridad con el clientelismo y que consiguen que el ciudadano espere que la administración le resuelva el sustento sin tan siquiera sentirse obligado a respetar el sistema: ¿cuántos actúan en la economía sumergida y ponen la mano para su pensión no contributiva? Y aquí nace la izquierda liberal -esa señora recatada en la calle y libidonosa en la cama- que asumirá como irrenunciable la prestación de los servicios públicos y la cobertura a quienes lo necesiten y que defenderá con pasión a los mercados como creadores de riqueza sin caer en la tentación de intervenirlos. Que Canarias deje de ser la excepción, podemos acabar con el paraguas proteccionista, otro enfoque para la negociación del REF. Es simple, pidamos menos dinero y más libertad.

[La Izquierda Liberal es un nuevo concepto económico-social que persigue convertirse en partido político, si le atrae la idea le animo a participar con opiniones y divulgación]

viernes, 19 de julio de 2013

Homenaje al presidente Melchior

(Publicado en el periódico El Día el 19 de julio de 2013)

Despedida. Querrá ser recordado como promotor del tranvía, del NAP y de la cooperación con África. Creerá que se ha ganado la inmortalidad, un puesto de honor entre los hombres ilustres, el padre de Tenerife. Mucha iniciativa y tanta desidia. Luces y sombras. Obras conclusas con éxito y proyectos esbozados para quien tome el relevo, todo con mucho retraso. Con don Ricardo ocurre como con la casa del rey, que disfruta de su propio pacto de no agresión. Porque me quedo solo. Nadie, ni siquiera la oposición, cuestiona las proporciones adquiridas por el Cabildo de Tenerife ni la metamorfosis que ha sufrido nuestra primera institución, otrora garante de la representación insular en Cortes, ahora convertida en una enorme máquina administrativa que fagocita competencias por arriba (del Gobierno Autónomo) y por abajo (de los municipios), ni mucho menos aquellas cuestiones trascendentes sobre las que sí tiene obligación de actuar postergadas sine die.

Deudas. Enumero tres: la gestión del agua, la gestión de los residuos y la planificación territorial; nada glamuroso, por cierto. Porque el Cabildo, a través de su inexpugnable Consejo Insular, asume la depuración de aguas residuales -por delegación de los ayuntamientos, en toda lógica- por la condición comarcal de las infraestructuras y la economía de escala, mas no cumple con la norma ambiental vigente; el vecino paga por depurar toda la que consume, pero la mayor parte se vierte al mar sin el tratamiento adecuado: un servicio público abonado y no prestado, la cosa es grave. Además, también por delegación expresa, entierra la inmensa mayoría de la basura en el enorme agujero de Arico, renuncia a su incineración para la reducción de volumen y su aprovechamiento energético, y adopta como dogma de fe la recogida selectiva aunque no haya salida viable para el material disgregado. Y los planes insulares -qué pereza- que proponen un modelo encorsetado de desarrollo, sin discusión política previa, que dificulta el encaje de la iniciativa privada y de las nuevas ideas; un freno que impide inversiones y sin ellas más paro, etcétera.

En el poder. Ganado en defensa del interés de cada individuo con el arte del "qué hay de lo mío", voto a voto. Quizás hoy usted no esté de acuerdo conmigo, con mi visión discrepante: el díscolo en solitario debe estar equivocado. Y no imagine cuentas pendientes, que no las hay. Tuve la oportunidad de trabajar con Melchior en un asunto complejo que salió bien y nos conocemos hace mucho. Hace unos meses me mostró su disgusto porque en esta misma columna califiqué de bolchevique su política con las empresas públicas participadas por el Cabildo, que ejercen en la economía como un operador más, distorsionan el mercado y cuyas pérdidas se cargan al erario. Creo que no le gustó reconocerse tan a la izquierda ni que le enmendara la plana. "No tienes ni idea", me dijo, "el Cabildo solo intervine donde no actúa el empresario". Esa era mi crítica.

Renuncia. La explicación oficial, por interés del partido, la pretensión de promocionar a su delfín, Carlos Alonso, cara a las próximas elecciones. No me parece bien, los votantes eligieron a Ricardo y no a Carlos, una conducta deplorable, ni creo que tal apaño beneficie a este último, preparado para ganar en las urnas y ejercer el cargo con solvencia, en su caso. Distinto sería que Melchior admitiera su incapacidad y dimitiera como ejercicio de responsabilidad. No solo por la desorganización interna, el agua, los residuos, el planeamiento o las empresas públicas, sino porque reconozca la decadencia de una isla, de su puerto, el retraso con el anillo, los hospitales comarcales o las líneas de alta tensión, y la falta de ideas para financiar Titsa, el ITER o el IASS.

Herencia envenenada. El tiempo pondrá a cada cual en su sitio.

jueves, 11 de julio de 2013

Desmarque patronal

(Publicado en el periódico ABC el 11 de julio de 2013)

Que se reúnan y que hagan declaraciones, perfecto; y además juntitos, como debe ser. Los empresarios canarios hablaron, anunciaron que no tienen ni idea del REF que se negocia en Madrid y aclararon que estarían atentos, pero sin ejercer de puente entre las administraciones autonómica y estatal… no vaya a ser que alguien malintencionado sugiriera interés de parte. Crítica light sin molestar, por si las moscas. Denuncian el enredo legislativo que dificulta las inversiones en Canarias como una patología crónica sin tratamiento conocido y recurren a los mismos tópicos para enjugar las lágrimas de seis largos años de crisis: qué malo condescender.
Si los empresarios no toman la iniciativa, aviados estamos. Qué podemos esperar los ciudadanos si quienes ponen la pasta, crean empleo y pagan impuestos, pasan y se conforman con lo que les venga dado. Ya no somos la tía buena objeto del deseo, nos hemos pasado de estrechos, con perdón, al poner todo tipo de trabas a los usos del suelo, al sobreproteger, al subvencionar sin ton ni son, al no garantizar unas claras reglas del juego; mucho proxeneta y poco indio. Conformismo, sí, porque sus representantes no salen a la calle a exigir un trato justo en los tribunales de lo social o un criterio coherente en la inspección de Hacienda o una acción contundente contra el fraude y la economía sumergida que dificulta la competencia en igualdad de condiciones. Pero, ¿qué digo?, pensará usted; describo el drama cotidiano, porque esos son los problemas de los empresarios, los obstáculos del día a día, los que aburren y hacen tirar la toalla.
En Canarias los que tienen trabajo aguardan la jubilación y su paguita, los que no lo tienen, su ayudita y seguir con los cáncamos, el empresariado busca otras plazas donde invertir y los políticos… ay, los políticos, que no tienen idea de ventas ni de balances ni de organizaciones. Son maestros o funcionarios, sin desmerecer a unos ni a otros, y confiamos ilusos en que acierten en la negociación del nuevo REF, nada menos, aunque los hayamos dejado solos. Y entonces insisten en la RIC, porque no saben que la Agencia Tributaria interpreta a su albedrío, y apelan a la condición de pobrecitos nosotros, europeos ultraperiféricos, para conseguir dinero para sostener negocios ruinosos. Y así hasta repetir la misma melodía de un fuero que pretendía compensar nuestras «especiales dificultades» y que nos ha colocado a la cola de toda estadística. Pidamos valentía a la patronal, que acepte el reto y que proponga, en conciencia, que canalice nuevas ideas y otro enfoque para nuestra relación con España y con Europa, más abierta, con más instrumentos y menos servidumbres.

viernes, 5 de julio de 2013

Sésamo Street

(Publicado en el periódico El Día el 5 de julio de 2013)

Monstruos. El monstruo de las galletas hizo mucho bien; y el resto del elenco. Toda una generación -la mía- que aprendimos la diferencia entre arriba y abajo y lo inconveniente de comer en la cama porque se llena de migas. "Y entonces dijo la araña...", y entonces oímos hablar de la economía social, del desarrollo sostenible y del contrato indefinido. Eslóganes y nada más, créame. Procede llamar a las cosas por su nombre porque no existe economía que aguante el desequilibrio ni desarrollo sin crecimiento, ni los contratos son indefinidos, ni falta que hace. Expresiones hechas para falsos objetivos de una política sin proyecto. Legisle para procurar el equilibrio que la actividad crecerá y se creará empleo y que me den trabajo sea cual sea mi tipo de contrato.

Tentación. "El trabajo en Canarias para los canarios", espetó ufano. Aplausos. Practicar el proteccionismo se me antoja una peligrosa tentación; "esto es para mí y para los míos, ¿qué te piensas?". Cuántos millones sacrificados por la pureza de la raza, y no exagero, porque empezamos por negar la posibilidad de trabajar -que de eso se habla- y acabamos vaya usted a saber dónde, que la estupidez la carga el diablo. Me cuesta argumentar aunque lo veo claro: atraer gente es una bendición, piense en la California de la fiebre del oro o el Lanzarote de los ochenta. En el otro extremo asistimos al declive de Cataluña, que empezó con su inmersión excluyente, al tiempo; o de Venezuela, de la que tantos salen en estampida. Aquí debemos actuar con cabeza fría, ser generosos y hospitalarios, para que vengan muchos con su entusiasmo, sus ideas y su dinero. No podemos consentir dar la espalda al mundo globalizado. Y prepararnos, claro, porque competir exige formación y entrega.

Unión que hace la fuerza. Un grupo de empresarios canarios se asocia para acometer importantes inversiones en un país emergente de América Latina. Están muy bien organizados. Unos son industriales y otros inversores, unos ponen el conocimiento y la experiencia y los otros la pasta. A la pregunta acerca de qué haría falta para que esos proyectos se desarrollaran en Canarias, una simple respuesta: más rentabilidad. Inquietante, porque una cosa es procurar igualdad de oportunidades a través de la educación, atender las necesidades sanitarias y prestar los servicios públicos -que es lo propio- y otra, bien distinta, intervenir en la economía y desalentar a quienes tienen el vicio de querer ganar dinero. Porque, además, está demostrado que cuando hay movimiento siempre sobra: unos pocos que ganan mucho y todos ganamos más. No sé si la moratoria turística tendrá algo que ver o la inseguridad jurídica en los asuntos del planeamiento. Ah, y que la rentabilidad la mida cada uno como crea.

Dictadura. Estire el chicle que separa la ciudadanía del poder hasta llegar al golpe de Estado. Parecía improbable, una más, uno más, en los tiempos que corren. A veces a la protesta le sale el tiro por la culata, nunca mejor dicho.

Voluntad. Es lo primero y dónde está. Las mutuas de accidentes le ofrecen al Gobierno de Canarias la posibilidad de realizar las pruebas diagnósticas y las intervenciones quirúrgicas a los trabajadores de baja sine die víctimas de las listas de espera. El convenio no tendría contrapartida económica -que podría ser la pega- porque a las mutuas les sale a cuenta pagar la asistencia médica y dejar de abonar los salarios a los afectados, en su caso. Pues nada, no hay acuerdo. No ha trascendido el fundamento de la negativa. ¿Cuestiones burocráticas?, ¿prurito funcionarial? Me gustaría escuchar la explicación de la consejera. Qué fácil olvidar que detrás de cada individuo de esas listas hay un drama personal. Recursos disponibles no utilizados y le echan la culpa a los recortes.