jueves, 29 de noviembre de 2012

La resurrección de Paulino Rivero

(Publicado en el periódico El Día el 29 de noviembre de 2012)

SE HA QUEDADO solo. Los presupuestos del Gobierno de Canarias son consecuencia directa de la pérdida de peso político. Paulino como ánodo de sacrificio; "que se coma él solito el marrón de la crisis", piensan inanes sus secuaces. Ni la ley del REF ni los planes plurianuales pactados con ZP ni nada. Cuatrocientos cincuenta millones de euros menos, que se dice rápido. Paulino aplica el recorte atroz impuesto por el PP en Madrid con un leve pataleo al que hacemos oídos sordos; no va con nosotros. Mientras en lo público se renuncie a las inversiones y el dinero se despilfarre en gasto corriente, superfluo y prescindible, que no se atreva a pedir ni apoyos populares ni sacrificios individuales.
Se ha quedado solo, decía. Nadie disimula ya la ruptura con las élites y con las bases de su partido ni el tedio en la relación con sus compañeros de gobierno, cada uno en su guerra. Y Soria se ríe. Y la gente cada vez más lejos de los políticos y de sus conductas. Sin tomar decisiones tan necesarias como inaplazables y sin rebelarse contra la estrategia suicida de los recortes no hay futuro, presidente, así no hay futuro.
Solo usted, ahora que tiene tan poco que perder y nada que ganar, puede hacer algo grande, una última oportunidad para la gloria. Le propongo lanzar el órdago e invitar al Parlamento a promover el proceso de concentración de los municipios de Canarias, de los ochenta y ocho actuales, pasar a veinticuatro, a lo sumo. Una reorganización administrativa en toda regla. No se trata de una comisión que diseñe la hoja de ruta, no, yo le animo a ofrecer una solución masticada, con los pasos a seguir, diseñada sin presiones de los implicados sino según un estricto criterio técnico. En este asunto el consenso es imposible, usted lo sabe, ningún partido admitirá sin desmembrarse la supresión de tantos puestos políticos.
Y también desmontar los cabildos insulares, creados para dotar de representación política a las Islas y convertidos -cien años después- en enormes máquinas de gestión y propaganda. En la España de las autonomías no cabe semejante duplicidad de competencias, no nos la podemos permitir.
Solo usted, señor Rivero, ahora que tiene tan poco que perder, puede exigir redimensionar el sector público a su tamaño justo antes de que Europa nos obligue. Atrévase, defienda al ciudadano. Queremos ver la cara de sus señorías, de todos los partidos, desencajadas, sin atreverse a nada. Usted lúchelo. Y entonces, sí, señor Rivero, con ese nuevo orden pídanos esfuerzo y sacrificio, y saldremos a la calle a reivindicar lo que haga falta. Y créame, su nuevo partido ganará las próximas elecciones con mayoría aplastante.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Invertir en empresas

(Publicado en el periódico El Día el 22 de noviembre de 2012)

NADA que hacer hasta que el dinero de los ahorros no abandone el sistema financiero y se invierta en la economía real. O son los bancos quienes financian la I+D+i y los nuevos proyectos, o tendremos que ser los particulares los que apostemos por las nuevas ideas. Los mercados financieros no dan más de sí sin actividad que los sostenga, sin inversión en bienes y servicios que espabile el consumo y genere empleo. No llego a entender esta tensa espera, todos pendientes del Gobierno del PP, que no puede, no quiere o no sabe lo que hay que hacer para impulsar el crecimiento.
Inversiones, eso es. Pequeñas inversiones que generen actividad. Cien mil euros en un depósito bancario reportan cuatro mil euros anuales a su titular; ese mismo dinero en una empresa significa, al menos, cinco puestos de trabajo directos, satisfacción de clientes, incentivo para proveedores, impuestos y un valor sólido a medio y largo plazo. Pero hay que arriesgar, me dirá usted, y tiene razón, habrá que discernir entonces qué tiene más riesgo: esperar el colapso del sistema financiero o participar en la economía, y no solo como meros espectadores/especuladores. Puede que sea genética nuestra inclinación a vivir de las rentas.
Hay ejemplos que niegan esta cruel afirmación. La biografía de Sventenius -el famoso naturalista sueco, íntimamente ligado al Jardín Botánico-, además de su incalculable legado científico, contiene un pasaje con trascendencia económica para Canarias: su participación, hace cincuenta años, fue determinante para la puesta en cultivo y la explotación comercial de muchas especies de flores y plantas ornamentales desconocidas hasta ese momento, como la estrelitzia, que fuera logotipo turístico de las Islas. Un sector activo que todavía exporta a muchos países.
Sin embargo, lo más significativo de esta historia, en mi opinión, el verdadero ejemplo, es cómo se forjó el proyecto que transformó el conocimiento, en este caso, de la flora de todo el mundo, en una sólida empresa. Fue Jorge Menéndez -insigne ingeniero agrónomo de quien tendremos que hablar en otra ocasión- el que reúne y convence a unos cuantos amigos para que aportaran el capital con el que constituyeron la mercantil Orquidario Lycaste, alquilaron una finca en La Vera y arrancaron una andadura empresarial que hoy en día da empleo a ochenta trabajadores. Una compañía pionera que, además, fue escuela de tantos otros que aprendieron las técnicas y luego se establecieron por su cuenta.
Unos cuantos amigos aportaron el capital... Parece imposible. Si a usted mis argumentos le tientan y esto de invertir en la economía real le parece buena cosa, no dude en ponerse en contacto conmigo. Muchas brillantes iniciativas esperan convertirse en empresas de éxito.

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡¿Qué hago con mi vida?!

Conferencia
Organiza: Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife
Fecha y hora: 22 de noviembre de 2012, a partir de 18:30 a 20:00 horas
Lugar: Ex Convento de Santo Domingo, La Laguna


En la coyuntura actual muchas personas se preguntan qué hacer con sus vidas. Encontrar empleo parece una misión imposible y emprender una actividad empresarial, una carrera de obstáculos.
Lo importante es la felicidad. A partir de los conceptos de misión y objetivo, referidos a la vida cotidiana, analizaremos la vocación de cada uno. Aprenderemos a tomar decisiones que nos permitan generar nuestro sustento sin renunciar a la felicidad, discernir entre buscar trabajo o iniciar el apasionante camino de la emprendiduría.
Explicaremos un método infalible para encontrar trabajo, infalible al menos para erradicar las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo. Cómo responder a las demandas de empleo y también las claves de un novedoso sistema para generar nuestras propias oportunidades para conseguir ser contratados.
Además mostraremos todas aquellas cuestiones necesarias para iniciar la aventura de la empresa, desde el análisis de la actividad, las ventas, el cálculo de las necesidades de financiación, los socios, hasta la gestión del negocio y las relaciones con los trabajadores, los proveedores y la competencia.
Una verdadera dosis de motivación en vena, a prescribir a todos aquellos que crean que han llegado a un punto muerto en su carrera profesional. Pretendemos que, en el coloquio, los participantes expongan su situación personal sobre la que razonar, aplicando los métodos expuestos. Hablaremos de soluciones terrenales, muy prácticas, con recomendaciones que se pueden poner en práctica de inmediato.

Para ampliar información e inscripción pinche aquí.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La causa del débil y el minuto de silencio

(Publicado en el periódico El Día el 15 de noviembre de 2012)

LA PRENSA tiene mucho corazón. Los medios de comunicación, en su conjunto me refiero, mucha sensibilidad. Al periodismo moderno que no se sumerge en los asuntos, que no le interesa conocer qué ocurre, le basta una ojeada superficial y un par de declaraciones. Traiciona el manual: qué importa el quién, el cómo o el porqué. Da igual, la víctima obtiene su minuto de gloria. El damnificado que patalea o el que se inmola por su desgracia y obtiene un titular, su titular: qué poco vale la vida.
Y la nube de oportunistas atraídos como moscas alrededor de... Para justificar la defensa del ciudadano, para proteger al individuo frente al sistema, pero no a todos los individuos, sino, precisamente, a ese, al del minuto de gloria, para proyectarse en él. El individuo por delante del sistema; carajo, que somos personas. Y yo me pregunto quién defiende el sistema. ¿Los jueces?, tremenda carga imposible de llevar. Este país merece una huelga de jueces, hartos de que todo, absolutamente todo, pase por sus manos y esté sujeto a su veredicto. ¿Es que no hay nadie más dispuesto a defender el interés general? Se ve que no.
Y créame que no lo entiendo. No entiendo qué lleva a un medio a alinearse con unos ciudadanos condenados en firme por ocupar el dominio público y a enfocar el asunto desde la posición del delincuente. Sí, del delincuente, y no porque lo diga yo, lo resolvió un juez cuando dictó el desalojo. No lo entiendo, porque además una visión de la misma noticia desde el otro lado generaría más simpatías, señalar al infractor con el dedo de la vergüenza, porque somos más los que nos gusta disfrutar del mar sin cosas flotando. Tampoco sé por qué hay políticos que se mojan por tratar de detener la ejecución de la sentencia. Que yo sepa, eso no está entre sus atribuciones como cargo electo, como representantes de los sancionados y también de todos, por cierto.
Un golpe de efecto. Quien está en lo público y ostenta un puesto importante en su partido tiene a su alcance mecanismos eficaces para modificar aquello que crea injusto o inaceptable. Para eso hay un Parlamento que hace leyes. Optar por socorrer a una sola persona -por mucha razón que pueda tener- es traicionar al resto de sus conciudadanos. Y me gustaría que alguien me aclarara cuál es el criterio empleado para mover fondos públicos de una a otra entidad bancaria, si se tiene en cuenta la magnitud de la protesta de un único vecino. Y también, al final, cuando se evidencie que todos los bancos perpetran desahucios, ¿dónde tendrá el ayuntamiento su dinero, nuestro dinero?, ¿en una caja de galletas?
La defensa del interés general es la verdadera lucha en pro del más necesitado, ir al origen del problema.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El sacrificio de Paulino

(Publicado en el periódico El Día el 8 de noviembre de 2012)

POR CANARIAS. Paulino Rivero anunció que abandona la Presidencia con carácter inmediato. Con todo el dolor de corazón. Que al final cede a la presión de su enemigo íntimo y se inmola, incapaz de soportar un minuto más el sufrimiento del pueblo canario. Su cabeza a cambio de enmendar los Presupuestos Generales del Estado. Consiente, al fin, que el PP gobierne las Islas en mayoría simple con la condición de que la Cámara Baja rectifique el proyecto de ley para el próximo ejercicio, para dejar de ser vagón de cola de las regiones españolas. "Canarias bien vale una misa", fue su reflexión, "y que la Historia juzgue mi loable conducta".
No queda otra. Imposible luchar contra el rodillo implacable del PP, que rinde pleitesía a sus barones autonómicos y reniega de Canarias. Porque se impone la disciplina de partido, su señoría. Sí, Paulino arroja veinte años de nacionalismo a la basura, postrado ante la evidencia de una crisis que el PP se empeña en agravar. Sí, en efecto, renuncia a la política pertinaz que elevó Canarias a lo más alto, a una cota de igualdad y bienestar social sin parangón y que ahora peligra por el ansia de poder de los conservadores. Elige el menor de los males para los canarios: acepta prescindir del eficaz sistema clientelar que tan buen resultado ha dado, por vaya usted a saber qué, lo que ofrezca el PP, pero con dinero, que traiga dinero, por favor, aunque sea otro el que lo reparta.
Y el ministro Soria, muy ufano, es investido presidente de Canarias, pero sigue de ministro, por supuesto. Y resuelve la controversia: ni Santa Cruz ni Las Palmas; la sede de presidencia, a Madrid, que es de donde se mueve la pasta. En declaraciones a la prensa, agradeció el noble proceder de Rivero en nombre de todos los canarios -no sin cierta sorna- y deseó que no sea demasiado tarde. En realidad, el ministro-presidente tampoco sabe qué hacer, agotado el recurso de culpar a los otros que ahora son ellos mismos, ni siquiera si los presupuestos admiten algún gesto. Qué más da.
-Pero ¿y los problemas de la gente?
Usted no se entera. Se debate de dinero, solo de dinero, de cómo repartir y gastar el botín, como si aún funcionara la máquina de imprimir billetes. Ninguno se percata de que la recaudación de impuestos requiere que la economía funcione. Y para que la economía funcione -da igual quién gobierne- urge eliminar distorsiones en el mercado -fuera las subvenciones y todo el aparataje ultraperiférico-, acabar con la economía sumergida, el fraude y la corrupción y extender la alfombra roja a las inversiones. Menos lamentaciones y más... Pues eso.

jueves, 1 de noviembre de 2012

El punto ciego

(Publicado en el periódico El Día el 1 de noviembre de 2012)

"Nací en un planeta, no en un país"
(Amin Maalouf, escritor libanés)
YO TAMBIÉN me siento marciano.
Hay aspectos de la realidad que la sociedad no es capaz de ver. La Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, por ejemplo, uno de los pilares de la Revolución Francesa, no menciona a las mujeres, no existían. O la lucha contra la contaminación industrial, hoy en día incontestable, no se había considerado hasta hace unas décadas. Una breve reflexión nos permite encontrar muchos otros "puntos ciegos" en la historia de la Humanidad: desde la esclavitud a la bomba atómica. Ahora, al echar la vista a atrás, podríamos cuestionar por qué no nos dimos cuenta antes y si fue una ceguera fortuita o inducida por quienes se beneficiaron de ella. Para sacar conclusiones basta seguir el rastro del dinero, o eso dicen.
Por lógica también debe existir en la actualidad multitud de "blind spots", situaciones heredadas o provocadas que conviven con nosotros, que nos impiden avanzar y cuya superación nos parecerá evidente dentro de treinta años. A mí se me ocurren unas cuantas. Pienso en la fórmula para deshacernos de los residuos, metiéndolos en un hoyo. O en nuestro sistema piramidal de pensiones, diseñado cuando la población crecía y condenado al colapso por la más obvia lógica matemática; la demografía es una ciencia exacta. O en la protección impune de los operadores financieros que juegan, ajenos a los mercados de bienes y servicios, una suerte de ruleta en la que nunca pierden. O en los nacionalismos e independentismos que nacen, mueren y resucitan en un círculo vicioso plagado de odio y egoísmo que, no solo se opone al imparable fenómeno globalizador, sino que reniega de la solidaridad, sí, la solidaridad, que tan buenos resultados conquista y ha conquistado para el bien común.
Para otras no hará falta esperar tanto. Lamentaremos nuestra ceguera -por no llamarla estupidez- cuando nos percatemos de cómo toleramos que se hunda nuestro sistema de protección social al consentir la economía sumergida y el fraude, y cómo permitimos que naufrague el Estado del bienestar con políticas de recorte tras recorte sin ninguna propuesta de reforma. Qué cachonda picaresca. Cuánto más tardaremos en asumir que esto así no funciona, que no todo es controlar el déficit ni agradar a los alemanes. No manejamos la intuición para anticiparnos y cedemos libertades.
Hoy Maalouf nos presta este pensamiento optimista, el hallazgo de la teoría del "punto ciego" y la certeza de que todos estos dogmas y estereotipos se superan, aún los más arraigados. Me gustaría pensar que enumerarlos aquí es una manera eficaz de empezar a acabar con ellos. Con los pies en la Tierra.