sábado, 31 de enero de 2009

Obama, Jesús y ZP

Ser contemporáneo de Obama me entusiasma. Aduce a lo obvio y propugna el cambio/revolución fundamentado/a en la responsabilidad: ¡vaya lección! Inventa la obligación de hacer las cosas bien, aporta asertividad y se distancia de la fuerza bruta como demostración de humanidad. Tremenda perogrullada, magnífica. Qué cerca del mandamiento único tan en desuso: amarás a tu prójimo como a ti mismo, Jesús dixit, dos mil años ago.

Mas la prosopopeya contradice la prudencia de su mensaje. El show business incompatible con la causa justa. Y una comparación odiosa y preocupante con el tal José Luis Rodríguez, ciudadano presidente con cara de buena persona, muestra finalmente nefasta inacción en lo importante, transformado en eslogan (ZP). Será que el propio sistema político-mediático se opone a la misión e impide la excelencia, preservar la imagen como un fin. Cuántas dudas, cuánta esperanza, cuánta necesidad.

viernes, 30 de enero de 2009

Economía liberal para no economistas y no liberales

Estimado Xavier,

Recibí su libro 'Economía liberal para no economistas y no liberales' como regalo hace una semana. Una pequeña joya. Ya sabe usted lo que cuesta hablar claro, que el experto se desprenda del manto ancestral de brujo de la tribu, usted lo consigue mediante el uso de un impecable sentido común. Entiendo que en gran medida no es estrictamente un libro de opinión sino que expone -a través de la observación- los resultados del evidente éxito del sistema. Me gustó mucho.
No sé si usted tiene tiempo (o ganas) de atender a tres breves reflexiones que me asaltan tras la lectura.; por favor, disculpe mi atrevimiento...
La primera se refiere a la propia concepción del sistema de libre mercado: la adaptación que debe llevar a efecto cada actor frente a las siempre nuevas condiciones del entorno: oferta, demanda, nuevos operadores, etc. Circunstancia que requiere una eficaz gestión del cambio... resultará imposible la proliferación de una economía ágil en un ecosistema social resistente al cambio. Es decir, partiendo de la premisa de que cualquier capacidad es entrenable, será preciso educar a los gestores de empresas y administraciones públicas y a la sociedad en su conjunto en la gestión del cambio, ...quizás habría que hablar con el profesor Marina para que lo incluya en 'Educación para la ciudadanía'.
La segunda es mi discrepancia (probablemente la única) respecto a sus propuestas para África. Usted considera prioritario dejar de dar limosnas (en esto sí que estoy totalmente de acuerdo) y centrar las ayudas internacionales en la sanidad. A mi entender, hambre y enfermedad son consecuencia de otros problemas de fondo. Para activar la iniciativa individual en África que consiga finalmente mejorar la sociedad sería necesario luchar contra la corrupción (usted ya lo comenta), apostar por la educación (quizás empezando con el viejo sistema de maestro-aprendiz) y mejorar (o crear) las infraestructuras básicas. Sin agua corriente ni saneamiento no dejará de haber cólera ni otras muchas enfermedades infecciosas, sin carreteras no será posible el comercio, sin electricidad no surgirá actividad industrial. Creo que la inversión internacional debería concentrarse en infraestructuras básicas... que además tienen un constatable retorno económico para satisfacción de los responsables financieros...
En tercer lugar una aportación sobre un elemento -que está presente en su libro- que entiendo debemos darle la importancia que ha tenido, que tiene y que tendrá en toda esta enorme crisis en la que estamos inmersos. Me refiero a la crisis de valores y de honestidad y a la imprescindible cruzada que debemos emprender contra el fraude en todas sus formas. Llevo tiempo pensando en ello y la lectura de 'Economía liberal... ' me ha terminado de convencer para darle forma de libro a observaciones y reflexiones sobre el fraude y sus mil caras, con la misión de concienciar de que una sociedad mejor es posible, con este mismo sistema económico y con las mismas (o similares) reglas de juego, basta con cumplirlas.

(Relacionado con el tema: Disciplina http://pablozurita.blogspot.com/2007/06/disciplina.html)

sábado, 17 de enero de 2009

Del interés particular al interés general

Howard Davies es el director de la London School of Economics y aficionado a la bicicleta; es entrevistado hoy en EL MUNDO, la claridad de sus ideas abruma. Hace una reflexión de largo alcance:
"Los gobiernos no deberían gastar tiempo y dinero pensando en qué sectores serán los que nazcan de la crisis sino asegurar buenos servicios públicos, impuestos bajos, inflación baja y educación. El dinamismo natural de la sociedad siempre tiene la última palabra."
En Canarias se gasta mucho tiempo de los gobernantes y dinero del contribuyente en dirigir el normal desarrollo de la economía. Protegemos con uñas y dientes actividades que fueron muy rentables en el pasado en defensa de intereses de todos sabemos quién, la tradición lo justifica todo. Desde el sector público se compite en el mercado libre produciendo, comercializando, prestando servicios, creando canales de comercialización.
Los servicios públicos adolecen de ineficiencia en los que prima el gasto frente al resultado obtenido, la fuerza sindical frente a la racionalidad; finalmente el ciudadano traga y paga lo que le echan.
A falta de ingresos para mantener la mastodóntica estructura funcionarial, se habla de incrementar los impuestos sin mencionar nada respecto a la eficacia recaudatoria o la lucha contra el fraude. Es paradójico la forma en que se grava la entrada de mercancías, por ejemplo, tributos más propios de otros tiempos, ahora que sabemos que el tráfico de mercancías no aporta riqueza por sí mismo.
Y la educación, todo esfuerzo parece escaso.
La conclusión espanta. La sociedad canaria no disfruta del natural dinamismo que menciona Davies, aquí las palabras se escriben en los círculos concéntricos del interés particular. Necesitamos actuar para el interés general, enfocar el cambio y poner en marcha la revolución.
Una última reflexión de una observación reciente en el trayecto entre El Médano y San Miguel (en Tenerife Sur): primero la playa, después los invernaderos de tomates y finalmente los campos de golf; una imagen más que mil palabras. No sé por qué futuro luchamos. Yo lo vi muy claro.