viernes, 26 de abril de 2013

Enemigos íntimos

(Publicado en el periódico El Día el 26 de abril de 2013)

Más amor. No sé quién afirmó que la importancia de una persona se mide por la talla de sus enemigos. Constato que no soy nada importante, dada la cutrez de los míos, que tenerlos, los tengo. He decidido que no me voy a dejar amedrentar por su conducta hostil. No hacerles caso no es suficiente, no, no se engañe, resulta necesario impedir el contagio, alejar el mal rollo. Protegernos precisa pasar a la acción: a aquellos que proyecten contra mí su odio, antipatía o mala baba, les voy a corresponder con amor, hospitalidad y afecto. No propongo utilizar un trato fingido ni condescendiente, no es eso, sino buscar el lado bueno del interfecto, por muy oculto que parezca estar. Cuanto más vilipendios, más cariño. Pruébelo.

Sin acritud. Alemania ocho, España uno.

Hipoteca joven. Un oxímoron es una construcción verbal de palabras con sentidos opuestos que da lugar a un nuevo significado; pues eso, llámela trampa, no de las de engaño, sino de las que atrapan. A quién se le ocurre; a quienes tenían algo que ganar, qué se piensa, porque la presunta ayuda pública exigía tramitarla en unas pocas entidades bancarias. Cómo lo oye, el boletín oficial lo aguanta todo. Una forma sutil de perder la libertad, porque una hipoteca demasiado pronto impide cambiar los planes personales. Confirma, además, la ineficacia de las subvenciones, también de esta, que solo sirven para condicionar la toma de decisiones. Para eso están, ¿no?, las subvenciones que pretenden premiar los comportamientos que el gobierno de turno desea fomentar en contra de la natural dinámica del mercado. Si lo piensa un poco, el fundamento tiene tela. A los afectados por la Hipoteca Joven una sugerencia: no te conformes con pedir el dinero, reclama también la responsabilidad patrimonial, qué culpa tienes tú por haberte dejado seducir.

Hacienda. Somos un filón. A los que estamos fichados nos tienen fritos. Una complementaria y, si no estás de acuerdo, reclama, pero paga primero. Cómo voy a estar de acuerdo, si defraudar es una actividad impune y declarar un vía crucis. ¿Por qué tantos médicos ejercen sin emitir una miserable factura y a mí me las piden todas? Llámeme pardillo por intentar estar a bien con el sistema, aunque el sistema haga tan poco para merecer mi atención. El problema en España está identificado aunque nuestro orgullito patrio nos impida reconocerlo. Menos recortes y más eficacia en la lucha contra el fraude, no solo el fiscal, sino también del otro, usted me entiende. No solo simplificar cómo se pagan los impuestos -dígame cuánto que estoy dispuesto-, sino luchar sin denuedo contra la economía sumergida. Y habrá que sancionar, me imagino, pero también mentalizar, usar la propaganda, pues claro, la reducción de los accidentes de tráfico es un ejemplo palpable. Hacienda actúa por encima del bien y del mal, como un ente con vida propia no sometido a los poderes públicos, y sí que lo está, quien gobierna -el PP con absolutísima mayoría- puede y debe cambiar los criterios para defender al ciudadano y acabar con los parásitos.

Las Palmas. Tiene razón el alcalde de Las Palmas, mal que nos pese, y no soy nada sospechoso. Si el reparto de los dineros públicos se hace en base al número de habitantes y en Santa Cruz se descubre que hubo un error, la aportación del resto de municipios debe ser revisada; es una queja fundada. Confieso que no entiendo bien la justificación ofrecida por Bermúdez, que se empeña en esconder la basura de su predecesor. Bermúdez, por cierto, que se ha encontrado las cosas como están, sin un duro para nada, y digo yo, en ausencia de dinero bien valdrían nuevas ideas, nuevos proyectos, un plan de futuro esperanzador, que de ilusión también se vive.

viernes, 19 de abril de 2013

Tocamos fondo

(Publicado en el periódico El Día el 19 de abril de 2013)

Afirmo. Le escuché esta semana a Rafael Doménech -eminencia, economista y uno de los jefes del servicio de estudios de BBVA-, las proyecciones así lo indican. Tocamos fondo como preludio de la recuperación económica prevista para el año que viene. Es de agradecer el mensaje optimista, una brisa de esperanza con fundamentos elaborada por un equipo de profesionales que ni especula ni suele fallar. Habló de la confianza exterior que permite mitigar las tensiones financieras, de la recuperación en nuestro entorno de la UE y del menor impacto en los ajustes al esperado. Avaló la necesidad de los recortes para equilibrar las cuentas públicas y agradeció el apoyo del Banco Central Europeo y de nuestros socios, incluida Alemania, por cierto, que nos permiten una prórroga razonable para reinventarnos.

Pregunto. Estas cosas tiene la economía, porque es probable que el análisis sea el correcto y que este año acabe la crisis. Un tanto inentendible, confieso, porque seguimos igual, toda reforma anunciada ha quedado en mero maquillaje. Ni las administraciones reducen su tamaño ni se controla el fraude ni se dan las condiciones para que se cree empleo. De hecho, Doménech planteó que el crecimiento en Canarias pasa por aceptar y poner solución inmediata a tres grandes retos: incremento de la competitividad, con su reducción salarial, adecuación del entorno regulatorio, que debe ser más simple y con menos cargas para las empresas, y mejora del capital humano, que no recibe formación suficiente. Controlar los elementos que intervienen en las finanzas internacionales no está en nuestra mano, pero simplificar la burocracia y formar a nuestros hijos sí que lo está. A igualdad de inversión por alumno, denunció, los resultados académicos son peores en Canarias que en otras regiones españolas. Queda claro que el dinero no es suficiente, que el sistema adolece de vocación de quienes se dedican a la docencia y de interés por parte de los padres. Y así en todo lo demás.

Cuestión de enfoque. Ocúpate solo de aquello que esté en tu mano.

Exclamo. Cuando un señor de Vecindario declara en la radio que dejará huérfanos a sus hijos de seis y siete años si al final se consuma el desahucio de su casa; huérfanos por la vía expedita de quitarse la vida. Y punto. Que si está en paro, que si busca trabajo y no encuentra, que si ya lleva pagados trece años de hipoteca, en fin. Cuando la vida vale menos que una pajolera vivienda en propiedad es que hemos caído -como sociedad- en un pozo sin fondo. Porque este tipo, me da, no amenaza de broma. A lo mejor piensa inmolarse, a modo de sacrificio, para que las partes en conflicto hablen en serio. Los unos, que no pretendan acabar con tanta alegría con la obligación de pago cuando se contrae una deuda y que acepten una salida personal menos airosa, se conformen con una ayuda y/o un piso en alquiler a bajo coste, en su caso, que les permita sortear el bache. Y los otros, para que flexibilicen las condiciones cuando sucede el impago y busquen la manera de compensar a quienes han abonado sus cuotas durante muchos años y ahora no pueden, revertirles la parte del capital invertido o cualquier otra medida imaginativa. Acabar con el mercado inmobiliario y con el valor de garantía de los inmuebles no parece una solución muy inteligente.

Deseo. Tanta vehemencia por parte de Manuel Fernández, diputado y alto cargo del PP en Canarias, que defiende sin fisuras la actuación de su partido en Madrid, su incapacidad para escuchar siquiera una crítica o sostener un debate constructivo. Tanto desenfoque del presidente Rivero en su acción de gobierno. Tanto miedo a cambiar lo que no funciona. No, no hemos tocado fondo. Falta espíritu revolucionario; apúntese. ¡Viva la revolución!

viernes, 12 de abril de 2013

Dictadura de las minorías

(Publicado en el periódico El Día el 12 de abril de 2013)

Las víctimas. La solidaridad nos juega una mala pasada. Es la estupidez que aflora cuando nuestra conducta ocasiona perjuicio para todos; estupidez colectiva, cómplice o consentida. Asistimos a la última devaluación, la del ahorro, mientras consideramos al desahuciado como víctima, sin darnos cuenta de que los damnificados somos todos. Porque este último capítulo de la burbuja inmobiliaria no deja supervivientes. No creo que escuche a nadie argumentar en este sentido e incluso que usted me tache de insensible. Y puede ser, aunque me niego a aceptar un planteamiento que perjudica a la mayoría. Porque somos muchos millones de ahorradores condicionados durante años por una política fiscal y una cultura familiar que premiaba trabajar para comprar tu casa. Y ahora, la defensa de los intereses de unos cuantos miles de personas, un pequeño porcentaje del total, desmonta por completo el sistema financiero basado en la garantía real, ¿con qué garantía prestarán dinero los bancos si los bienes raíces son inembargables?, ¿cuánto vale su propiedad si no hay nadie que la pueda comprar? No sé quién se quejaba de la falta de crédito…

Los desahuciados. Sobre el total de los embargados, el diez por ciento pierde su primera vivienda: un drama al que la sociedad y los poderes públicos deben dar respuesta. Y claro, es más fácil aplazar el lanzamiento que proponer el alquiler de viviendas sociales o cualquier otra solución que garantice el derecho constitucional a tener un sitio digno donde vivir. El camino elegido, resultado de la presión ejercida por los afectados, esa minoría, acaba con el principio básico de las transacciones comerciales. Veremos a dónde nos conduce este nuevo planteamiento ahora que no pagar no es causa suficiente.

Los del no a todo. Reciben un mensaje desde el espacio exterior. Qué curioso. Fue la de El Hierro la foto que ganó el premio de la NASA, precisamente. Y me acordé de la oportunidad perdida por la isla y sus habitantes con el proyecto de la lanzadera, aquella plataforma de despegue para naves espaciales, qué maravilla, ¿usted se imagina?, una puerta abierta al universo. Decir que no es fácil, pero no exime de responsabilidad a quienes con su postura inmovilista condicionan el futuro de todos. Decir que no no basta, requiere proponer la alternativa, debemos exigirla. Quienes dicen no al petróleo que expliquen cuál es el futuro para Canarias; falta el análisis comparado. Seguimos esclavos de unos pocos que por convicción idealista o manipulación interesada nos imponen su voluntad: quienes más chillan, tienen más razón, curiosa segunda derivada de la joven democracia española. Buscaremos quien defienda el interés general a largo plazo.

Los acosadores. O como los llamen. Dicen que lo del escrache viene de Argentina, que exporta sus excedentes. Confieso que me asalta la duda. Está claro que desincentiva la incorporación de profesionales capaces que aparquen su carrera para dedicar un tiempo a lo público, no solo se exponen a la crítica, fundamentada o no, sino también a perder su intimidad. Seguirán los mismos o aquellos que no tengan nada que arriesgar. Del otro lado, entiendo que la responsabilidad de los políticos no debe ser de quita y pon, algo que se pueda abandonar en el despacho hasta el lunes. En cualquier caso, la línea es muy tenue, difícil discernir entre la protesta y el acoso irrespetuoso.

Ricardo Melchior. Tan minoría que es uno solo. Insiste en asumir un papel que no le toca, como en tantas otras cosas, y designa su propio sucesor al frente del Cabildo. Actúa igual que Aznar con Rajoy o Franco con Juan Carlos, qué cosa. Y estoy seguro de que Carlos Alonso sería un buen presidente, segurísimo, pero no porque lo diga usted, sino porque así lo decidamos, en su caso, la mayoría de los ciudadanos.

viernes, 5 de abril de 2013

Su excelencia el pato

(Publicado en el periódico El Día el 5 de abril de 2013)

Esperanza. Hay quien piensa que esto se soluciona si recuperamos la cultura del esfuerzo, que todo sacrificio es necesario, a cualquier precio. Trabajadores ejemplares, férreos procedimientos y estoica resignación. No lo tengo tan claro. Los manuales de instrucciones solo sirven para resolver las dudas, para todo lo demás el sentido común y la capacidad de adaptación, con espacio para que cada cual aporte algo a la organización, en lo público y en lo privado. Apostar por la flexibilidad y la gente amable. El ejemplo es el pato, un bicho simpático que camina con cierta torpeza, nada con escasa gracilidad, bucea de aquella manera y le cuesta levantar el vuelo, pero se defiende por tierra, mar y aire. Como profesional, ser pato hoy ofrece una evidente ventaja competitiva. Si usted es empresario o directivo, aproveche la reforma laboral para desprenderse de toda la chusma que no entiende (todavía) que hay que remar en la misma dirección; no se la juegue, aprenda a distinguir entre quienes trabajan por dinero o por un proyecto.

Esto. Cuando hablamos de "esto" no hace falta aclaración. La comedera de coco es de tal calibre que asumimos nuestra desgracia por convencimiento o solidaridad. En "esto" cabe la crisis, el paro, la deuda, la corrupción, el despropósito, la falta de ideas, el desánimo... hasta yo, que soy poco sospechoso, caigo en la tentación y paso lista. También es cierto que a todo se acostumbra uno, hasta desembarcar en la indiferencia. Una propuesta: como no podemos acabar con los males de la sociedad occidental, en general, ni los de la canaria, en particular, centremos nuestra atención solo en cuestiones que sí están de nuestra mano. No se deje engañar, porque no tenemos un problema de leyes ni de jueces, sino de conducta individual, insisto, esas pequeñas trampitas de cada día que todas juntas conforman la enorme cagada nacional.

Santa Cruz. Debe ser verdad que los récords se consiguen en las grandes citas deportivas cuando el atleta está obligado a competir entre semejantes. Desde que Julio abandonó, Bermúdez no asoma las orejas y los socialistas menos aún. No hay proyecto para Santa Cruz ni síntoma alguno que haga prever el desatasco de los temas pendientes: la playa es una calamidad, las relaciones con la Autoridad Portuaria no pasan de una mera declaración de buena voluntad y el plan general un brindis al sol, por citar un par de asuntos. Julio me decía de lo importante de la política municipal que a mí me parecía tan cutre; confieso que ahora te entiendo. Que otra vez la vida nos saque a bailar, como dice la canción, que esto así es muy triste.

Chavismo de derechas. Su excelencia el ministro Soria dice apostar por la competencia en el sector de la energía en las Islas, pero establecerá limitaciones, no cree en el sano equilibrio entre la oferta y la demanda como fundamento del sistema capitalista e interviene. No solo se promulga una ley, decreto o lo que sea, que obliga a la compraventa de activos entre empresas privadas -de Endesa a Red Eléctrica-, inaudito, sino que se pretende liberalizar el mercado con condiciones, otro oxímoron.

Avanzamos. Actividades y comedor escolar en vacaciones, bravo. Aunque esté motivado por una situación social muy dura y pensado, en principio, para garantizar lo básico a unos niños cuyas familias subsisten con lo mínimo. Abrir los colegios en verano corrige también otro problemón no resuelto: el desfase entre los dos meses y medio de vacaciones escolares y los treinta días de las laborales. ¿Qué hacer con los niños? Porque un país que funcione debe tener resueltos sus horarios. Además, no sería necesario sufragar la iniciativa con dinero público, que se repercuta el coste y que la administración ayude a los que no puedan.