viernes, 22 de febrero de 2013

Sim City

(Publicado en el periódico El Día el 22 de febrero de 2013)

Melchior. Con mandato y medio de retraso. Me acuerdo, en 2007, cuando don Ricardo dudaba si repetir como cabeza de lista, y yo le decía que, puesto a retirarse, que aprovechara para meterle mano a los asuntos pendientes -necesarios y pospuestos sine die- que tendrían una enconada contestación social o sindical, que, metido en faena, sin la presión de la reelección ni la esclavitud de los votos, cumpliera con/por el futuro de Tenerife. Y hablamos de Titsa y su déficit, de la inaplazable incineradora de residuos para sustituir al polvorín enterrado en Arico, entre otros. No tuvo valor.

El don. En esta última, mientras el malogrado pacto entre PP y PSOE se aireaba en prensa, desencajado, hacía alusión al carácter especial de las elecciones a los cabildos insulares, cuyo presidente es el candidato más votado sin obligación de ser investido por el pleno. En fin. Ahora Melchior abdica al ritmo clásico de CC. Ni siquiera me parece mal, que dimita -noble gesto de responsabilidad reservado a los Papas-, después de más de cuarto de siglo dedicado a la política y con una situación socioeconómica en la isla que mucho tiene que ver con sus propias decisiones; no encontrará (él ni nosotros) a ningún otro a quien echarle la culpa. Tampoco me consuela, que conste, hubiera preferido otra conducta. Porque la herencia nos costará muy cara: haber tratado a la agricultura como un bien cultural, y no como una actividad económica; el entramado de empresas públicas y participaciones en negocios de toda índole, o el elefantismo en su estructura administrativa. Le saldrá cara al ciudadano, se entiende. Queda todavía por explicar por qué se pagó tantísimo por el Auditorio Adán Martín, las facturas del TEA o el importe desorbitado de los proyectos de los trenes del norte y del sur.

Entidades locales. Corren otros tiempos. Con la nueva ley tendrán que ceñirse a su primitiva condición funcionarial y prescindir de remunerar a todo el elenco político. Tiene buena pinta.

Sim City. Dicen que el nuevo anteproyecto prevé que, junto al bastón de mando, el recién nombrado alcalde reciba un CD con el Sim City, un juego para el ordenador que permite emular la gestión de una ciudad, un simulador en toda regla, para entendernos. El jugador decide igual que lo haría un alcalde: construye calles, parques y jardines, propone impuestos municipales, contrata los servicios básicos, incrementa el número de policías, permite la implantación de negocios, etcétera. Cada acción tiene una repercusión y la máquina te hace saber cuál es el nivel de satisfacción de los vecinos, la actividad económica que se genera, incluso cuántos impuestos se recauda, que permitirán, o no, hacer más cosas. Si la ciudad tiene poco atractivo, el populacho se queja; si no existen las infraestructuras básicas, no se establecen nuevas empresas: el algoritmo funciona con el criterio del libre mercado condicionado por el propio jugador. Dicen también que durante el primer trimestre de cada legislatura el alcalde deberá aprender a usar esta aplicación informática, introducir su propio programa electoral, ver qué pasa y remitirlo al ministerio para su verificación. La tecnología al servicio de las personas como nunca antes; una potente herramienta predictiva, claro, que de eso va la política.

Santa Cruz. Lo que más impresiona del juego es la reacción de la ciudadanía cuando el jugador se equivoca y la ciudad deja de funcionar o carece de atractivos. Los habitantes se van. Por el contrario, cuando las cosas van bien la población crece y ese propio crecimiento impulsa más actividad. Dos reflexiones al caso. Una, limitar la residencia, que algunos nacionalistas proponen como la salvación de Canarias, nos hará más pobres. Dos, cuando en Santa Cruz o en El Hierro cada año se pierde población, alguien ha perdido la partida.

domingo, 17 de febrero de 2013

El plan maquiavélico de Paulino

(Publicado en el periódico El Día el 15 de febrero de 2013)

"En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta" (Guillermo de Ockham, 1280-1349)

El Hierro. Eso tiene asumir un modelo inmovilista y dependiente, doble dependencia, por cierto, del Gobierno de Canarias, primero, y este, de la generosidad de Madrid, ambos ahora en números rojos. Pactamos dejar la isla como estaba -bonita declaración de buena voluntad- y condenamos al herreño a vivir del aire. Porque dentro de poco a El Hierro habrá que viajar en patera. No se ha resuelto el servicio público de transporte marítimo (la solución a corto) ni se han facilitado las inversiones que activen la economía para que sea una ruta rentable (la solución a largo). Ni del nuevo planteamiento para la moratoria turística ni de la negociación del nuevo REF han trascendido acciones expresas para sacar del ostracismo a la isla del Garoé. Tampoco se oye nada sobre la modificación de un plan insular de ordenación que restringe y no estima como opción el desarrollo del mundo de los negocios. Decía Paulino hace un año que "ni subvenciones ni limosnas, sino instrumentos que nos permitan generar actividad económica", pues ni una cosa ni la otra. Acataremos uno de los principios de la Navaja de Ockham: "No atribuya a la conspiración lo que pueda deberse a la incompetencia". O sí.

El volcán. Si el volcán hubiera asomado su esplendor magmático.

Carisma. Vaya chasco, el palabro proviene del griego "hacer favores", y yo que consideraba tal capacidad como una especie de sabiduría ancestral; disculpe esta absurda concatenación de pensamientos. Da yuyu tanta negatividad en su homilía dominical, presidente, imposible enfocar nada bueno con semejante apología de nuestras desgracias. En ella, en la homilía, Melchior se desvive en alabanzas hacia Cáritas -que siempre serán pocas- y declara su apoyo institucional sin reservas. Y digo yo, la mera existencia de Cáritas, su imperiosa necesidad, ¿no evidencia un estrepitoso fracaso de la Administración?, ¿tanta pobreza?, ¿su propio fracaso después de tantos años de dirigir el destino de esta isla? Y si en realidad, como todos tenemos claro, Cáritas realiza esas funciones a la perfección, ¿por qué el Cabildo no le cede las competencias de acción social y los recursos como medida de eficiencia presupuestaria?

Tendencia. Mi amigo Magariños decía que lo importante en la vida es la tendencia de las cosas, si uno prevé que mejoren o que empeoren, que no había que preocuparse mucho por el momento presente, solo disfrutarlo, y tratar que aquello que hagamos nos lleve por la senda positiva. Tardé muchos años en comprender el sutil juego de palabras "lo importante es la tendencia", claro, el único razonamiento posible para otro optimista convencido. Un axioma que tuve presente en mis peores momentos y que no falla, te obliga a aceptar que tocas fondo a cada traspié y que debes tirar adelante. Y funciona aunque sigas en caída libre: si te concentras bien, rebotas.

Estrategia. No sé en qué momento se giró la tortilla. Pero se ha impuesto un nuevo orden: el ciudadano no pretende ser más libre ni más independiente sino que acepta su suerte a cambio de la comodidad de una paga. Puestos a escoger, usted quizás también preferiría cobrar algo y hacer sus cosas. Trabajar en España es algo secundario. La puntualidad y constancia en echar la Primitiva todas las semanas jamás la encontrará en algo relacionado con lo laboral. Un treinta por ciento de paro con resignación y no pasa nada, porque seguimos viviendo. Me niego a creer que sea un fenómeno espontáneo, que no obedezca a una conspiración mundial contra nosotros. Por si las moscas, prohibí a mis hijos los juegos de azar con dinero; no se me ocurrió nada más simple.

viernes, 8 de febrero de 2013

Loro viejo no aprende idiomas

(Publicado en el periódico El Día el 8 de febrero de 2013)

Bufones y mazmorras. Seguro que usted se acuerda de Jack Lemmon en "El apartamento" (1960), y seguro que he conseguido que sonría con la mera evocación de los líos con la guapa Shirley MacLaine. Para mí la demostración de lo avanzado del Estados Unidos de entonces: la naturalidad con que el personaje saca un plato preparado del congelador y lo calienta en el horno, la tecnología de las pequeñas cosas. En esas películas clásicas hay algo todavía más sorprendente, no sé si usted se ha percatado: la constante presencia de personas mayores, personas mayores que trabajan, participan y hacen su vida. ¿No se ha preguntado dónde están las personas mayores en España? Porque no se las ve en las empresas ni en la política, ya tuvieron su oportunidad, o eso parece, y ahora, castigadas, a ver la tele... No sé qué pensar de una sociedad que no respeta a sus mayores, ni de unos mayores que no se respetan a sí mismos: despachar experiencia es también un ejercicio de responsabilidad.

Mariano Rajoy. Pobriño. Observo una enorme falta de tablas. Sí, tablas, de esas que se adquiere con el ejercicio libre de vivir, de viajar, resultado del sabio mecanismo del aprendizaje de prueba y error. Pensará que esto lo digo desde la barrera, y es verdad, no sé cómo hubiera reaccionado yo ante semejante panorama. Y eso que ya tengo la edad de ser ministro, que con cuarenta y uno empezó Rajoy y con cuarenta y tres fue ZP investido presidente. A mí me falta recorrido, lo confieso, a pesar de llevar más de veinte años dedicado al mundo de la empresa y en tantos sectores como me ha arrastrado el ejercicio de mi rara profesión; me falta recorrido vital, debo aclarar, todavía no he podido con el "Ulises" de Joyce ni he templado el acero. Cómo será para ellos, que empezaron a los veintiséis en la política y no han hecho otra cosa. No sé qué pensar de un país que no valora la sabiduría ni el bagaje imprescindibles en el líder.

La Tavío . No sé por qué permite que la llamen así, con su bonito nombre, Cristina, como mi madre. Habló a toda página en este periódico, marcó su territorio de clase alta y lanzó un mensaje muy retrógrado para una natalidad tan baja: que la administración financie tratamientos de fertilidad a mujeres de edad avanzada -avanzada para ser madres, se entiende- para no coartar su carrera profesional. En mi opinión, el reto para las próximas generaciones es justo el contrario, que la maternidad no suponga sacrificio alguno: copiar lo bueno de nuestros socios europeos. Empezar por los horarios laborales, la educación, etcétera. "Criar un niño competitivo", dijiste, el pobre, qué presión, confórmate con que sea feliz.

Murgas. No me hacen gracia las murgas. Tampoco entiendo el cariz reivindicativo y me da que será difícil, si no imposible, reconducir los carnavales hacia la senda del humor intrascendente, como evasión de la cruda realidad. No sé, quizás evidencian la ausencia de oposición política y ejercen la protesta ciudadana con peluca y la cara pintada: defiende como murguero aquello que te tragas como votante. Una reflexión incorrecta: la fiesta que necesita de dinero público renuncia a la participación espontánea y se convierte en espectáculo.

Oferta de empleo. Un empresario que busca personal para su nuevo negocio. Al anuncio responden cientos de personas pero solo unas pocas cumplen con el perfil solicitado, muy pocas. Ni la experiencia ni la formación que requiere el puesto. El fenómeno fruto de la desesperación, está claro, pero también indica escaso amor propio. Quien se ofrece sin cumplir pensará que esa oportunidad podría ser cuestión de suerte. Pero un proceso selectivo no es un sorteo, no te expongas al rechazo, quiérete más.

viernes, 1 de febrero de 2013

A contracorriente hasta el agotamiento

(Publicado en el periódico El Día el 1 de febrero de 2013)

Libertad de expresión. Pidamos respeto. La convivencia democrática necesita réplica a las ideas y crítica a los comportamientos; entre ambas se teje el equilibrio que mantiene a cada uno en su sitio. Quienes cobran de lo público se exponen y quienes compartimos nuestra opinión en los medios, también. Saque usted sus propias conclusiones. Cuantas más llamadas de atención recibo -ni se imagina cómo se las gastan algunos de mis interpelados-, más convencido estoy de que doy en la diana. Como el premio refuerza la conducta, allá vamos.

Canarias dice no. Afirmó el ministro Soria que no conoce ningún lugar en el mundo en el que exista semejante oposición a buscar petróleo, en fin, así nos va; el "no a todo" es una ideología política consolidada en Canarias. Un déjà vu -más bien una pesadilla repetitiva-; no sé si usted se acuerda de las torres de alta tensión en el sur de Tenerife. No hemos escarmentado. Un activista justificaba la movilización contra las prospecciones y daba tres razones: el petróleo no va a dejar dinero, contaminará el "pantano" de donde sacamos el agua para desalar y no es compatible con el turismo. Este no sabe que la desalación consume combustible ni le preocupan las aguas fecales que se vierten al mar sin depurar. Aunque el más tonto nunca miente: aquí hablamos de billetes. El presidente Rivero se trasmuta en portavoz del pueblo, dice no y presiona para que el dinero del petróleo se quede en las Islas; parece que no ha conseguido cerrar con Madrid el reparto del impuesto. Mas juega con fuego: el populismo barato mueve montañas y cuando consiga la pasta no va poder dominar a la bestia.

Bermúdez. Otro habitual. El alcalde de Santa Cruz declaró en la COPE que está en contra de las prospecciones de petróleo "por solidaridad". Por solidaridad con los activistas de Lanzarote y Fuerteventura, se entiende, o con los habitantes de esas islas, víctimas inocentes del infortunio millonario, o por solidaridad con todos los canarios que nos comemos los mocos mientras aguardamos el subsidio ultraperiférico.

Compatibles. Sigo sin saber por qué. En el amor no debe haber motivos, no vaya ser que un día las cosas cambien y te quedes sin ellos, sin motivos, me refiero, y tu amor pierda sentido. Como sigo enamorado y soy optimista, me gustaría comprender al señor activista, eso de que el petróleo no es compatible con el turismo. Me imagino que no, que no lo es, de la misma forma que no criaría cochinos junto al restaurante que sirve las papas con costillas. Habrá entonces que planificar a largo plazo... pero qué digo, quizás sea ese el problema: en la acción política vigente, la del regate en corto, pensar en el futuro da vértigo.

Carlos Alonso. Tras ser nombrado sucesor -Melchior dixit in nomine Patris-, el delfín solo comentó que "el presidente me tiene mucho cariño...", reacción lógica a colación del regalo envenenado. Las cifras del paro desvelan a cualquiera. Imagino que es imposible mantenerse al margen. Y en el Cabildo caen en la tentación, justificada en cierto modo, de lanzar un Plan de Empleo Insular. Y habla Alonso de "incentivar políticas activas de empleo" como una forma de paliar los efectos de la reducción de la dotación estatal. Una pena porque, en realidad, propone luchar contra el desempleo mediante contrataciones directas, vía convenios, e insiste en los tópicos: ayuda al emprendedor, la innovación, etcétera, de los que ya se ocupa la administración. El reto desde lo público consistiría, digo yo, en generar las condiciones para que sean las empresas las que ofrezcan trabajo. Queda tanto por hacer para corregir las ineficiencias en la gestión de la corporación, soltar aquellas actividades en las que no es competente y no gastar energía en cuestiones tan poco efectivas.