jueves, 13 de diciembre de 2012

Todos protestan y nadie razona

(Publicado en el periódico El Día el 13 de diciembre de 2012)

"A Dios rogando y con el mazo dando"
(Refrán español)

EL PRESIDENTE del Cabildo de Tenerife quiere acabar sus hospitales comarcales, el de El Hierro que se garantice el transporte marítimo, médicos y enfermeros que no se privatice la sanidad, los políticos poder pagar la paga extra a sus funcionarios, los jueces mantener su dignidad, los morosos no abandonar su casa, los empleados de Iberia no perder el avión y los bomberos... bueno, los bomberos siempre se quejan, es su estado natural. Un repaso a la actualidad nos ofrece el más florido abanico de protestas de todas clases. Demandas que persiguen que sea otro el que resuelva el conflicto, porque su reivindicación, la de cada cual, es la más importante y merece ser atendida: "¿Qué hay de lo mío?, una razón de peso.
Otros ya han dejado la calle, por aburrimiento, será; aquellos que luchaban por la revolución española y pretendían el cambio de modelo. Se quejaban también, pero de otra manera, porque en su discurso había alternativas, un tanto disparatadas o utópicas quizás, pero alternativas al fin y al cabo. Entiendo mucho más razonable luchar para intentar cambiar las cosas que no funcionan, a que cada uno patalee por lo suyo: la recurrente dicotomía entre el interés general y el interés particular, insisto.
Porque nuestra primera institución insular podría prescindir de su Consejería de Acción Exterior, por ejemplo, por carecer de esa competencia como administración local. O vender sus participaciones en tantas empresas de tan variopintos sectores económicos, por idéntico motivo. Suficiente para liberar el dinero necesario para acabar y poner en servicio los hospitales del norte y del sur, como parece ser su prioridad. Pero no, es más fácil exigírselo al señor Rivero y de paso leña al mono que es de goma.
La protesta como instrumento del individuo en democracia, estamos de acuerdo. Pero si se abusa nos deja indiferentes. Hartos de la misma película, con los mismos protagonistas que se echan la culpa los unos a los otros y viceversa. Ya está bien. Y mientras, esperaremos pacientes a que se paren a razonar, al debate responsable sobre el fondo de los asuntos y a que se diseñe el calendario con las reformas inaplazables, antes que nos las imponga la UE de mala manera.
Y entre todas las reformas, hay una que no requiere consenso: que médicos y enfermeros, políticos y jueces, ciudadanos, morosos o no, empleados o desempleados, que usted y yo, seamos todos intolerantes con el fraude. Si lo piensa un poco, el fraude está en el origen de casi todos los problemas y es muy fácil de combatir: basta dejar de justificarlo, decir que no y actuar en conciencia. Nuestra sociedad atesora valores, toca usarlos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Contra la economía sumergida

Al final el Gobierno de Canarias reacciona y le da la importancia que tiene para el futuro de las Islas la lucha contra la economía sumergida:

Es uno de los temas que machaco en este blog y en mis artículos de prensa. Hay más de veinte entradas y catorce publicaciones en periódicos:

jueves, 6 de diciembre de 2012

De vuelta con la moratoria turística

(Publicado en el periódico El Día el 6 de diciembre de 2012)

EL ANTEPROYECTO de ley espera su turno. No se cuestiona si conviene prorrogarla o no -que parece que sí-, sino cuáles deben ser las medidas que permitan mejorar la calidad de la oferta turística y renovar la planta hotelera sin incrementar el número de camas. De una primera lectura se desprende la voluntad del legislador de invertir la proporción entre plazas hoteleras y extrahoteleras en la provincia oriental, mantener las limitaciones a los nuevos proyectos para que sean de cinco estrellas y potenciar la policía turística como garante de la normativa; pues muy bien. Aunque me cuesta aceptarlo sin más, sin preguntarnos si una ley debe encorsetar, léase dirigir, todo un sector económico y por qué son estos y no otros los criterios a tener en cuenta.
A mi impertinencia el promotor de la idea podría responder que interesa porque nos ha ido bien; una afirmación incontestable si fuera verdad, claro, si no existiera la terrorífica estadística que correlaciona el número de turistas y el de parados (a más turistas, más parados) o que estos últimos sean ya un tercio de la población activa.
Desde la buena fe me da que esto de la moratoria es un "punto ciego", otro dogma del que nunca sabremos por qué. La intervención en las reglas del mercado de bienes o servicios, el que sea y sin excepciones, produce siempre efectos que se pagan caros; pregunte a su economista de cabecera. Entiendo las ganas de participar más, pensar que desde la administración se puede y se debe tomar la iniciativa, y no solo acondicionar y mantener el espacio público o apoyar la marca del destino: la política es tan, tan aburrida. Cualquier gobierno, respecto a la actividad económica en sí misma, que se limite a perseguir el fraude y la corrupción; una tarea enorme, por cierto, y que sigue pendiente.
Desde la mala fe veo una maniobra de los que ya están en el negocio para neutralizar competidores. No hay suelo turístico para nuevos proyectos y no hay posibilidad para imaginar algo distinto a las cinco estrellas. Para rehabilitar la infraestructura obsoleta, además de incentivos, bastaría liberalizar la competencia: adaptarse o morir, ya lo dijo Darwin. Y digo yo: ¿no tenemos miles de viviendas desocupadas, promociones a medias y enormes bolsas de suelo residencial -cuando aquello no se hablaba de la capacidad de carga, no debe de ser tan importante-, no está Internet con sus grandes posibilidades de contratación directa y de segmentación del cliente? Pues no sé qué impide utilizar suelo residencial para el uso turístico (son usos reversibles y compatibles) y de paso canalizar inversiones y crear muchos puestos de trabajo. No es una pregunta retórica.

Otros artículos de este blog sobre la moratoria turística:
 - El fin a la moratoria del 05/03/2011
 - La moratoria turística y la política de la presión, del 12/03/2011