miércoles, 15 de julio de 2009

Sentimientos

Si yo fuera ciudadano de Catalunya no estaría feliz de haber conseguido más dinero de los presupuestos del Estado a costa de las demás comunidades, no me sentiría bien, no entendería abandonar el principio de solidaridad, no entendería esa obsesión compulsiva para tener más a costa de que otros tengan menos. Yo no querría distiguirme por eso.

Sobre el pilar de la solidaridad se viene construyendo Europa. Y los partidos se alejan de los sentimientos básicos de sus administrados, y no todo es dinero, y no vale todo por el interés de la tribu, y no todo se justifica por el interés propio. Echamos de menos en sus señorías la defensa del interés general, la base de la gran política.