viernes, 28 de diciembre de 2012

Inocentes

(Publicado en el periódico El Día el 28 de diciembre de 2012)

Nosotros. A estas alturas todavía se justifican: "Si los de Bankia cobraron tantísimos millones por hundir una empresa o Urdangarín todavía no está en la cárcel, no voy yo a declarar todo lo que gano, que cada vez es menos; aquí engañamos todos". Y yo le replicaba: "No lo haga por ellos (los políticos), hágalo por usted, que podrá demostrar con números que la actividad funciona, que usted gestiona una empresa solvente; podrá acceder al crédito cuando lo requiera o vender el negocio por lo que vale, llegado el momento". No me entendía, la atracción del lado oscuro es demasiado tentadora. No somos inocentes. Cualquier hijo de vecino confiesa su fechoría con total desparpajo e impunidad, convencido de su pliego de descargo, con la conciencia tranquila. Somos cómplices necesarios y, por tanto, también culpables. Un deseo para 2013: que la apología del fraude sea delito, al menos delito moral, con penas de remordimiento y un par de noches sin dormir. El fraude ya lo es y está en el origen de todos nuestros males.

El Niño Jesús. Observación de mi hija adolescente: "Si contamos los años a partir del nacimiento de Jesús, ¿por qué se celebra en diciembre? La Navidad debería caer el 1 de enero". Lógica aplastante. Sí que es inocente, claro, y ella muy lista. Demuestra la transmutación del hombre y del mensaje, desde el "ama al prójimo como a ti mismo" a tantas verdades a medias y tal caterva de excepciones. Santa, go home y a los Reyes Magos: salud, salud y salud, y lo demás te lo buscas tú.

Rajoy y Paulino. No quieren, no pueden o no saben. Me inclino a pensar que no saben y tampoco preguntan ni están dispuestos a escuchar. Y así Rajoy afirma con contundencia suicida que "no hay alternativas". No habrá dinero, alternativas siempre hay. Demuestra que en el partido en el gobierno nadie se atreve a discrepar (por algo será) y que la oposición sigue en caída libre cuando la sociedad reclama/exige nuevas ideas, solo UPyD aplica cierto sentido común (sería suficiente). No son inocentes los políticos, no. Paulino Rivero parece que (además) no quiere acometer la inaplazable reordenación de la administración pública en Canarias (fusionar ayuntamientos, etcétera) o negociar el diezmo por la extracción del petróleo, en su caso, que nos hará ricos; si no quiere habrá que destapar qué intereses defiende. Petición en post data: a los políticos, valor, valor para acometer las reformas que permitirán preservar el bienestar a largo plazo.

José Bermúdez. El nivel se lo pone cada uno. Con su forma de vestir -cholas o zapatos, camiseta o camisa, según la ocasión- con sus modales, sus opiniones y la manera de expresarlas, educación, prudencia, el saber estar en toda circunstancia. Pero Santa Cruz, las ciudades, en general, no tienen voluntad propia, vaya descubrimiento. Se dejan hacer. Contrasta el esfuerzo en la plaza de San Francisco sin los contenedores de basura (qué pena el césped artificial) con la feria de pueblo en la Alameda (solo falta el perrito piloto) o la inexplicable ocupación de la calle del Pilar, qué necesidad. Un paso "palante", dos pasos "patrás". ¿Inocente? Si tratamos a Santa Cruz como a una putita, con perdón, eso será. Usted es el alcalde, pues eso.

2012. Año de la queja, adiós y gracias.

2013. Cuanta más presunta negatividad, mayores dosis de optimismo. A todo se acostumbra uno: al molinillo del café en el bar o al extractor de humos en la cocina. Solo cuando cesan percibimos el alivio. No se olvide y no se deje engañar: el futuro aun no existe, se forja con la concatenación de nuestro comportamiento. Dos propósitos para el año nuevo: decir que no (sin acritud) y no reír la gracia al fraude.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Política infame y pasividad en la brega

(Publicado en el periódico El Día el 21/12/2012)

UNANIMIDAD. La crisis que alinea a los no creyentes. No hay colectivo sumiso; desgañite general contra los recortes que proponen los representantes de lo público para el próximo ejercicio. Una queja piramidal que proyecta en su vértice las culpas a Merkel y a sus bancos acreedores. Respira Rajoy, que tiene quien decide y quien expíe sus pecados. Acertó Paulino Rivero al elegir su socio en Canarias con vía libre para imputar al PP. Hasta Melchior, que interpreta la felonía, todo por el pueblo, por su pueblo. Ah, y los alcaldes que reclaman lo suyo para seguir en lo mismo. En la base, al otro lado de la cama, los funcionarios que se resisten a los trabajos forzados y los sindicatos que justifican su existencia por obligación estatutaria. Espectadores; la mayoría resignada que paga impuestos espera que acaben el despilfarro y, los parados, desesperados, esa llamada de la esperanza. Y mientras, desde su cueva, se descojonan, con perdón, los listos que nadan en la economía sumergida y se recochinean en el fraude; se ríen impunes de Merkel, de Paulino, de usted, de mí y de su propia madre.
Sin ideas. Porque los pataleantes solo exigen que su partida esté en el presupuesto sin verificar siquiera si habrá dinero para sufragarla. Me da que no entienden el funcionamiento de lo público, el obligado equilibrio entre ingresos y gastos, la recaudación de impuestos que permite pagar los servicios, así de simple y, si no alcanza, se recurre al endeudamiento, ahora limitado por mandato europeo, by the way. Y como esto está montado así, y son las transacciones comerciales las que tributan, el dinero debe circular; de ahí la importancia de controlar los excesos y de evitar la salida de capitales del sistema. En vez de recortar sin ton ni son o de reivindicar continuidad en el derroche, parecería más inteligente demandar medidas de eficiencia en lo público y que fomenten la actividad económica, incremento que consiga bajar el paro, más liquidación de impuestos, etcétera. Quiero pensar que este desatino, este círculo vicioso de queja nacional, es consecuencia de una mano negra que actúa de mala fe, porque no puedo creer que este razonamiento no desvele a nuestros gobernantes como faro que guíe su conducta en pro del interés general. Será que los alemanes, ante la imposibilidad de devaluar la moneda, pretenden una depreciación sin piedad de la economía española; añorarán el ibérico de bellota a precio de frankfurter.
Liberalizar. Como mecanismo para que la economía funcione; está probado. La Historia nos muestra el éxito de la libre competencia para generar riqueza. En lo económico, libertad; en lo social, amparo e igualdad de oportunidades. Urge desmontar nuestro tinglado ultraperiférico, que ha demostrado incapacidad para adaptarse a este entorno cambiante y que nos condujo, paso a paso, a esta desazón en forma de treinta y tanto por ciento de paro. Puedo imaginar -como optimista convencido- a las hordas de manifestantes, a las puertas del Parlamento de Canarias, que obligan a sus señorías a derogar la maraña de legislación urbanística y medioambiental, incluida la moratoria turística, que, amparada en un noble fin, no impidió la especulación y ahora imposibilita cualquier inversión razonable. Y romper con las trabas aduaneras (los DUA inexplicables), que disuaden el comercio electrónico y la participación desde las Islas en el nuevo mundo globalizado, y otros tantos pequeños detalles. Deconstruir para reconstruir. Veremos la enorme presión ciudadana para hacer reconsiderar cualquier intervención de lo público en la economía de mercado, reservada a lo privado, y para suprimir las subvenciones (herramientas de clientelismo) que tanto distorsionan la toma de decisiones en las empresas. La Administración, que se concentre en la prestación de servicios, en perseguir el fraude y en hacer cumplir las reglas del juego. Estamos preparados para competir.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Todos protestan y nadie razona

(Publicado en el periódico El Día el 13 de diciembre de 2012)

"A Dios rogando y con el mazo dando"
(Refrán español)

EL PRESIDENTE del Cabildo de Tenerife quiere acabar sus hospitales comarcales, el de El Hierro que se garantice el transporte marítimo, médicos y enfermeros que no se privatice la sanidad, los políticos poder pagar la paga extra a sus funcionarios, los jueces mantener su dignidad, los morosos no abandonar su casa, los empleados de Iberia no perder el avión y los bomberos... bueno, los bomberos siempre se quejan, es su estado natural. Un repaso a la actualidad nos ofrece el más florido abanico de protestas de todas clases. Demandas que persiguen que sea otro el que resuelva el conflicto, porque su reivindicación, la de cada cual, es la más importante y merece ser atendida: "¿Qué hay de lo mío?, una razón de peso.
Otros ya han dejado la calle, por aburrimiento, será; aquellos que luchaban por la revolución española y pretendían el cambio de modelo. Se quejaban también, pero de otra manera, porque en su discurso había alternativas, un tanto disparatadas o utópicas quizás, pero alternativas al fin y al cabo. Entiendo mucho más razonable luchar para intentar cambiar las cosas que no funcionan, a que cada uno patalee por lo suyo: la recurrente dicotomía entre el interés general y el interés particular, insisto.
Porque nuestra primera institución insular podría prescindir de su Consejería de Acción Exterior, por ejemplo, por carecer de esa competencia como administración local. O vender sus participaciones en tantas empresas de tan variopintos sectores económicos, por idéntico motivo. Suficiente para liberar el dinero necesario para acabar y poner en servicio los hospitales del norte y del sur, como parece ser su prioridad. Pero no, es más fácil exigírselo al señor Rivero y de paso leña al mono que es de goma.
La protesta como instrumento del individuo en democracia, estamos de acuerdo. Pero si se abusa nos deja indiferentes. Hartos de la misma película, con los mismos protagonistas que se echan la culpa los unos a los otros y viceversa. Ya está bien. Y mientras, esperaremos pacientes a que se paren a razonar, al debate responsable sobre el fondo de los asuntos y a que se diseñe el calendario con las reformas inaplazables, antes que nos las imponga la UE de mala manera.
Y entre todas las reformas, hay una que no requiere consenso: que médicos y enfermeros, políticos y jueces, ciudadanos, morosos o no, empleados o desempleados, que usted y yo, seamos todos intolerantes con el fraude. Si lo piensa un poco, el fraude está en el origen de casi todos los problemas y es muy fácil de combatir: basta dejar de justificarlo, decir que no y actuar en conciencia. Nuestra sociedad atesora valores, toca usarlos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Contra la economía sumergida

Al final el Gobierno de Canarias reacciona y le da la importancia que tiene para el futuro de las Islas la lucha contra la economía sumergida:

Es uno de los temas que machaco en este blog y en mis artículos de prensa. Hay más de veinte entradas y catorce publicaciones en periódicos:

jueves, 6 de diciembre de 2012

De vuelta con la moratoria turística

(Publicado en el periódico El Día el 6 de diciembre de 2012)

EL ANTEPROYECTO de ley espera su turno. No se cuestiona si conviene prorrogarla o no -que parece que sí-, sino cuáles deben ser las medidas que permitan mejorar la calidad de la oferta turística y renovar la planta hotelera sin incrementar el número de camas. De una primera lectura se desprende la voluntad del legislador de invertir la proporción entre plazas hoteleras y extrahoteleras en la provincia oriental, mantener las limitaciones a los nuevos proyectos para que sean de cinco estrellas y potenciar la policía turística como garante de la normativa; pues muy bien. Aunque me cuesta aceptarlo sin más, sin preguntarnos si una ley debe encorsetar, léase dirigir, todo un sector económico y por qué son estos y no otros los criterios a tener en cuenta.
A mi impertinencia el promotor de la idea podría responder que interesa porque nos ha ido bien; una afirmación incontestable si fuera verdad, claro, si no existiera la terrorífica estadística que correlaciona el número de turistas y el de parados (a más turistas, más parados) o que estos últimos sean ya un tercio de la población activa.
Desde la buena fe me da que esto de la moratoria es un "punto ciego", otro dogma del que nunca sabremos por qué. La intervención en las reglas del mercado de bienes o servicios, el que sea y sin excepciones, produce siempre efectos que se pagan caros; pregunte a su economista de cabecera. Entiendo las ganas de participar más, pensar que desde la administración se puede y se debe tomar la iniciativa, y no solo acondicionar y mantener el espacio público o apoyar la marca del destino: la política es tan, tan aburrida. Cualquier gobierno, respecto a la actividad económica en sí misma, que se limite a perseguir el fraude y la corrupción; una tarea enorme, por cierto, y que sigue pendiente.
Desde la mala fe veo una maniobra de los que ya están en el negocio para neutralizar competidores. No hay suelo turístico para nuevos proyectos y no hay posibilidad para imaginar algo distinto a las cinco estrellas. Para rehabilitar la infraestructura obsoleta, además de incentivos, bastaría liberalizar la competencia: adaptarse o morir, ya lo dijo Darwin. Y digo yo: ¿no tenemos miles de viviendas desocupadas, promociones a medias y enormes bolsas de suelo residencial -cuando aquello no se hablaba de la capacidad de carga, no debe de ser tan importante-, no está Internet con sus grandes posibilidades de contratación directa y de segmentación del cliente? Pues no sé qué impide utilizar suelo residencial para el uso turístico (son usos reversibles y compatibles) y de paso canalizar inversiones y crear muchos puestos de trabajo. No es una pregunta retórica.

Otros artículos de este blog sobre la moratoria turística:
 - El fin a la moratoria del 05/03/2011
 - La moratoria turística y la política de la presión, del 12/03/2011


jueves, 29 de noviembre de 2012

La resurrección de Paulino Rivero

(Publicado en el periódico El Día el 29 de noviembre de 2012)

SE HA QUEDADO solo. Los presupuestos del Gobierno de Canarias son consecuencia directa de la pérdida de peso político. Paulino como ánodo de sacrificio; "que se coma él solito el marrón de la crisis", piensan inanes sus secuaces. Ni la ley del REF ni los planes plurianuales pactados con ZP ni nada. Cuatrocientos cincuenta millones de euros menos, que se dice rápido. Paulino aplica el recorte atroz impuesto por el PP en Madrid con un leve pataleo al que hacemos oídos sordos; no va con nosotros. Mientras en lo público se renuncie a las inversiones y el dinero se despilfarre en gasto corriente, superfluo y prescindible, que no se atreva a pedir ni apoyos populares ni sacrificios individuales.
Se ha quedado solo, decía. Nadie disimula ya la ruptura con las élites y con las bases de su partido ni el tedio en la relación con sus compañeros de gobierno, cada uno en su guerra. Y Soria se ríe. Y la gente cada vez más lejos de los políticos y de sus conductas. Sin tomar decisiones tan necesarias como inaplazables y sin rebelarse contra la estrategia suicida de los recortes no hay futuro, presidente, así no hay futuro.
Solo usted, ahora que tiene tan poco que perder y nada que ganar, puede hacer algo grande, una última oportunidad para la gloria. Le propongo lanzar el órdago e invitar al Parlamento a promover el proceso de concentración de los municipios de Canarias, de los ochenta y ocho actuales, pasar a veinticuatro, a lo sumo. Una reorganización administrativa en toda regla. No se trata de una comisión que diseñe la hoja de ruta, no, yo le animo a ofrecer una solución masticada, con los pasos a seguir, diseñada sin presiones de los implicados sino según un estricto criterio técnico. En este asunto el consenso es imposible, usted lo sabe, ningún partido admitirá sin desmembrarse la supresión de tantos puestos políticos.
Y también desmontar los cabildos insulares, creados para dotar de representación política a las Islas y convertidos -cien años después- en enormes máquinas de gestión y propaganda. En la España de las autonomías no cabe semejante duplicidad de competencias, no nos la podemos permitir.
Solo usted, señor Rivero, ahora que tiene tan poco que perder, puede exigir redimensionar el sector público a su tamaño justo antes de que Europa nos obligue. Atrévase, defienda al ciudadano. Queremos ver la cara de sus señorías, de todos los partidos, desencajadas, sin atreverse a nada. Usted lúchelo. Y entonces, sí, señor Rivero, con ese nuevo orden pídanos esfuerzo y sacrificio, y saldremos a la calle a reivindicar lo que haga falta. Y créame, su nuevo partido ganará las próximas elecciones con mayoría aplastante.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Invertir en empresas

(Publicado en el periódico El Día el 22 de noviembre de 2012)

NADA que hacer hasta que el dinero de los ahorros no abandone el sistema financiero y se invierta en la economía real. O son los bancos quienes financian la I+D+i y los nuevos proyectos, o tendremos que ser los particulares los que apostemos por las nuevas ideas. Los mercados financieros no dan más de sí sin actividad que los sostenga, sin inversión en bienes y servicios que espabile el consumo y genere empleo. No llego a entender esta tensa espera, todos pendientes del Gobierno del PP, que no puede, no quiere o no sabe lo que hay que hacer para impulsar el crecimiento.
Inversiones, eso es. Pequeñas inversiones que generen actividad. Cien mil euros en un depósito bancario reportan cuatro mil euros anuales a su titular; ese mismo dinero en una empresa significa, al menos, cinco puestos de trabajo directos, satisfacción de clientes, incentivo para proveedores, impuestos y un valor sólido a medio y largo plazo. Pero hay que arriesgar, me dirá usted, y tiene razón, habrá que discernir entonces qué tiene más riesgo: esperar el colapso del sistema financiero o participar en la economía, y no solo como meros espectadores/especuladores. Puede que sea genética nuestra inclinación a vivir de las rentas.
Hay ejemplos que niegan esta cruel afirmación. La biografía de Sventenius -el famoso naturalista sueco, íntimamente ligado al Jardín Botánico-, además de su incalculable legado científico, contiene un pasaje con trascendencia económica para Canarias: su participación, hace cincuenta años, fue determinante para la puesta en cultivo y la explotación comercial de muchas especies de flores y plantas ornamentales desconocidas hasta ese momento, como la estrelitzia, que fuera logotipo turístico de las Islas. Un sector activo que todavía exporta a muchos países.
Sin embargo, lo más significativo de esta historia, en mi opinión, el verdadero ejemplo, es cómo se forjó el proyecto que transformó el conocimiento, en este caso, de la flora de todo el mundo, en una sólida empresa. Fue Jorge Menéndez -insigne ingeniero agrónomo de quien tendremos que hablar en otra ocasión- el que reúne y convence a unos cuantos amigos para que aportaran el capital con el que constituyeron la mercantil Orquidario Lycaste, alquilaron una finca en La Vera y arrancaron una andadura empresarial que hoy en día da empleo a ochenta trabajadores. Una compañía pionera que, además, fue escuela de tantos otros que aprendieron las técnicas y luego se establecieron por su cuenta.
Unos cuantos amigos aportaron el capital... Parece imposible. Si a usted mis argumentos le tientan y esto de invertir en la economía real le parece buena cosa, no dude en ponerse en contacto conmigo. Muchas brillantes iniciativas esperan convertirse en empresas de éxito.

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡¿Qué hago con mi vida?!

Conferencia
Organiza: Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife
Fecha y hora: 22 de noviembre de 2012, a partir de 18:30 a 20:00 horas
Lugar: Ex Convento de Santo Domingo, La Laguna


En la coyuntura actual muchas personas se preguntan qué hacer con sus vidas. Encontrar empleo parece una misión imposible y emprender una actividad empresarial, una carrera de obstáculos.
Lo importante es la felicidad. A partir de los conceptos de misión y objetivo, referidos a la vida cotidiana, analizaremos la vocación de cada uno. Aprenderemos a tomar decisiones que nos permitan generar nuestro sustento sin renunciar a la felicidad, discernir entre buscar trabajo o iniciar el apasionante camino de la emprendiduría.
Explicaremos un método infalible para encontrar trabajo, infalible al menos para erradicar las sensaciones negativas inherentes a la situación de desempleo. Cómo responder a las demandas de empleo y también las claves de un novedoso sistema para generar nuestras propias oportunidades para conseguir ser contratados.
Además mostraremos todas aquellas cuestiones necesarias para iniciar la aventura de la empresa, desde el análisis de la actividad, las ventas, el cálculo de las necesidades de financiación, los socios, hasta la gestión del negocio y las relaciones con los trabajadores, los proveedores y la competencia.
Una verdadera dosis de motivación en vena, a prescribir a todos aquellos que crean que han llegado a un punto muerto en su carrera profesional. Pretendemos que, en el coloquio, los participantes expongan su situación personal sobre la que razonar, aplicando los métodos expuestos. Hablaremos de soluciones terrenales, muy prácticas, con recomendaciones que se pueden poner en práctica de inmediato.

Para ampliar información e inscripción pinche aquí.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La causa del débil y el minuto de silencio

(Publicado en el periódico El Día el 15 de noviembre de 2012)

LA PRENSA tiene mucho corazón. Los medios de comunicación, en su conjunto me refiero, mucha sensibilidad. Al periodismo moderno que no se sumerge en los asuntos, que no le interesa conocer qué ocurre, le basta una ojeada superficial y un par de declaraciones. Traiciona el manual: qué importa el quién, el cómo o el porqué. Da igual, la víctima obtiene su minuto de gloria. El damnificado que patalea o el que se inmola por su desgracia y obtiene un titular, su titular: qué poco vale la vida.
Y la nube de oportunistas atraídos como moscas alrededor de... Para justificar la defensa del ciudadano, para proteger al individuo frente al sistema, pero no a todos los individuos, sino, precisamente, a ese, al del minuto de gloria, para proyectarse en él. El individuo por delante del sistema; carajo, que somos personas. Y yo me pregunto quién defiende el sistema. ¿Los jueces?, tremenda carga imposible de llevar. Este país merece una huelga de jueces, hartos de que todo, absolutamente todo, pase por sus manos y esté sujeto a su veredicto. ¿Es que no hay nadie más dispuesto a defender el interés general? Se ve que no.
Y créame que no lo entiendo. No entiendo qué lleva a un medio a alinearse con unos ciudadanos condenados en firme por ocupar el dominio público y a enfocar el asunto desde la posición del delincuente. Sí, del delincuente, y no porque lo diga yo, lo resolvió un juez cuando dictó el desalojo. No lo entiendo, porque además una visión de la misma noticia desde el otro lado generaría más simpatías, señalar al infractor con el dedo de la vergüenza, porque somos más los que nos gusta disfrutar del mar sin cosas flotando. Tampoco sé por qué hay políticos que se mojan por tratar de detener la ejecución de la sentencia. Que yo sepa, eso no está entre sus atribuciones como cargo electo, como representantes de los sancionados y también de todos, por cierto.
Un golpe de efecto. Quien está en lo público y ostenta un puesto importante en su partido tiene a su alcance mecanismos eficaces para modificar aquello que crea injusto o inaceptable. Para eso hay un Parlamento que hace leyes. Optar por socorrer a una sola persona -por mucha razón que pueda tener- es traicionar al resto de sus conciudadanos. Y me gustaría que alguien me aclarara cuál es el criterio empleado para mover fondos públicos de una a otra entidad bancaria, si se tiene en cuenta la magnitud de la protesta de un único vecino. Y también, al final, cuando se evidencie que todos los bancos perpetran desahucios, ¿dónde tendrá el ayuntamiento su dinero, nuestro dinero?, ¿en una caja de galletas?
La defensa del interés general es la verdadera lucha en pro del más necesitado, ir al origen del problema.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El sacrificio de Paulino

(Publicado en el periódico El Día el 8 de noviembre de 2012)

POR CANARIAS. Paulino Rivero anunció que abandona la Presidencia con carácter inmediato. Con todo el dolor de corazón. Que al final cede a la presión de su enemigo íntimo y se inmola, incapaz de soportar un minuto más el sufrimiento del pueblo canario. Su cabeza a cambio de enmendar los Presupuestos Generales del Estado. Consiente, al fin, que el PP gobierne las Islas en mayoría simple con la condición de que la Cámara Baja rectifique el proyecto de ley para el próximo ejercicio, para dejar de ser vagón de cola de las regiones españolas. "Canarias bien vale una misa", fue su reflexión, "y que la Historia juzgue mi loable conducta".
No queda otra. Imposible luchar contra el rodillo implacable del PP, que rinde pleitesía a sus barones autonómicos y reniega de Canarias. Porque se impone la disciplina de partido, su señoría. Sí, Paulino arroja veinte años de nacionalismo a la basura, postrado ante la evidencia de una crisis que el PP se empeña en agravar. Sí, en efecto, renuncia a la política pertinaz que elevó Canarias a lo más alto, a una cota de igualdad y bienestar social sin parangón y que ahora peligra por el ansia de poder de los conservadores. Elige el menor de los males para los canarios: acepta prescindir del eficaz sistema clientelar que tan buen resultado ha dado, por vaya usted a saber qué, lo que ofrezca el PP, pero con dinero, que traiga dinero, por favor, aunque sea otro el que lo reparta.
Y el ministro Soria, muy ufano, es investido presidente de Canarias, pero sigue de ministro, por supuesto. Y resuelve la controversia: ni Santa Cruz ni Las Palmas; la sede de presidencia, a Madrid, que es de donde se mueve la pasta. En declaraciones a la prensa, agradeció el noble proceder de Rivero en nombre de todos los canarios -no sin cierta sorna- y deseó que no sea demasiado tarde. En realidad, el ministro-presidente tampoco sabe qué hacer, agotado el recurso de culpar a los otros que ahora son ellos mismos, ni siquiera si los presupuestos admiten algún gesto. Qué más da.
-Pero ¿y los problemas de la gente?
Usted no se entera. Se debate de dinero, solo de dinero, de cómo repartir y gastar el botín, como si aún funcionara la máquina de imprimir billetes. Ninguno se percata de que la recaudación de impuestos requiere que la economía funcione. Y para que la economía funcione -da igual quién gobierne- urge eliminar distorsiones en el mercado -fuera las subvenciones y todo el aparataje ultraperiférico-, acabar con la economía sumergida, el fraude y la corrupción y extender la alfombra roja a las inversiones. Menos lamentaciones y más... Pues eso.

jueves, 1 de noviembre de 2012

El punto ciego

(Publicado en el periódico El Día el 1 de noviembre de 2012)

"Nací en un planeta, no en un país"
(Amin Maalouf, escritor libanés)
YO TAMBIÉN me siento marciano.
Hay aspectos de la realidad que la sociedad no es capaz de ver. La Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, por ejemplo, uno de los pilares de la Revolución Francesa, no menciona a las mujeres, no existían. O la lucha contra la contaminación industrial, hoy en día incontestable, no se había considerado hasta hace unas décadas. Una breve reflexión nos permite encontrar muchos otros "puntos ciegos" en la historia de la Humanidad: desde la esclavitud a la bomba atómica. Ahora, al echar la vista a atrás, podríamos cuestionar por qué no nos dimos cuenta antes y si fue una ceguera fortuita o inducida por quienes se beneficiaron de ella. Para sacar conclusiones basta seguir el rastro del dinero, o eso dicen.
Por lógica también debe existir en la actualidad multitud de "blind spots", situaciones heredadas o provocadas que conviven con nosotros, que nos impiden avanzar y cuya superación nos parecerá evidente dentro de treinta años. A mí se me ocurren unas cuantas. Pienso en la fórmula para deshacernos de los residuos, metiéndolos en un hoyo. O en nuestro sistema piramidal de pensiones, diseñado cuando la población crecía y condenado al colapso por la más obvia lógica matemática; la demografía es una ciencia exacta. O en la protección impune de los operadores financieros que juegan, ajenos a los mercados de bienes y servicios, una suerte de ruleta en la que nunca pierden. O en los nacionalismos e independentismos que nacen, mueren y resucitan en un círculo vicioso plagado de odio y egoísmo que, no solo se opone al imparable fenómeno globalizador, sino que reniega de la solidaridad, sí, la solidaridad, que tan buenos resultados conquista y ha conquistado para el bien común.
Para otras no hará falta esperar tanto. Lamentaremos nuestra ceguera -por no llamarla estupidez- cuando nos percatemos de cómo toleramos que se hunda nuestro sistema de protección social al consentir la economía sumergida y el fraude, y cómo permitimos que naufrague el Estado del bienestar con políticas de recorte tras recorte sin ninguna propuesta de reforma. Qué cachonda picaresca. Cuánto más tardaremos en asumir que esto así no funciona, que no todo es controlar el déficit ni agradar a los alemanes. No manejamos la intuición para anticiparnos y cedemos libertades.
Hoy Maalouf nos presta este pensamiento optimista, el hallazgo de la teoría del "punto ciego" y la certeza de que todos estos dogmas y estereotipos se superan, aún los más arraigados. Me gustaría pensar que enumerarlos aquí es una manera eficaz de empezar a acabar con ellos. Con los pies en la Tierra.

jueves, 25 de octubre de 2012

La urgente reforma de la Constitución del 78

(Publicado en el periódico El Día el 25 de octubre de 2012)

"Las últimas consecuencias del espíritu individualista en la economía: la libre concurrencia se ha destruido a sí misma, la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre".
(Carta encíclica del Papa Pío XI, 1931).

QUIZÁS crea usted que me he vuelto loco, que defiendo aquí la reivindicación de nuestros hermanos catalanes de enfrentar, al fin, el fenómeno secesionista. No, no es eso, me refiero a algo trascendente. Nuestra carta magna, la del consenso, la que está vigente, afirmo, necesita un profundo trabajo de chapa y pintura para transitar por este apasionante siglo XXI. Un nuevo texto constitucional que honre los valores como guía de la conducta, sí, algo tan básico, pero ahora ausente: los valores como pilares de la convivencia ciudadana.
Fue Alfonso Cavallé quien me abrió los ojos con su conferencia de la pasada semana sobre la conmemoración del doscientos aniversario de la Constitución de Cádiz de 1812, desconocida para mí, confieso. Disfrutamos con una inesperada interpretación humanista. Citó el artículo 13: "El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin último de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen". Fantástico, felicidad y bienestar, dos potentes ideas que debemos defender hoy en día con ahínco cuando la política se entretiene con distracciones mundanas.
Cavallé centró su disertación en el artículo 6: "El amor de la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y asimismo el ser justos y benéficos". Qué maravilla, estas cuestiones en un texto legal: la felicidad, el bienestar, el amor, la justicia y la solidaridad, de las que adolece nuestra constitución postfranquista. El ponente hizo hincapié en la importancia de los deberes, que junto con los derechos son caras de una misma moneda.
Ser justos y benéficos, que alude a la conducta del individuo en todos los ámbitos, en sus relaciones personales, como guía para el legislador o para el gobernante, y también para el empresario. Frente al deber moral de la solidaridad, que sólo es exigible en conciencia, el deber jurídico lo es siempre. Constata la evidencia de que vivimos en sociedad, de que es necesario el compromiso por el bien común y nos protege de los comportamientos egoístas, del individualismo y de las proclamas liberales que vuelven a estar tan de moda. Y solidaridad también en el mundo de la empresa, porque no solo hablamos de capital y beneficios, sino de prestar un servicio a la comunidad. Y en los mercados financieros antes de que desaparezcan fagocitados por ellos mismos.
Reforma urgente, sí, para introducir valores y hacer que trasciendan a la vida pública y a la vida privada de los españoles.

jueves, 18 de octubre de 2012

Luchar contra el fraude no es cuento chino

(Publicado en el periódico El Día el 18 de octubre de 2012)

ENGAÑADOS como chinos por los chinos. Qué escándalo. La coladera sistemática de la aduana española en los puertos, la impunidad en el abuso comercial y laboral, el inexistente control en el movimiento de capitales y cuántas otras cosas. Además, ¿no enferman los chinos?, ¿no muere en España ningún residente chino? Un ejemplo cercano, en Santa Cruz, en el centro, hay un restaurante chino al que nunca entra nadie y no exagero, nadie en años, ¿de qué vive?, ¿cómo consigue pagar el alquiler y a los empleados? De servir arroz tres delicias no es, seguro.
Paraíso del fraude. Porque Spain is different. No es nada nuevo, eso ya lo sabíamos antes de conocer la operación policial que destapa esta red china trenzada para delinquir. Y no solo los chinos, aquí defrauda hasta el Tato. Porque la economía sumergida es el principal problema social en España, el origen de todos los males. El dinero sale del sistema y no paga impuestos; de los que trabajan en ella, muchos cobran subsidio y todos usan los servicios públicos por el ala; sufragar esos gastos genera déficit y ese déficit obliga a emitir deuda pública y a parar las inversiones; ese parón inversor frena la actividad económica, y sube el paro. El círculo vicioso fraude, déficit, deuda, no inversiones y paro. Si pagáramos todos no habría déficit, etcétera.
Un problema social porque en esta trama participan muchos cómplices necesarios. Todos los que saben y callan, por lo que sea, pero callan. Y esos pequeños fraudes cotidianos perpetrados por cientos de miles de personas, a pequeña escala, suman mucho más y perjudican mucho más que esa panda de chinos mafiosos. La lucha contra el fraude debe ser causa nacional. Sorprende que los que gobiernan no hayan llegado a estas simples conclusiones, aunque sea para defenderse de las encuestas que sitúan a los políticos dentro de los principales problemas de los españoles. Ningún partido lleva la lucha contra el fraude entre sus prioridades y ni siquiera Alemania la ha puesto como condición para el rescate; quizás ni se imaginan la magnitud del problema.
El exceso de funcionarios en aquellas áreas que regulan sectores que están paralizados se puede destinar a perseguir la economía sumergida; una sencilla convocatoria de cambio de destino, aunque sea provisional, con algún incentivo, sería más que suficiente. Y poner gente a pensar cómo actúa el defraudador, su modus operandi, en qué punto y cómo sería más eficaz el control fiscal. Y si resulta que las transacciones en efectivo son imposibles de controlar, a lo mejor hay que cambiar de estrategia, dejar de gravar las operaciones comerciales y pensar en otra manera más inteligente de recaudar impuestos o de pagar los servicios públicos. Y.

jueves, 11 de octubre de 2012

Obsolescencia política y oportunidades

(Publicado en el periódico El Día el 11 de octubre de 2012)

A BASE de repetirlo parece que ya nos queda claro. Lo de la crisis, eso de que vivimos inmersos en ella. Según los gurús la cosa va para largo, aunque quién se fía. En cualquier caso, bastante light, pero no me malinterprete: dígale usted a mi abuela que estamos en crisis, qué risa, ella que sufrió la postguerra con las cartillas de racionamiento y la estrechez... todo es relativo. Mas no se deje contagiar, la felicidad de las personas es un valor absoluto, créame y sea feliz.
Todavía no hemos tocado fondo ni en lo público ni en lo privado ni en lo colectivo ni en lo individual. Tantas ideas del pasado, dogmas de fe que nos impiden decidir bien para actuar en este entorno cambiante, porque no sobreviven los más fuertes sino los que evolucionan y se adaptan a las nuevas condiciones. Y esto no lo digo yo, la teoría es de Darwin.
La estructura territorial del Estado por provincias, diseñada en el siglo XIX, se superpone a la autonómica del XX y ambas a la europeísta del XXI. La tecnología -y no la política, ojo- hace inútiles, por redundantes, los municipios pequeños que tenían su sentido para dar servicio cercano al ciudadano. Problemas de obsolescencia. Igual ocurrió con la máquina de vapor, los coches de caballos o la fotografía con película, seguro que usted se acuerda. El arriero se resiste a aprender mecánica y electrónica; en el camino nos encontraremos.
En el mundo de la empresa toca amortizar las inversiones pensadas para el crecimiento exponencial, contabilizar los activos a su valor real y asumir las pérdidas, en su caso, cuanto antes. Y empezar a replantear el negocio desde cero porque los clientes son otros y las relaciones han cambiado, con los bancos, con los proveedores y con los trabajadores. Locales y naves más ilíquidos que nunca, ya solo valen por el dinero que su uso genere, si es que alguien obtiene beneficio. En esta época de incertidumbre triunfará el que ponga a jugar los fondos propios y las nuevas ideas.
Valores. En lo colectivo mantenemos todavía una postura permisiva con el fraude y la economía sumergida. Muchos, con nuestra conducta individual, somos cómplices y encubridores por inacción, por pereza o por vergüenza. Eso sí, estamos todos de acuerdo en que la culpa es de los que no vigilan, no inspeccionan y no sancionan; a mí no me mire. El perfeccionamiento de la conciencia responsable del individuo, una tarea improrrogable. Nada extraño, por cierto, la oposición al cambio es tan humana como la avaricia: qué fácil corremos hacia adelante sin miedo al abismo y cuánto nos cuesta dar un pasito atrás. Un pequeño paso atrás para coger impulso.

jueves, 4 de octubre de 2012

¿Qué hacer con tu vida?

(Publicado en el periódico El Día el 4 de octubre de 2012)

ESO TE PREGUNTARÁS si eres uno de los doscientos ochenta mil parados registrados en Canarias y quieres dejar de serlo. Perdona la puntilla, pero es que hay muchos que se sienten cómodos con el subsidio, con esa perversión del sistema que perjudica al interesado aunque no se percate; alguno me he tropezado. ¿Qué hacer con tu vida?, esa es la pregunta. Ya sabemos lo malo de estar sin trabajo, veamos qué podría tener de positivo.
De entrada te sobra tiempo. Tiempo que te sirve para pensar en la respuesta. Una idea: reconoce tu verdadera vocación, por inconfesable que sea -no es fácil, pero no te engañes-, no es preciso que se la cuentes a nadie. El deseo de alcanzar tu vocación es la mejor motivación para ponerte en marcha, créeme. Repasa si tienes formación suficiente y confiesa tus carencias. Tres tareas si estás en el paro: haz algo de régimen, un poquito de deporte y ponte a estudiar. No te va a costar porque has conseguido enfocarte a esa actividad que te apasiona.
Mientras, hay que ganarse la vida, claro, y tú tienes un plan, e investigas qué es aquello para lo que sí estás preparado que te acerque a tu destino, que te permita palpar el ambiente; y averiguas qué empresas hacen de eso y dónde están; e indagas más y te enteras quién propone las nuevas contrataciones y cuándo sustituyen vacaciones. Y te olvidas el curriculum en casa y tratas de conocer gente y te conviertes en una persona proactiva y amable que pregunta sin molestar, tú solo quieres ayudar. Y, en paralelo, sigues tu plan y te formas.
Quizás eres de esos que descubren tener madera de empresario: esa idea innovadora que te ronda la cabeza desde hace tanto. Y en vez de un empleo te decides a buscar clientes, eres un valiente. Pues muy bien, otra forma de conseguir el sustento, por supuesto, pero ojo, que el camino del emprendedor tiene una mala vuelta atrás, debes ir con pies de plomo: qué vendes, a quién, a qué precio, cuánto hay que vender para que el negocio merezca la pena y cómo te financias, porque una empresa no puede arrancar sin dinero. Y tratar con tus socios, con tus clientes, con tus proveedores, con tus empleados, con tu competencia... un mundo hostil que requiere habilidades que debes entrenar.
De estas cosas hablo en mis libros "Cómo encontrar trabajo" y "Ser empresario", y ya está a punto el tercero, una guía práctica para entrar en política. Sí, en política, para canalizar esa otra vocación, no como salida laboral, sino como dedicación puntual al servicio de la comunidad. Necesitamos gente capaz y centrada que se implique. ¿Te animas?

jueves, 27 de septiembre de 2012

Julio y Santa Cruz, o viceversa

(Publicado en el periódico El Día el 27 de septiembre de 2012)

NADIE hace lo que Julio. Porque no quieren y porque no tienen actividad profesional a la que volver. La política que se nutre de la sociedad en un ejercicio permeable de quienes, con vocación de servicio público, dedican parte de su tiempo al bien común, de ida y vuelta. Ejemplo a seguir, reto para nuestra joven democracia española. Porque el ejercicio de la política como profesión ya sabemos a dónde nos lleva.
Pagó cara las disputas de corral y el estertor de la alianza de las civilizaciones. Difícil defender tales siglas en aquel momento; temerario, iluso, quizás. Porque la idea de Julio como alcalde tiene buena pinta desde que anunció su candidatura, aun ahora. Porque hay muchos a quienes su religión les impide votar al PSOE -aunque Pérez comande la lista- y porque otros tantos no se fían de su intuición como la más hábil herramienta para detectar y apostar por el carisma del que andamos tan escasos.
Condenados a entenderse. Porque la presente legislatura tuvo que haber sido la del consenso (¿estaremos a tiempo?), la del gobierno de concentración: frente común ante un enemigo más feroz que el adversario político. El interés general no admite afiliados, solo ideas, capacidad de priorizar y enfoque. No está la cosa para diatribas estériles. Y así pensaron todos los partidos al confeccionar sus listas, plagadas de caras nuevas, con personas preparadas, verdaderos equipos de gestión..., salvo muy escasas excepciones. Condenados están a entenderse por el interés general.
Y eso tiene ser bisagra, una posición de privilegio cuando los otros deciden no congeniar. Porque Julio Pérez podría haber pactado ser alcalde, con José Manuel y su equipo o con Cristina y el suyo; bueno, quizás la lideresa eclipsada se hubiera refugiado como diputada regional. O incluso haber planteado una integración total con lo mejor de las tres alternativas o lo mejor del pleno en su conjunto. Estoy convencido de que cualquier negociación no condicionada siempre habría colocado a Julio de alcalde. Pero ¿qué más da?, pensará usted. Pues sí que da, y mucho, porque todo proyecto necesita un líder. El líder que genera visión y arrastra voluntades, no hay más, forma parte de nuestra condición humana.
Santa Cruz, mi querida Santa Cruz, aguarda paciente el rescate, imbuida en tal sopor, desafío para los valientes, que se empeñan en defender tu honor en los fortines de Añazo. Ánimo a los que se quedan. Porque no es fácil lidiar con el día a día de la estrechez y los recortes. Queda mucho por hacer. Inaplazable pensar en la ciudad a largo plazo: qué queremos que sea, sin nostalgia, y enfrentar el futuro con ilusión. Santa Cruz debe vivir.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Si aquí no hay nada que hacer, lárgate

(Publicado en el periódico El Día el 20 de septiembre de 2012)

Todo viaje, por largo que sea, se inicia con un primer paso
(Lao Tse, filósofo chino, siglo IV a. C.)

ENCERRADOS en casa. Víctimas de la vida fácil, sin ilusión, víctimas de una sobreprotección sin medida. No salen. ¿Para qué, si no tienen a dónde ir ni dinero que gastar? No se comunican, dicen... tampoco habrá mucho que contar. Vegetan y esperan que pase algo. ¿Qué va a pasar? Pregunte, a ver qué creen que puede ocurrir, ¿el fin del mundo? En realidad, no sabemos qué piensan, porque pensar, piensan, digo yo. El santo día frente al ordenador; navegan por las sendas de la perversión virtual. ¿Quién los entiende?
Huir. Lamentable resultado de una generación de padres incompetentes. ¿Qué ejemplo reciben los jóvenes cuando nuestra sociedad premia la compasión del subsidio, el falso Estado del bienestar sustentado en una paga o el fraude cotidiano en las pequeñas cosas? Y, por si fuera poco, se rasgan las vestiduras porque la difícil-situación-económica-de-la-que-no-somos-en-absoluto-responsables obliga a nuestros hijos a buscarse la vida allende los mares. Mucho han tardado en liberarse del yugo, agarrar el petate y viajar por ahí a buscarse el guiso. Abandonar la condición "ni-ni"; que en Europa o en América a la gente joven no se la trata como vagos inútiles, sino como una apuesta segura de futuro.
¿Qué tendrá de malo emigrar? Desconfíe de quienes se empeñan en amedrentar al soñador, al intrépido con iniciativa, al que mira más allá, y venden las maravillas de nuestra jaula dorada mientras insisten en lo mal que va todo y el poco caso que nos hacen. Pregúntese por qué no quieren que sus conciudadanos cojan camino, por qué. Buscarán acólitos -más fáciles de manejar que las personas libres- o querrán que no se desmorone su densa y útil red clientelar. En fin, disculpe esta deriva conspiratoria, que tampoco era necesaria; puede que el fenómeno sea solo una moda o la coincidencia de conductas idénticas.
Un plan. Es mi propuesta. Pensar en serio qué quieres hacer con tu vida, sin engañarte, pregúntate -y respóndete- cuál es tu vocación, en qué quieres emplear tu tiempo y tu talento, aunque al principio pueda parecer objetivo inalcanzable. El primer paso del camino. Y con esa idea verifica si tienes la formación suficiente para poner remedio y quiénes te pueden ayudar a avanzar. No te dejes obnubilar con las promesas de la emprendeduría, que requiere experiencia y dinero, todo llegará. Juega tus cartas con inteligencia, no tienes nada que perder, ofrécete a lo que sea -aquí o en China- siempre que te acerque a tu meta, mantén el enfoque. Mientras otros lamentan su mala suerte, tú adquieres bagaje, tú forjas tu propio destino.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Henri Pierson, conseguidor de sueños

(Publicado en el periódico El Día el 14 de septiembre de 2012)

UN DÍA DESCUBRIMOS quién es nuestro vecino. Y nos sorprende. Quién es ese señor discreto y educado. Porque Henri Gerhard Willem Pierson no fue uno más de tantos que encuentran en Tenerife un lugar para vivir. Conciudadano ejemplar. Hoy recordamos el primer aniversario de su muerte. Un pequeño homenaje a un hombre bueno, preocupado por los demás, que empleó talento, tiempo y generosidad para mejorar el mundo.
Aunque nació en Holanda, fue en Reino Unido donde Pierson desarrolló su trabajo profesional, en el sector de la ingeniería: diseños y patentes para la mejora de la calidad del agua, un gran innovador. Llegó a Icod de los Vinos con su esposa, Nancy, en 1985, para quedarse; piezas sólidas, importantes en la comunidad. Wim fue amigo de sus amigos, conversador nato, culto, de firmes convicciones. Epicúreo, afirman sus íntimos.
Su proyecto "Ojalá", el último de su inmensa labor altruista, en el departamento de Pediatría del Hospital Universitario de Canarias, transformó a Henri Pierson en "conseguidor de sueños" para los niños ingresados. Un vídeo o un ordenador o un payaso, o la decoración de las habitaciones; y escuchar sus desvelos y hacer realidad sus deseos. Como a la pequeña Lorena y su madre, para quienes organizó el viaje de esperanza a Lourdes, cuando le dejó de funcionar el tratamiento.
Se fue tranquilo, con la maleta hecha, satisfecho con su vida, jamás tentado por los laureles de la fama. No hubiera estado muy conforme con este reconocimiento público, necesario, sin embargo, por agradecimiento, para dar fe de quién fue, para preservar su recuerdo, para que perdure su ejemplo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Si Tenerife se moviera, revolución

(Publicado en el periódico El Día el 13 de septiembre de 2012)

NO CUELA. La iniciativa #TFseMueve apesta a propaganda oficial; nada que ver con una revolución ciudadana. Porque el hartazgo no se manifiesta con logotipos de diseño ni vallas publicitarias ni apoyo institucional. Además, a día de hoy, y créanme que lo lamento, la inclusión del puerto de Santa Cruz de Tenerife en la Red de Transporte Transeuropea parecería no obedecer a ningún criterio objetivo: hemos llegado tarde, basta un paseo por el litoral chicharrero. Si ocurriera, que está difícil, hablaríamos de discriminación positiva, una concesión que nos cobrarán con intereses. Esta propuesta "light" no rompe con el contemporáneo "inmovilismo revolucionario" que pretende cambiarlo todo para que se quede como está.
Bien pensado, la idea de una sublevación pacífica puede que sea la única forma de sacar a esta isla del ostracismo. Tendrían que aparecer líderes que den la cara, ajenos al "polit bureau", capaces de enfrentarse al poder con la autoridad que le otorgue el pueblo amotinado, capaces de hablar claro, sin miedo a represalias, capaces, también y sobre todo, de proponer alternativas de futuro. La presión social debería ser tal que quienes están ahora al frente de las instituciones públicas se vieran obligados a dimitir y a convocar elecciones. Para ello habría que desmontar el clientelismo imperante, destapar los intereses no confesados y señalar a los culpables.
-¿Dimitir? ¿Convocar elecciones anticipadas? ¿Al Cabildo, al Gobierno de Canarias? Usted se me chifló del todo.
Vivimos en democracia y la democracia tiene sus mecanismos, formales y no formales. Y cuando la casta política no atiende sus obligaciones, más preocupada en mantener su "statu quo", el ciudadano puede y debe salir a la calle a expresar su disconformidad por el bien común, que de eso se trata. No nos olvidemos de que la política o la economía no son fines en sí mismos, son una mera forma de organización para conseguir bienestar y felicidad. Hay todavía quien no ha caído en la cuenta de que tras cada voto hay una persona con su vida, sus miserias y sus alegrías.
El nuevo ideario sumaría acólitos de inmediato. Requiere solo tres líneas maestras sobre las que gire esta nueva era: la simplificación administrativa, la lucha contra el fraude y la negociación de un estatuto dentro de Europa con bajos impuestos y facilidad para el tránsito de personas y mercancías. Y ya está, y que funcionen los mecanismos del libre mercado. Menos trabas a la actividad económica para fomentar las inversiones, lucha sin cuartel contra quienes abusan, defraudan o están al margen del sistema y una herramienta legislativa que le costará mucho más barata a nuestros socios de la Unión que el actual, insostenible e ineficaz entramado de subvenciones.

[Relacionado: Tenerife no se mueve, rehén de CC]

jueves, 6 de septiembre de 2012

Tenerife no se mueve, rehén de CC

(Publicado en el periódico El Día el 6 de septiembre de 2012)

MANTENER el pleito insular en la gaveta nos ha costado carísimo. Carísimo a Tenerife, que sigue a la cola. Un periplo "canario conoce tu tierra" dejará pasmado al sufrido tinerfeño (habitual de los atascos), que se maravillará con el túnel de El Hierro, los viaductos de La Palma, la circunvalación de Las Palmas o los túneles a Mogán. Desde hace años, puentes, túneles, carreteras, hospitales, aeropuertos, ampliaciones portuarias..., salvo el tranvía, oiga, aunque no es inversión autonómica, que conste. En la búsqueda del equilibrio, Tenerife relegada a después, a este después de ahora en el que ya no hay dinero.
No hablar del pleito insular y comprar el silencio. Convencido de que no hay mejor opción política en la isla redonda que votar por CC. Y quizás la falta de cohesión de los partidos nacionales en la provincia occidental esté orquestada desde Vegueta, que en Las Palmas tienen claro que en política y en el amor vale todo. El poder para Tenerife y los dineros para las islas que la sostienen en él; o no, disculpe, que un territorio no tiene la capacidad de gobernar, sino las personas, y Rivero les viene al pelo, dócil y trabajador, igual que los anteriores.
Tenerife no se mueve porque no se mueve ni se ha movido nunca. Aquí se impone el "no lo toques para que no se joda", con perdón, y así, cuando los cambios (o los abusos) suceden, ya es demasiado tarde. Dictadura del "no a todo". Aquí nos dedicamos al regate en corto, al "qué hay de lo mío" y a la "piña asada, piña mamada". Y la política, excelentísimas, no admite ni el corto plazo ni la protección de los intereses particulares ni la cesión a beneficio de inventario; la política va del futuro, de anticipar, de tomar decisiones cuya repercusión veremos, en su caso, dentro de veinte años. No sé si usted se acuerda de quiénes porfiaban en contra de peatonalizar el casco lagunero...
Y vaya sorpresa. La Red de Transporte Transeuropea nos desvela la realidad de un puerto moribundo, con tránsitos de y para La Luz y Las Palmas. El puerto, ay, el puerto. Cómo va a operar sin superficie, con el Dique del Este en obras y la miniexplanada de la dársena de Los Llanos colapsada, encajonada. La apuesta por Granadilla -¿otra maniobra del Sanedrín?-, a medio plazo, ¿qué expectativa sin clientes? Lloremos desconsolados porque dicen que enfrente no jugaban limpio, que bajaban las tasas y que las pérdidas se cubrían con dinero público en un ardid de libre competencia subvencionada. Inocentes chicharreros.
Ducha fría. Estupenda para adquirir conciencia y escarmentar. Y no me vale que estos mismos me pidan apoyo, responsables por complicidad o inacción, que se vayan a tomar Fanta. Liberada, Tenerife encontrará camino.

jueves, 30 de agosto de 2012

El peso de la culpa (por los incendios forestales)

(Publicado en el periódico El Día el 30 de agosto de 2012)

LLORAMOS la pena por la laurisilva quemada, que parecía incombustible, protegida por la nube permanente del alisio, por el manto de los amantes gomeros, ¿dónde estaban? El enfado colectivo indica que el sentimiento está arraigado, todos concienciados. Son tantas las acusaciones vertidas que procede presentar pliego de descargo:
1. Imposible prever. Imposible controlar la acción del delincuente hasta que la ciencia descubra el gen pirómano y las leyes permitan la condena preventiva. ¿Cómo vigilar a esos pocos entre un millón que, por maldad, interés o simple estupidez, inician la catástrofe?
2. Difícil de prevenir. Porque en los montes hay combustible, claro, igual que hay agua en la mar salada. Forma parte de su esencia. Poco resuelve sacar unos cientos de camiones de pinocha o unas miles de horquetas. El progreso acabó con esa penosa actividad -aunque pueda parecer bucólica- y por fortuna los aprovechamientos artesanales son cosa del pasado.
3. La naturaleza es cruel. Y la ley clasifica como espacio natural protegido la inmensa mayoría de nuestras áreas forestales. Por eso los tratamientos selvícolas que se practican en Canarias persiguen ese fin: naturalizar un monte que fue esquilmado, repoblado y después abandonado. Y el fuego forma parte del ciclo de la vida: millones de años de evolución para que el pino canario adquiera la capacidad de soportarlo.
4. Medios suficientes. Los medios de lucha contra el fuego funcionan con eficacia en los primeros momentos. La estadística así lo demuestra: detección precoz (vigilancia), capacidad de respuesta inmediata (amplio despliegue en el territorio) y contundencia en la extinción (profesionalidad y recursos).
5. Imposible detener un tsunami. Porque así actúa el frente del incendio cuando se desboca, azuzado por el viento, o peor aun, porque cambia de dirección en un instante. Ni con mil hombres más, que no hubiera quien los gobierne para evitar una desgracia, toda prudencia es poca. A los grandes fuegos se les ataca y se les vence solo con astucia cuando el viento se confía.
6. Cobardía en la comunicación. Porque ningún responsable se atreve a decir que no se puede hacer nada para parar el avance del fuego voraz, que hay que esperar a que amaine. Y todos entienden de fútbol y piden aviones y critican el operativo y echan culpas y buscan (y encuentran) culpables.
Dicen que el abandono de fincas agrícolas es causa principal, la pérdida de tradiciones y bla, bla, bla, que si no se limpian los montes y otras monsergas. No sé, quizás habría que revisar la legislación que tanto prohíbe con ánimo proteccionista, porque puede, o eso parece, que poco protege. Y no hablo de incendios, sino de gestión territorial.

jueves, 23 de agosto de 2012

Todo está en el Quijote, presidente

(Publicado en el periódico El Día el 23 de agosto de 2012)

POCO o nada hemos evolucionado desde el siglo XVII. O quizás hemos llevado el homenaje a Cervantes a tal extremo por no contradecir la descripción de nuestras miserias patrias. Somos idéntica gente cuatrocientos años después. Conclusión que creo debemos mantener en secreto, que los alemanes ni se imaginan que los españoles pudiéramos ser así entonces -seguro que no saben que en nuestra primera obra literaria solo la trama principal es ficticia- ni muchísimo menos que los españoles de hoy tengamos tanto que ver con todo aquello. Ni rescate ni gaitas.
Y me vi a mí mismo reflejado como uno más de los "arbitristas" que en aquella época formulaban a la corte propuestas disparatadas con supuestos remedios para la economía o la política. Don Miguel no daba puntada sin hilo y don Quijote ofrece a Su Majestad la caballería andante para solucionar sus acuciantes conflictos militares. Solución perfecta. Aprendida la lección, en el futuro prometo ser comedido en mis comentarios optimistas para no caer en falta de prudencia.
El españolito de a pie encarnado en Sancho Panza, que sueña con gobernar su ínsula de la misma manera que ahora cualquiera acepta ir de concejal en la lista y asumir unas funciones y responsabilidades para las que no está preparado. Y qué más da. Aunque el pasaje más contemporáneo de nuestro fiel escudero es aquel en el que afirma que a ver si el diablo le pone delante una talega llena de doblones para obtener rentas y vivir como un príncipe. Y ni un pelo de tonto que Sancho destila en sus reflexiones sentido común y una inteligencia natural que muchos deberían envidiar.
Comenta Francisco Rico, magnífico autor de la edición de principios de 2007 y nada sospechoso de incorporarse oportunista a la corriente crítica actual, que las ideas de Sancho "eran generalmente compartidas en la España de 1615" y que la situación socioeconómica -crisis monetarias, hambrunas y retracción del comercio con subidas de precios- "había quitado todo atractivo a las inversiones productivas; quienes disponían de capital preferían emplearlo en papel de estado, en préstamos con intereses y, en especial, en hacerse con tierras de señorío". Tan a la última, calcado, aunque en vez de tierras nos decantemos por plazas de garaje...
En este nuestro país, la conciencia colectiva no existe, dicho sin acritud y con mucha resignación. Ya sabía Sancho que su señor estaba como una cabra y le siguió el juego por la expectativa del premio a pesar de la ídem de palos para ambos. En esta recesión, hacemos igual: contratamos fondos asociados a la deuda española (que la pagan tan bien...); las inversiones productivas son cosa de inmigrantes y de las grandes multinacionales.

jueves, 16 de agosto de 2012

Santa Cruz de las moscas

(Publicado en el periódico El Día el 16 de agosto de 2012)


DUDÉ tocar este asunto por polémico. Dudé porque amo a Santa Cruz, dicho sin pudor, y el tema exige una profunda crítica y no quiero que sea mal entendida. Consta la preocupación de funcionarios y políticos, insuficiente, y pretendo aportar algo -quizás solo una reflexión- para que mejore Santa Cruz, sin ansia alguna de señalar a los culpables ni proponer la excomunión de los responsables.
Los hechos. La cruda realidad de una ciudad orgullo en los noventa, hace nada, ejemplo en la gestión de la limpieza viaria, de la recogida de basura y del mantenimiento de jardines, nuestros jardines. Pero ya no. Podríamos condescender y pensar que nuestra querida Santa Cruz solo parece que esté sucia y desatendida, solo, y que las moscas mienten. Si consideramos el enorme esfuerzo económico para pagar hombres y máquinas. Entonces, ¿qué falla?
Me atrevo con una hipótesis: falta de interés. Así de simple. Los servicios públicos no interesan a nadie. Ni al gobierno municipal, que los percibe como un lugar cómodo para colocar en épocas de vacas gordas o como una pesadilla carísima en el (actual) tránsito por el desierto. Ni a las empresas concesionarias, que se limitan a financiar, pese al despliegue técnico inicial que solo importó para la adjudicación del contrato. Ni a los vecinos, que actuamos en la calle como cochinos y no valoramos el esfuerzo hasta que la prestación ha tocado fondo. Ni tampoco interesa a los trabajadores, que se conforman con echar sus horas y en cumplir el convenio a rajatabla, en su caso, y cuyos suntuosos salarios se muestran inútiles como combustible.
Por contagio también supera a la propia inspección de los servicios, aturdida, que no sabe por dónde empezar en un ecosistema sin sanciones, sin multas y sin una mísera llamada de atención. En estas cuestiones terrenales, de bolsa de basura o de caquita canina, la Policía Local no interviene, por orden expresa o por tradición ancestral, nadie se acuerda. La Policía Local, por cierto, otro servicio público desabrido. Y lo puedo entender, en serio, porque son ocupaciones frustrantes: si lo haces bien nadie aplaude, es lo que se espera; y si lo haces mal, lluvia de críticas.
La carencia de interés se corrige echándole ganas. Receta que incluye descifrar por qué madrugan los implicados, cuál el sentido de su práctica coordinada y cómo inculcar una nueva filosofía. Se llama "misión" a la motivación última que nos anima a perseverar en la acción, aquello para lo que vale la pena trabajar, en el terreno de los demás, aquello grande que ennoblece nuestra dedicación cotidiana. Cuando hablamos de los servicios públicos, la misión es obvia: procurar el bienestar de los ciudadanos. Ganas, misión y enfoque.

jueves, 9 de agosto de 2012

Ni Rivero ni CC tienen ganas de luchar contra el paro

(Publicada en el periódico El Día el 9 de agosto de 2012)

PORQUE no creo que sea por falta de ideas. Insisten en el viejo modelo del convenio para limpiar carreteras, iniciativa que solo maquilla las cifras -los elegidos solo cambian de lista-, retribuciones que se sufragan con dinero público, dinero que escasea porque no recaudan suficiente, y no recaudan porque la actividad económica está estancada, un callejón sin salida. Aunque esto del estancamiento no debe de ser cierto: el propio Gobierno sitúa la economía sumergida en un treinta por ciento del total de las transacciones comerciales, datos frescos de la semana pasada. ¡Un treinta por ciento!, que es muchísimo. Entonces puede que el déficit público, ese monstruo de tres cabezas que Alemania nos obliga a controlar, provenga de la ineficacia recaudatoria y no obedezca a un parón real de la economía, como se empeñan en explicar; corolario que sirve -le sirvió a CC- para incrementar la presión fiscal, sin anestesia, por cierto.
Quizás el presidente Rivero me tilde de simplista; a lo mejor conseguimos que me responda con argumentos que nieguen la evidente correlación entre la economía sumergida y el paro: qué estrambote de pura demagogia. Que aclare por qué este asunto no está en su agenda política; por qué existe la Policía Canaria y no promueve con igual empeño la Agencia Canaria contra el Fraude; por qué la aplastante realidad de unos datos tan desalentadores (ese treinta por ciento) no es detonante para dar un golpe en la mesa y pedir clemencia a unos ciudadanos que lo crucifican y le exigen soluciones sin acatar las reglas del juego: ¿"Cómo pretenden ustedes que este país salga adelante si un tercio del dinero está fuera del sistema"?, tendría que declarar desencajado.
Porque esto de la economía sumergida no nace de los poderes públicos, sino de la conducta individual del común de los mortales. Sí, usted y yo, no se me escaquee, que no es fruto de una maliciosa estrategia delictiva gubernamental ni de mafias ni del crimen organizado; estamos implicados todos, por acción u omisión. Con el fraude se acaba desde abajo, cada uno en el ejercicio cotidiano de su papel como consumidor de bienes y servicios: el acto individual de consumir dirige nuestro destino común. Y entonces, por puro egoísmo, cabría pensar qué es más barato para usted, si le conviene pedir la factura al dentista y que este liquide sus impuestos, o que le apliquen la subida del IGIC a todo lo que pague; haga números. Si el Gobierno los hiciera a lo mejor podría permitir que usted desgrave, del tramo autonómico, esa factura en su próxima declaración. Paulino, no creo que sea por falta de ideas.

jueves, 2 de agosto de 2012

La agonía de la agricultura canaria y sus dogmas de fe

(Publicado en el periódico El Día el 2 de agosto de 2012)

"Cava profundo, echa basura y cágate en los libros de agricultura"
(Anónimo popular)

ASÍ NOS VA. La agronomía, ciencia proscrita en Canarias; así nos va. Y es que muchos, en el sector, mostrarán su conformidad con tan escatológica afirmación. Los libros y el campo no son compatibles, dirán en su defensa. Una máxima más propia de los tiempos del cacique, creencia que mantiene al medianero asido a la guataca. Que viva lo tradicional y la cultura del medio rural, que viva el arrastre de ganado, el pastoreo y paseíllo a los plataneros que van en procesión a pedir la subvención a Bruselas. Lo rural ha desplazado a la agricultura productiva, las ayudas a la competencia, la etnografía a la ingeniería. Y los geógrafos analizan "la vuelta de efectivos poblacionales a la actividad agrícola", ¡toma ya!; y los arquitectos se encargan de la ordenación territorial y no dejan sitio para una granja ni para un muro ni para un cuarto de aperos... ¿Aperos? ¿Qué aperos?
En Canarias la agricultura es caricatura, por desidia o por intriga, qué más da. Se trata igual al agricultor profesional que al aficionado, sin tomar conciencia de que no es lo mismo la actividad primaria, motor de una economía, que el pasatiempo del jubilado. Esta semana, Paulino Rivero colgó en Facebook que "el Servicio Canario de Empleo pone en marcha un plan centrado en el desarrollo de la agricultura y la ganadería en las Islas, a través de convenios que se firmarán con los ayuntamientos que apoyen iniciativas laborales vinculadas con este sector". ¿Con los ayuntamientos?, no entiendo nada; ¿un plan quinquenal? CC y su política bolchevique de intervención, igualita que la del PP de Gabriel Mato, por cierto, que defendía el incremento de la ficha financiera del Posei en Estrasburgo, o la del PSOE y el totufo de Solbes, con perdón, y sus "dificultades permanentes". No se salva ninguno.
La agricultura canaria y sus dogmas de fe. Crucificados los intermediarios fruteros, convertida en adalid del medio ambiente, del paisaje y de "lo nuestro", destecnificada por completo, sobrevive sujeta a múltiples interferencias que distorsionan el mercado, como el mismo Posei, o el REA, o las ayudas al plátano: cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Con la agricultura se genera riqueza, se crea empleo y se gana dinero, pero necesita empresarios y expertos agrónomos especialistas en la empresa agraria, en planificación, en infraestructuras, en cultivos, en manejo animal, en conservación y manipulación postcosecha, en comercialización. Expertos capaces de innovar en el negocio, de gestionar con eficacia y de implementar los últimos avances tecnológicos. Que sí, que claro que funciona, pero sobran ayudas y faltan técnicos.

(Pablo Zurita Espinosa es ingeniero agrónomo)

jueves, 26 de julio de 2012

Empresarios, funcionarios y políticos

(Publicado en el periódico El Día el 26 de julio de 2012)

NO HACE tanto, los profesionales miraban desde la empresa a los funcionarios con cierto desdén. Aunque en la función pública la retribución era mayor al entrar y no había riesgo de despido (hoy tampoco, pese a las amenazas), lo privado ofrecía la posibilidad de carrera profesional y, a medio plazo, un mejor salario y otras condiciones que compensaban el teórico -solo teórico- sobreesfuerzo en dedicación y estrés. En cierto modo, la sociedad en su conjunto reconoce, o reconocía, cierta pérdida de emociones a cambio de una sólida seguridad laboral.
He tenido la oportunidad de trabajar tanto para la administración como para la empresa y puedo afirmar, con conocimiento de causa, las enormes coincidencias, inimaginables para quien no ha cruzado esa frontera. Una u otra organización funcionan cuando tienen clara su "misión", es decir, cuando el equipo entiende, y hace suya, qué necesidad satisface a los ciudadanos o a los consumidores, según el caso. Lo esencial es conocer y compartir el "para qué" del esfuerzo colectivo. La misión suele ser evidente: la policía procura seguridad, los médicos velan por nuestra salud y el pizzero nos sorprende con una masa excelente.
Mi primera tarea como empleado público, en la otra crisis, la de 1992, fue iluminar los jardines de los enlaces de la autopista con unos focos alimentados por placas fotovoltaicas, un proyecto del Cabildo financiado con fondos europeos, por cierto. Fue un completo fracaso: las luces deslumbraban el tráfico y los aparatos instalados fueron pasto de los vándalos. Noventa millones de pesetas de la época -un millón de euros de ahora- tirados a la basura. Aquello fue una pésima idea. No es que la Administración despilfarre el dinero o que los funcionarios no trabajen. No, en realidad, tal sensación procede de las iniciativas inútiles que promueve, que no son siquiera de su competencia. Mire a su alrededor y ponga usted el ejemplo, hay miles.
Nuestro sistema capitalista-socialdemócrata, si me permite la síntesis, funciona cuando coexiste la sana ambición empresarial con unas instituciones públicas que salvaguardan las reglas del juego y prestan los servicios básicos. No hay más. En el fondo, lo público en sentido estricto es muy aburrido, da muy poco juego; exige gestores prudentes, perseverantes y estrictos. Las ideas innovadoras y los proyectos estrella, con elevada inversión y riesgo, forman parte de lo privado, incluso aquellos que pueden parecer de promoción oficial como las grandes infraestructuras. La ley de contratos del sector público va por ahí; quizás el legislador sabía de quién es el capital, la importancia de que salgan los números y la ausencia de cariño especial con el dinero, que se mueve por interés, por interés del que lo pone, claro. Redefinir y liderar esta convivencia, ese es el reto.

jueves, 19 de julio de 2012

Adiós al REF y vuelta a los puertos francos

(Publicado en el periódico El Día el 19 de julio de 2012)

"¡Pero si está desnudo!, se burló un niño"
(Hans Christian Andersen en "El traje nuevo del emperador", 1837)

QUÉ AFÁN con el REF. Qué más pruebas necesita su señoría. No basta ser campeones del desempleo, del fracaso escolar o de la miseria. Y no invento, son datos del INE. La propuesta para modificar el REF que se presentó y aprobó en el Parlamento de Canarias es más de lo mismo, la misma filosofía de la ley franquista de 1972, de sus secuelas y de su reglamento: ayuda, ayuda y ayuda para los pobres; pobres y ultraperiféricos en desventaja y en dificultades permanentes. Qué pena damos. Y digo yo: ¿qué fue antes, la gallina o el huevo? No sé qué opina usted, aunque no parece nada descabellado establecer el paralelismo: cuanto más REF, más a la cola. La unanimidad en la Cámara demuestra que unos y otros sirven al "establishment", léase a los de siempre. A la gente, pues eso, lo que dijo la diputada Fabra..., indultada por el PP, dicho sea de paso.
Obstinados. Porque los propios legisladores, en el preámbulo de su iniciativa, reconocen las terribles cifras del paro y los flagrantes descuidos con las medidas compensatorias, como el estratégico asunto de las inversiones, medida que jamás se ha cumplido, ni en la época del despilfarro presupuestario ni cuando la sempiterna CC pendoneaba con el poder de la corte. Ahora solicitan asistencia al ICO, al ICEX y a otras agencias estatales que dirán que están encantadas y que al final harán lo que quieran o lo que puedan. E insisten en la RIC, la joya de la corona, la subvención que generó una enorme distorsión del mercado inmobiliario y, en estos últimos años, una tremenda indefensión fruto de su aleatoria interpretación oficial. Quien respalda la RIC también va desnudo, obnubilado por una buena idea teórica pero con perversas consecuencias prácticas.
Nada de los "instrumentos" que anunció el presidente Rivero, solo subvenciones. Cuesta entender el empeño irracional y la pasividad -o complicidad- de toda la sociedad canaria, que calla y otorga.
Y en vez de pagar y pagar con un dinero que no tienen, quizás en Madrid o en Bruselas se decidan a derogar el REF por inútil e insostenible, y quizás alguien -allende los mares tendrá que ser- rescate los postulados de Bravo Murillo y diseñe para Canarias un nuevo régimen de puertos y aeropuertos francos, sin aduanas, sin proteccionismo rancio y sin excepciones para los incentivos fiscales. Turismo en un país con impuestos bajos: quién da más. Aún estamos a tiempo; en último término, la mayoría absoluta en el Congreso podría hacerse valer, quise entender a Cabrera Pérez-Camacho.

jueves, 12 de julio de 2012

Contra el nacionalismo y la emigración

(Publicado en el periódico El Día el 12 de julio de 2012)

DOS POTENTES reflexiones. La primera sobre el nacionalismo, en contra. La segunda sobre la emigración, a favor. Tan a favor que propongo que sea obligatoria. Y no solo aplaudo al que viene, que también, sino al que se va, que aportará su entusiasmo allá donde el destino le lleve. Al nacionalismo no le gusta la emigración. Los que vienen, que saben lo que hay por ahí, son una amenaza al "statu quo", y los que marchan escapan de sus dominios. Incomestible propaganda oficial del "yo me quedo". Pero no haga caso, rebélese, que viajar y abrir los ojos cura hasta al nacionalista más radical. Y cuanto más lo pienso, más agradecido de la tenacidad del emigrante: qué sería de Canarias sin aquellos que encontraron al llegar la inspiración para sus negocios, empezaron una nueva vida y liberaron a tanto medianero de su condena.
El nuevo REF -que inicia trámite parlamentario- pretende incentivar la contratación de residentes en la licitación pública, residentes en la UE o en España o en Canarias o en cada una de las islas, quizás en cada municipio o en cada barrio. Otro paso atrás de CC; el proteccionismo lo carga el diablo. "Porque somos de aquí", vaya mérito. Y me atrevo con el ejemplo de nuestra tricentenaria universidad -tan poco influyente y nada contemporánea-, que agoniza hemofílica tras décadas de ingerir su propia savia. La sociedad también necesita oxígeno, otras formas de pensar, valentía, imaginación, otra visión de futuro.
Podríamos fomentar lo contrario: que vengan muchos, cuantos más mejor, y no solo a trabajar, sino a vivir y a invertir; ¿no nos dedicamos a eso? Tenemos experiencia. Con suerte aparece alguno de los que tiran del pelotón. No sé, señor Rivero, si usted ha visto demarrar a alguien motivado por una subvención o por la promesa (que no podrá cumplir) de un puesto de trabajo, los fundamentos de "sopaboba" de su política ultraperiférica. Faltaría analizar a quién beneficia, si es que beneficia a alguien, o nos hace a todos más pobres, lelos y pobres.
E insisto en la idea de emigrar, emigrar del terruño patrio a donde sea, créame, por unos años o por una vida. Debemos alentar a los más jóvenes a estudiar fuera, a conocer otras culturas y a no conformarse. Empujarlos a participar en este mundo globalizado que les ha tocado vivir: en esta era tecnológica, las personas y sus emociones cobran mayor importancia.
Ah, importante, no confundir nacionalismo con independentismo, que son cosas distintas. El nacionalista necesita formar parte de un todo para conseguir favores con el argumento y el chantaje de su "hecho diferencial" ligado al territorio; tremendo. El que persigue la independencia, estemos o no de acuerdo, solo anhela ser libre. Ser libres, otra conclusión interesante.

jueves, 5 de julio de 2012

España 4 - Rajoy 0

(Publicado en el periódico El Día el 5 de julio de 2012)

OTRA OPORTUNIDAD perdida por nuestro gris presidente ante una audiencia televisiva tan nutrida como poco habitual. Entrevistado después de la gran final, se limitó a elogiar a los gladiadores con escasa emoción. Una pena. El ciudadano Mariano necesita con urgencia un experto en comunicación -un asesor de carisma, quizás-, su puesto lo exige. No bastan unas palmaditas en la espalda, la hazaña da para mucho más; esa enorme muestra de humildad, trabajo en equipo y perseverancia, con resultado de éxito. Una oportunidad perdida, insisto, para reivindicar para todos los españoles esa conducta como la única capaz de sacar al país de la crisis y de la depresión colectiva. Con el respetable entregado, faltó una intervención contundente: que sí, que sí podemos, por supuesto que podemos, y aludir a la proeza deportiva, infundir entusiasmo y optimismo, alentar a las masas. El mensaje habría calado, la evidencia no admite dudas.
Motivación por el logro se llama; la más potente. Ningún premio material genera más energía que nuestra firme voluntad de conseguir algo. Y cuando ese objetivo es compartido surge la cooperación, se refuerzan los vínculos y el grupo funciona. En todos los ámbitos, no solo en el campo de fútbol. En el mundo de los negocios los grandes gestores lo saben y lo aplican. De hecho, al relanzar una empresa, contagiar la idea de la viabilidad del proyecto -proponer el reto y las metas volantes- es tarea principal del interim manager, tan importante como reconsiderar los procesos productivos, la planificación financiera o la puesta en marcha de una nueva política comercial. Porque las empresas las levantan las personas con su esfuerzo individual, coordinado y alineado a un fin común: lograr salir adelante. Con las naciones pasa igual.
Ejercer liderazgo. Y el presidente Rajoy pudo aprovechar el micrófono ante millones de personas felices, eufóricas y satisfechas con nuestros héroes, que consiguieron tamaña gesta de dimensión mundial. Así, la España acosada por los mercados va a demostrar al mundo quiénes somos, así, con pundonor y disciplina. Qué fácil hubiera sido llevar unas palabras escritas en previsión, unas para la victoria y otras para la derrota, incluso, porque llegar a la final también fue un éxito. Comunicar va en el cargo, un cometido ineludible que, en ocasiones, requeriría también una mentirijilla piadosa que catalice la reacción en cadena: suficiente confirmar la mejoría, aunque no fuera cierta, para que esta se produjera. Confianza.
En cualquier caso, a la sociedad española le ha quedado clara la validez del modelo del rigor, la entrega y el compañerismo. Y aunque la tentación está presente, sabremos combatir la cultura de la subvención y el pelotazo. A largo plazo es más efectivo jugar al toque.

jueves, 28 de junio de 2012

La política, los políticos y la prensa

(Publicado en el periódico El Día el 28 de junio de 2012)

ME CONFIESO nada sospechoso de acudir al pasado con nostalgia, más bien al contrario, invoco al futuro con ilusión y entusiasmo, una actitud. El futuro, como aún no ha ocurrido, lo podemos esculpir a voluntad; el pasado, inamovible, como estructura que sustenta nuestro presente, fuente de inspiración o pozo del olvido, según el caso. En política el pasado no vale nada. La política va del futuro; será que es verdad que somos seres proyectivos, que necesitamos planificar nuestra vida, atisbar el horizonte. Por tanto, el político, por definición, debe crear visión y ser optimista. ¿Qué nuevo proyecto nace desde el realismo gris o el inmovilismo?
Hay políticos y políticos, claro, aunque me da que en Canarias tenemos pocos, muy pocos. En realidad, si repasamos nuestras instituciones públicas: un líder espiritual, su guardia pretoriana y el relleno que levanta la mano. En la oposición, ni eso. Ni unos ni otros se adentran en el debate constructivo sobre el futuro, no interesa la planificación; la acción política se limita al regate en corto de gestionar lo inmediato. Gestionar en vez de gobernar, y ¿quién gobierna? Sin buscarlo, surge el paralelismo con los personajes que modela Rafael Yanes en su novela "Chacayca" -lectura obligada- don Aurelio y el señor Honorio, que administran sus fincas como Dios manda.
Debatir es algo relegado al ámbito privado. No se debate en el Parlamento, con sus portavoces y sus acuerdos previos. Tampoco en los congresos de los partidos, cuyas ponencias políticas se elaboran antes y la disidencia es tímida y cautelosa para seguir en la foto. Política cobarde que no se atreve a razonar en público. Y en los medios se critica mucho y se propone poco. Tormenta pasajera; cuando amaina nadie se acuerda del petróleo ni de la necesaria modificación del REF -no de la forma, sino del fondo- ni de la improrrogable restructuración de las administraciones locales. Los asuntos pasan y todo sigue igual.
Vuelvo a reivindicar la implicación de la prensa en la vida política y no solo para denunciar y para informar. Afirmaba Pérez Minik sobre el que fuera fundador y director del periódico La Tarde: "Sus ideas y sus creencias, sus proyectos y sus alegatos y su voluntad firmísima, realizados o no, han quedado como un aire propicio y aleccionador, exultante y optimista, seguro y excitante, que gravita en los días claros sobre toda la vida de nuestra ciudad". Don Víctor, siempre activo en la brega, era constante, escribía sobre asuntos concretos e insistía con argumentos. Otra forma de hacer política, quizás más pragmática e influyente, que no conoce sectarismos y enfocada al interés general. Una lección magistral.

jueves, 21 de junio de 2012

Complacencia con las malas noticias

(Publicado en el periódico El Día el 21 de junio de 2012)


"Good news, no news"
(Las buenas noticias no son noticia)

PAPEL incierto del periodismo que solo se ocupa de lo que va mal. Previene Arcadi Espada del peligro de "que la satisfacción y lo positivo sean formas exclusivas de la ficción", un mensaje quizás, el optimista, reservado solo a la publicidad, apostilla; idílica existencia en los spots que proponen la vida feliz de gente guapa junto al mar, muy poco verosímil, por cierto. Porque la realidad es dura, tanto, al menos, como los titulares de todos los días, según parece. Debe de ser cierto que las malas noticias venden más. Pura teoría. En cualquier caso, la saturación informativa nos insensibiliza o nos transforma en objetores: ojos que no ven. La crónica económica machaca ya sobre hierro frío.
El equilibrio social y político necesita de los medios; tanta es su fuerza que el poder criminaliza la libertad de expresión y tal su capacidad de influencia que están obligados a actuar sin esquivar su responsabilidad. Porque una noticia siempre es algo más; cuánta pereza cuando el reportero no se sumerge en busca del porqué; siempre hay un porqué, ese que los pecadores jamás confesarán por miedo a la penitencia. Por eso en los pueblos chicos, grandes secretos, porque el pecador es borrachito conocido; da pena ponerlo en evidencia o da miedo que tire de la manta. Que lance la primera piedra aquel que nunca lloró por amor.
Enfrentar la responsabilidad, sí, porque el periodista dibuja un estado de ánimo pero no es ajeno a manipulaciones perversas: ¿por qué es noticia el vaivén errático de la bolsa -y su disparatada interpretación- y no se menciona la evolución del consumo energético, por ejemplo? La tabla del Ibex junto a los resultados de la Primitiva, ¿ganas o pierdes? Urge distinguir lo ficticio de lo real: que una empresa caiga en el mercado de valores no pone en riesgo puestos de trabajo ni condiciona sus ventas ni impide el reparto de dividendos. Y cuestionar la mayor: ¿cómo es eso de rescatar cajas de ahorros? Rescatarlas, ¿de quién?, ¿quiénes son sus acreedores? Si son insolventes, ¿por qué no presentan concurso? ¿Y qué pasa con sus administradores?, ¿por qué no se identifica a los presuntos insensatos y a sus cómplices? Tantas preguntas que buscan respuesta.
Y no solo informar, no es suficiente. No solo indagar, llegar al fondo y denunciar, sino también proponer, crear opinión, mostrar alternativas, generar visión de futuro, liderar la innovación social desde múltiples enfoques. No solo ofrecer el criterio aislado, sino provocar el debate abierto, sano y constructivo.
Imagino que las buenas noticias -cuando lleguen, que llegarán- no serán noticia y la situación económica tampoco. Para entonces estaremos en otra cosa.


jueves, 14 de junio de 2012

El rescate de las (antiguas) cajas de ahorros y la Ley Concursal

(Publicado en el periódico El Día el 14 de junio de 2012)

"El deudor deberá solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que se hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia. Se encuentra en estado de insolvencia inminente el deudor que prevea que no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones"
(De la Ley 38/2011, de 10 de octubre, de Reforma de la Ley Concursal)

LOS ACREEDORES aprietan porque temen no poder cobrar lo que se les adeuda. Bancos alemanes y/o franceses, parece, con enorme influencia en la política, y tanta. Imposible entender nuestra sumisión, hacer causa nacional de un problema empresarial. No soy abogado pero sé leer: lo que dispone la ley en estos casos de insolvencia es pedir la declaración de concurso, la antigua suspensión de pagos, para entendernos. Pues que se haga. Y si los administradores -reputados y millonarios consejeros- no se deciden, pues que los acreedores procedan, que insten el concurso necesario, que inhabilita a los gestores no diligentes y permitirá, en su caso, condenarlos por su (in)acción dolosa.
Pero no ocurre. Debe de ser que unos somos más iguales que otros frente a las leyes. Y no es una opinión, obedece a la mera observación de los acontecimientos. Cuando en 2008 se hundió el mercado de la vivienda, muchas constructoras y promotoras incapaces de seguir entraron en concurso. No hubo ninguna cumbre internacional para mendigar financiación para salvar la burbuja inmobiliaria. Se fueron a pique. Desaparecieron quienes no vieron el fin del ciclo o los que especularon con un crecimiento geométrico eterno; las reglas del mercado, señor Rajoy.
El deudor paga con sus activos (el Fórum Filatélico con sus valiosos sellos postales), y así las cajas se quedaron con pisos, obras inconclusas y terrenos, con descuento (hasta un cincuenta por ciento de quita según la propia Ley Concursal). Hay quien sitúa a las entidades financieras como cómplices necesarios: de aquella alegría crediticia a esta desdicha inmobiliaria; y puede que tengan razón. Pero ahora que les toca pagar por sus malas prácticas comerciales, las rescatan; es intolerable, como poco, y dicho sin acritud. Sí, malas prácticas, porque la insolvencia viene de ahí, de haber prestado dinero a quien no lo devolvió y de haber recibido a cambio bienes raíces, no solo ilíquidos, sino de dudoso valor.
La solución estipulada: declaración de concurso, designación de administrador concursal, bloqueo del pago de intereses, identificación de los acreedores, tasación de la masa activa y búsqueda de una salida, convenio o liquidación. Por cierto, esta última reforma legislativa prevé la enajenación de la actividad como un todo, sin las deudas; una solución mucho más barata, señor ministro, si lo que pretende es proteger a los clientes y salvar los puestos de trabajo.

jueves, 7 de junio de 2012

La sucesión de Ricardo Melchior

(Publicado en el periódico El Día el 7 de junio de 2012)

COMO candidato a la presidencia del Cabildo, o la de Rivero a la del Gobierno de Canarias, o la de Rajoy al frente del PP. Presenta problemas. Y es que no es tan fácil, son muchos los matices y coinciden múltiples intereses, no siempre confesables. La sucesión es un proceso fundamental, estratégico y muy complejo no solo en el ámbito de la política, sino en cualquier organización y con especial trascendencia en el mundo de la empresa. Dicen que a los presidentes de los grandes bancos solo se les encomienda la tarea de elegir a su sucesor... Puede que sea cierto.
Si hablamos de la empresa familiar, es frecuente que la sucesión no sea una mera cuestión mercantil y que exija equilibrios imposibles. A las ya difíciles relaciones entre padres e hijos -salto generacional incluido- se suman las propias contingencias del negocio, amplificadas, si cabe, en momentos de estrechez. Y no son solo conflictos emocionales o sentimientos encontrados poco compatibles con la gestión, sino también de estrategia, de enfoque y de proyecto. Porque una empresa es el proyecto vital de su fundador, algo propio, indisoluble de su condición, pero no tiene por qué serlo para sus familiares, herederos o no, que es posible que la consideren solo como fuente de sustento y un valor patrimonial, que no es poco.
La sucesión se refiere a personas que gobiernan, no a las que dirigen. Porque al equipo directivo se le sustituye con cierta facilidad: es un trabajo técnico que requiere oficio, entrenamiento y formación, para el que siempre habrá aspirantes, que aportarán además su experiencia en cualquier otro sector. Dirigir es administrar recursos, escuchar a los clientes, organizar, diseñar y poner en práctica los sistemas de control financiero y de producción, practicar la sana delegación de funciones y mantener cohesionado al personal.
Gobernar es otra cosa, algo más complejo. Muchas veces, el empresario cae en la tentación de gestionar y abandona el puesto de mando. Porque el ejercicio del gobierno requiere pensar en el negocio o en el bien común de los ciudadanos, en su caso, y tomar decisiones. Pensar y tomar decisiones: imprescindible entonces el diálogo para contrastar alternativas, para evaluar opciones y que los órganos colegiados funcionen. Gobernar es tener visión, anticipar y practicar liderazgo.
En la sucesión es frecuente que quien parte pretenda guiar el proceso, aupar a su delfín y perpetuar su obra, empeño que impide que se manifieste el nuevo líder o que los que quedan lo busquen, incluso fuera del grupo. Lo veo claro: paso a un lado, insistir en la importancia del buen gobierno -en esa cultura- y apelar a la responsabilidad. El futuro siempre fue mejor.

jueves, 31 de mayo de 2012

Las habilidades del Gran Capitán

(Publicado en el periódico El Día el 31 de mayo de 2012)

AL MENOS visión de futuro y sentido de la justicia. Pero, ¿ve usted?, las noticias demuestran que no es nada fácil eso del liderazgo. "El elegido nace ungido para el ejercicio del poder", dicen desde la poltrona, y qué suerte la nuestra. Y es que solo unos pocos atesoran el "conocimiento ancestral" que se trasmite de generación en generación para actuar como jefe de la tribu. Unos afirman que se hereda en los genes. Otros, que el individuo suma las experiencias de cada vida en una rueda de rencarnaciones concatenadas; creen en la evolución de la persona como un continuo en el que nacer y morir son hitos que nos transportan de lugar o de cultura; un cuerpo prestado, de usar y tirar, para perfeccionar nuestra psique.
Hablamos del sentido común, de escuchar, de razonar, de encontrar una solución simple a cualquier problema, de saber decir que no, de mantener presente el interés general. Conocerá a alguien, al menos, que cultive enormes habilidades sociales, con la que da gusto debatir sobre cualquier asunto, que desprende química personal, que muestra autoridad sin un aspaviento, que en las reuniones todos atienden y respetan, que siempre aporta, sin conflicto, sin que medie acción alguna, liderazgo natural, que llaman. Hay algo místico, es cierto.
Civilizaciones, familias o empresas avanzan cuando encuentran este tipo de líder que comprende, que propone lo que hay que hacer, que se adapta a los cambios. Y no me refiero solo a ese guía principal al que le confiamos nuestro destino, que también, sino a esos tantos anónimos e imprescindibles, cada uno en su pequeña parcela, que facilitan, que unen y que le sonríen a su suerte cada día. La sabiduría, fruto del aprendizaje y del entrenamiento, como defensa frente a las amenazas del lado oscuro, que las hay y muchas.
Por lo tanto, sería una opción inteligente -en todos los ámbitos, incluida la gestión de lo público- tratar de contar con individuos con altas capacidades, líderes natos o innatos en su nivel de responsabilidad que cohesionen los equipos y nos simplifiquen la vida. Y no me refiero solo a las cuestiones de índole económica, que también, sino a nuestro propio crecimiento personal y profesional y al hallazgo de sentido a nuestra mundana existencia, tengamos previsto rencarnarnos o no.
Encontrarlos es más fácil de lo que puede parecer, porque para eso estamos dotados todos, para discernir entre verdaderos y oportunistas. La intuición es una herramienta muy potente cuando nos fiamos de ella. Para las cuestiones importantes elija líderes solventes, no tema rodearse de mejores que usted, apóyese en ellos y saldrá reforzado, mi capitán.