jueves, 26 de julio de 2012

Empresarios, funcionarios y políticos

(Publicado en el periódico El Día el 26 de julio de 2012)

NO HACE tanto, los profesionales miraban desde la empresa a los funcionarios con cierto desdén. Aunque en la función pública la retribución era mayor al entrar y no había riesgo de despido (hoy tampoco, pese a las amenazas), lo privado ofrecía la posibilidad de carrera profesional y, a medio plazo, un mejor salario y otras condiciones que compensaban el teórico -solo teórico- sobreesfuerzo en dedicación y estrés. En cierto modo, la sociedad en su conjunto reconoce, o reconocía, cierta pérdida de emociones a cambio de una sólida seguridad laboral.
He tenido la oportunidad de trabajar tanto para la administración como para la empresa y puedo afirmar, con conocimiento de causa, las enormes coincidencias, inimaginables para quien no ha cruzado esa frontera. Una u otra organización funcionan cuando tienen clara su "misión", es decir, cuando el equipo entiende, y hace suya, qué necesidad satisface a los ciudadanos o a los consumidores, según el caso. Lo esencial es conocer y compartir el "para qué" del esfuerzo colectivo. La misión suele ser evidente: la policía procura seguridad, los médicos velan por nuestra salud y el pizzero nos sorprende con una masa excelente.
Mi primera tarea como empleado público, en la otra crisis, la de 1992, fue iluminar los jardines de los enlaces de la autopista con unos focos alimentados por placas fotovoltaicas, un proyecto del Cabildo financiado con fondos europeos, por cierto. Fue un completo fracaso: las luces deslumbraban el tráfico y los aparatos instalados fueron pasto de los vándalos. Noventa millones de pesetas de la época -un millón de euros de ahora- tirados a la basura. Aquello fue una pésima idea. No es que la Administración despilfarre el dinero o que los funcionarios no trabajen. No, en realidad, tal sensación procede de las iniciativas inútiles que promueve, que no son siquiera de su competencia. Mire a su alrededor y ponga usted el ejemplo, hay miles.
Nuestro sistema capitalista-socialdemócrata, si me permite la síntesis, funciona cuando coexiste la sana ambición empresarial con unas instituciones públicas que salvaguardan las reglas del juego y prestan los servicios básicos. No hay más. En el fondo, lo público en sentido estricto es muy aburrido, da muy poco juego; exige gestores prudentes, perseverantes y estrictos. Las ideas innovadoras y los proyectos estrella, con elevada inversión y riesgo, forman parte de lo privado, incluso aquellos que pueden parecer de promoción oficial como las grandes infraestructuras. La ley de contratos del sector público va por ahí; quizás el legislador sabía de quién es el capital, la importancia de que salgan los números y la ausencia de cariño especial con el dinero, que se mueve por interés, por interés del que lo pone, claro. Redefinir y liderar esta convivencia, ese es el reto.

jueves, 19 de julio de 2012

Adiós al REF y vuelta a los puertos francos

(Publicado en el periódico El Día el 19 de julio de 2012)

"¡Pero si está desnudo!, se burló un niño"
(Hans Christian Andersen en "El traje nuevo del emperador", 1837)

QUÉ AFÁN con el REF. Qué más pruebas necesita su señoría. No basta ser campeones del desempleo, del fracaso escolar o de la miseria. Y no invento, son datos del INE. La propuesta para modificar el REF que se presentó y aprobó en el Parlamento de Canarias es más de lo mismo, la misma filosofía de la ley franquista de 1972, de sus secuelas y de su reglamento: ayuda, ayuda y ayuda para los pobres; pobres y ultraperiféricos en desventaja y en dificultades permanentes. Qué pena damos. Y digo yo: ¿qué fue antes, la gallina o el huevo? No sé qué opina usted, aunque no parece nada descabellado establecer el paralelismo: cuanto más REF, más a la cola. La unanimidad en la Cámara demuestra que unos y otros sirven al "establishment", léase a los de siempre. A la gente, pues eso, lo que dijo la diputada Fabra..., indultada por el PP, dicho sea de paso.
Obstinados. Porque los propios legisladores, en el preámbulo de su iniciativa, reconocen las terribles cifras del paro y los flagrantes descuidos con las medidas compensatorias, como el estratégico asunto de las inversiones, medida que jamás se ha cumplido, ni en la época del despilfarro presupuestario ni cuando la sempiterna CC pendoneaba con el poder de la corte. Ahora solicitan asistencia al ICO, al ICEX y a otras agencias estatales que dirán que están encantadas y que al final harán lo que quieran o lo que puedan. E insisten en la RIC, la joya de la corona, la subvención que generó una enorme distorsión del mercado inmobiliario y, en estos últimos años, una tremenda indefensión fruto de su aleatoria interpretación oficial. Quien respalda la RIC también va desnudo, obnubilado por una buena idea teórica pero con perversas consecuencias prácticas.
Nada de los "instrumentos" que anunció el presidente Rivero, solo subvenciones. Cuesta entender el empeño irracional y la pasividad -o complicidad- de toda la sociedad canaria, que calla y otorga.
Y en vez de pagar y pagar con un dinero que no tienen, quizás en Madrid o en Bruselas se decidan a derogar el REF por inútil e insostenible, y quizás alguien -allende los mares tendrá que ser- rescate los postulados de Bravo Murillo y diseñe para Canarias un nuevo régimen de puertos y aeropuertos francos, sin aduanas, sin proteccionismo rancio y sin excepciones para los incentivos fiscales. Turismo en un país con impuestos bajos: quién da más. Aún estamos a tiempo; en último término, la mayoría absoluta en el Congreso podría hacerse valer, quise entender a Cabrera Pérez-Camacho.

jueves, 12 de julio de 2012

Contra el nacionalismo y la emigración

(Publicado en el periódico El Día el 12 de julio de 2012)

DOS POTENTES reflexiones. La primera sobre el nacionalismo, en contra. La segunda sobre la emigración, a favor. Tan a favor que propongo que sea obligatoria. Y no solo aplaudo al que viene, que también, sino al que se va, que aportará su entusiasmo allá donde el destino le lleve. Al nacionalismo no le gusta la emigración. Los que vienen, que saben lo que hay por ahí, son una amenaza al "statu quo", y los que marchan escapan de sus dominios. Incomestible propaganda oficial del "yo me quedo". Pero no haga caso, rebélese, que viajar y abrir los ojos cura hasta al nacionalista más radical. Y cuanto más lo pienso, más agradecido de la tenacidad del emigrante: qué sería de Canarias sin aquellos que encontraron al llegar la inspiración para sus negocios, empezaron una nueva vida y liberaron a tanto medianero de su condena.
El nuevo REF -que inicia trámite parlamentario- pretende incentivar la contratación de residentes en la licitación pública, residentes en la UE o en España o en Canarias o en cada una de las islas, quizás en cada municipio o en cada barrio. Otro paso atrás de CC; el proteccionismo lo carga el diablo. "Porque somos de aquí", vaya mérito. Y me atrevo con el ejemplo de nuestra tricentenaria universidad -tan poco influyente y nada contemporánea-, que agoniza hemofílica tras décadas de ingerir su propia savia. La sociedad también necesita oxígeno, otras formas de pensar, valentía, imaginación, otra visión de futuro.
Podríamos fomentar lo contrario: que vengan muchos, cuantos más mejor, y no solo a trabajar, sino a vivir y a invertir; ¿no nos dedicamos a eso? Tenemos experiencia. Con suerte aparece alguno de los que tiran del pelotón. No sé, señor Rivero, si usted ha visto demarrar a alguien motivado por una subvención o por la promesa (que no podrá cumplir) de un puesto de trabajo, los fundamentos de "sopaboba" de su política ultraperiférica. Faltaría analizar a quién beneficia, si es que beneficia a alguien, o nos hace a todos más pobres, lelos y pobres.
E insisto en la idea de emigrar, emigrar del terruño patrio a donde sea, créame, por unos años o por una vida. Debemos alentar a los más jóvenes a estudiar fuera, a conocer otras culturas y a no conformarse. Empujarlos a participar en este mundo globalizado que les ha tocado vivir: en esta era tecnológica, las personas y sus emociones cobran mayor importancia.
Ah, importante, no confundir nacionalismo con independentismo, que son cosas distintas. El nacionalista necesita formar parte de un todo para conseguir favores con el argumento y el chantaje de su "hecho diferencial" ligado al territorio; tremendo. El que persigue la independencia, estemos o no de acuerdo, solo anhela ser libre. Ser libres, otra conclusión interesante.

jueves, 5 de julio de 2012

España 4 - Rajoy 0

(Publicado en el periódico El Día el 5 de julio de 2012)

OTRA OPORTUNIDAD perdida por nuestro gris presidente ante una audiencia televisiva tan nutrida como poco habitual. Entrevistado después de la gran final, se limitó a elogiar a los gladiadores con escasa emoción. Una pena. El ciudadano Mariano necesita con urgencia un experto en comunicación -un asesor de carisma, quizás-, su puesto lo exige. No bastan unas palmaditas en la espalda, la hazaña da para mucho más; esa enorme muestra de humildad, trabajo en equipo y perseverancia, con resultado de éxito. Una oportunidad perdida, insisto, para reivindicar para todos los españoles esa conducta como la única capaz de sacar al país de la crisis y de la depresión colectiva. Con el respetable entregado, faltó una intervención contundente: que sí, que sí podemos, por supuesto que podemos, y aludir a la proeza deportiva, infundir entusiasmo y optimismo, alentar a las masas. El mensaje habría calado, la evidencia no admite dudas.
Motivación por el logro se llama; la más potente. Ningún premio material genera más energía que nuestra firme voluntad de conseguir algo. Y cuando ese objetivo es compartido surge la cooperación, se refuerzan los vínculos y el grupo funciona. En todos los ámbitos, no solo en el campo de fútbol. En el mundo de los negocios los grandes gestores lo saben y lo aplican. De hecho, al relanzar una empresa, contagiar la idea de la viabilidad del proyecto -proponer el reto y las metas volantes- es tarea principal del interim manager, tan importante como reconsiderar los procesos productivos, la planificación financiera o la puesta en marcha de una nueva política comercial. Porque las empresas las levantan las personas con su esfuerzo individual, coordinado y alineado a un fin común: lograr salir adelante. Con las naciones pasa igual.
Ejercer liderazgo. Y el presidente Rajoy pudo aprovechar el micrófono ante millones de personas felices, eufóricas y satisfechas con nuestros héroes, que consiguieron tamaña gesta de dimensión mundial. Así, la España acosada por los mercados va a demostrar al mundo quiénes somos, así, con pundonor y disciplina. Qué fácil hubiera sido llevar unas palabras escritas en previsión, unas para la victoria y otras para la derrota, incluso, porque llegar a la final también fue un éxito. Comunicar va en el cargo, un cometido ineludible que, en ocasiones, requeriría también una mentirijilla piadosa que catalice la reacción en cadena: suficiente confirmar la mejoría, aunque no fuera cierta, para que esta se produjera. Confianza.
En cualquier caso, a la sociedad española le ha quedado clara la validez del modelo del rigor, la entrega y el compañerismo. Y aunque la tentación está presente, sabremos combatir la cultura de la subvención y el pelotazo. A largo plazo es más efectivo jugar al toque.